HEMEROTECA

.:: MANERAS DE VIVIR. LEÑO Y EL ORIGEN DEL ROCK URBANO::.

[EDITA]  ImpresiónArte

[PERIODICIDAD]  Ejemplar único.

[PRECIO APROXIMADO]  25 €

[PUNTOS DE VENTA]  Tiendas especializadas, e internet.

[AUTOR]  Kike Babas y Kike Turrón

[FORMATO]  245o x 1750

[PAGINAS]  289

[IDIOMA]  Español

No conozco muchos grupos que treinta años después de haberse separado generen la suficiente demanda para que se publique un libro sobre su historia… en fin, LED ZEPPELIN, BEATLES, o ELVIS PRESLEY están en esa condición, pero vaya, creo que a ningún grupo debería molestarle tal comparación. Lo que quiero decir con esto es que el recuerdo que tenemos del trío madrileño quienes en su momento les conocimos, sumado a la leyenda que son para mucha gente joven que no vivió el momento es tan grato y tan presente que alguien decidió tirar la casa por la ventana y poner la máquina a funcionar.  No importa quien ni porque se hizo y en todo caso, incluso eso viene explicado en el libro, lo que importa es lo que sientes al tener el libro en las manos. Como explicar eso me viene grande, intentaré hablar sobre el libro en sí, y si el comentario te ayuda a decidirte a la hora de comprarlo, el objetivo se habrá alcanzado.

Bien, este libro está en la tradición de las biografías o historias orales, una forma de escribir no muy explotada entre los autores españoles, que tiene su ejemplo más conocido en “Por favor mátame” ( “Please, Kill me”) de Legs McNeil y Gillian McCain.

El asunto consiste en que el texto no lo redacta el firmante del libro, si no que son los protagonistas los que narran la historia a partir de las entrevistas que han preparado los autores. Cuidado, no se trata de un libro escrito en base a entrevistas firmadas en prensa por varios autores a lo largo de los años, si no que han sido preparadas exclusivamente para desarrollar la narración. Sus autores han tejido una serie de encuentros, unas veces personales, otras por correo y también a través de cuestionarios, con infinidad de personas y personajes que han tenido relación directa con LEÑO a lo largo de sus años de vida como banda.

Una vez conseguidos esos mimbres, de Kike Babas y Kike Turrón es la responsabilidad de tejer el cesto y dar cuerpo a una historia contada por sus protagonistas y dirigida y ensamblada por dos tipos que saben lo que tienen entre manos.

En fin, creo que estaremos de acuerdo al decir que nadie mejor que Rosendo Mercado, Tony Urbano y Ramiro Penas para contar las andanzas de LEÑO . Nadie mejor que los técnicos de sonido o luces que compartieron noches de trabajo durante años con el grupo. Los managers, locutores, productores y demás familia que trabajaron a su lado . Los grupos que crecieron en su compañía o que aparecieron tiempo después influidos por ellos… las palabras de esta gente son las que dan vida al recuerdo de una historia irrepetible. Y escribo esa palabra en todo su significado.

A lo largo de sus páginas, el libro nos brinda la oportunidad de conocer los pormenores técnicos: el tipo de grabadora que utilizaban para las demos, el equipo de monitores que llevaban , los instrumentos que solían usar… en fin todo este tipo de detalles que despertarán tu interés, especialmente si formaste o formas parte de un grupo.

Sin embargo, la partida la gana, y por goleada, el lado humano de la historia, algo que por otra parte era de esperar en un grupo como LEÑO. Una impagable serie de anécdotas de carretera, estudio y local de ensayo que acentúan aun más si cabe, la ya de por si enorme cercanía de esta banda. Luz Casal, Armando de Castro, Julio Castejón, Teddy Bautista, Ariel Rot, Manolo Tena, y un sinfín de nombres nos hablan sobre conciertos celebrados encima de remolques de tractores, noches en los calabozos, coches SIMCA quemados de camino a cualquier parte, expolio involuntario de antigüedades de valor incalculable… en fin, puedes imaginar de qué estoy hablando. El detalle es tal, que se cuanta hasta la historia de la chapa que aparece en el cinturón de la portada de ‘Corre, corre’…

También hay momentos tristes e incluso duros, especialmente en lo que toca a la parte final, donde se narra de manera magistral el derrumbe de una relación entre personas que se quieren, pero que se van distanciando por no haber encontrado un objetivo común. El desencanto, la frustración y toda esa serie de sentimientos negativos que son inherentes al ser humano y muchas veces condicionan su actitud. LEÑO eran tres personas, igual que tú y yo, y como tales se vieron afectados por los golpes de la vida, que terminaron obligándoles a tirar la toalla (bien traído, eh?).

Esto por lo que respecta al contenido… ahora, hablemos un poco sobre el continente. Cuando a un trabajo se le pone gana, mimo y dedicación, los resultados son los que son: un trabajo de lujo.

El libro está presentado de manera muy original, como si fuese una cinta, de las que todos teníamos entonces, y el material gráfico aportado es mucho y muy interesante. En gran parte apareció tras un llamamiento que los autores hicieron a través de las redes sociales, para que los futuros lectores aportasen esa entrada de un concierto que tenían en el cajón, ese recorte de tal o cual periódico, anuncios de revistas etc aunque también hay un buen montón de imágenes de los archivos personales de quienes estuvieron en contacto directo con la banda. En ese sentido, y sin desmerecer a nadie, la aportación de María Parsons que trabajó codo con codo al lado del grupo, es de destacar.

Bueno, aunque no tenga nada que ver ( o sí…) a la par de la edición de este libro, se publicó una caja con toda la discografía del grupo en cinco compact y un DVD bajo el título “LEÑO 1978-1983” que pude comprar en El Corte Inglés por 21 euros ( lo digo porqué por una vez, me parece un precio más que razonable). No se sí ambas publicaciones se apoyan entre sí, o se hicieron coincidir adrede, pero en cualquier caso me parecen más que pertinentes.

En resumen, un libro en edición de lujo, escrito y dirigido de manera brillante y que hace justicia a una de las más grandes bandas que haya dado el rock sin etiquetas. Mi aplauso desde aquí a la editorial por haber invertido de manera inteligente y a los autores por haber hecho un magnífico trabajo. Entre todos han puesto en las librerías de nuestro país (por una vez , y que ojalá sirva como precedente) un producto a la altura de sus protagonistas.

Miguel. Asturias

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RETRO-ROCK

ÑU, cuentos de ayer y de hoy.

Este blog no se prodiga especialmente en el rock hecho en España, y hay una razón para ello: nunca he entendido porqué hay que apoyar a un grupo por el mero hecho de ser español. Un grupo o es bueno  no lo es, o merece la pena apoyarlo o no lo merece… independiente de la nacionalidad, sexo, raza o religión de sus componentes.  Dicho esto, no hay muchas bandas españolas en los 80’s  que sean veraderamente buenas, creo que pocas dudas hay al repecto… sin embargo, la década de los setenta, pese a la precariedad ( o quizá debido a ella) no solo en lo musical, si no en la practica totalidad de los aspectos que pudieran estar ligados a la música, dio como frutos algunas de las bandas más interesantes de nuestro país. Bandas cuya andadura durante esos años ( los 70’s)  intentaré sacar a flote poco a poco. La primera de ellas aun sigue en activo. De hecho nunca ha dejado de estarlo desde que debutase en 1976 sin llegar a enterarse… pero no nos adelantemos. Empecemos por elprincipio…

AÑOS DE POLVO Y ALTURAS…

Detrás de uno de los nombres más breves que se conocen, se esconde una de las historias más largas, interesantes y controvertidas del rock duro español. En esta sección, como de costumbre, hablaremos únicamente de la trayectoria del grupo durante la década de los setenta, que si bien no  es muy larga, sí lo suficientemente interesante como para intentar evitar que caiga en el olvido. Sería una injusticia que así ocurriese. Toda la carrera de este grupo ha estado lastrada por la incompetencia de la industria, a decir de su líder José Carlos Molina, o por la particular personalidad de este, si atendemos a lo que la industria dice,  pero en cualquier caso, nosotros somos el público, los que estamos en medio y los que tenemos en la mano el fruto de la creatividad y el duro trabajo del grupo, y no podemos negar que los dos discos facturados en los setenta (si bien uno salió al mercado en la siguiente década) , así como la mayoría de las sucesivas entregas, son verdaderas obras de arte.

No vamos discutir a estas alturas que para seguir los primeros pasos de ÑU sólo tenemos que ponernos detrás de José Carlos Molina, nacido en el castizo barrio de Legazpi,  donde desde  muy temprana edad comenzó a mostrar interés por el asunto de la música. Su tío Luis Nieto (que sería manager de ÑU) trabajaba para la compañía Movieplay, y conseguía los discos de artistas como LOS BRAVOS ,MIGUEL  RIOS o LOS CANARIOS (cuyas versiones acercaron a nuestro hombre a JIMI HENDRIX o ROLLING STONES) antes de que saliesen al mercado, haciendo así que la pasión de José Carlos por la música fuese en aumento, hasta el  inevitable momento de empezar a formar bandas.

Los arcanos hablan de ALTURAS como el nombre de la primera agrupación donde formó Molina, algo sin demasiada trascendencia que dio paso a POLVO, una banda instrumental. Esta segunda parada tiene más peso en el recuerdo, aunque no por su éxito o trascendencia si no por estar asociado a situaciones cercanas a Spinal Tap. Por un lado estaba el nombre. Decir a día de hoy que no podían imprimirlo en los carteles por problemas con la censura parece ridículo, pero la realidad era muy diferente entonces  a lo que es hoy y la situación les obligó a presentarse como DUST en alguna que otra ocasión. Otra de las situaciones esperpénticas tuvo lugar precisamente en su debut sobre un escenario al ser echados del mismo después de interpretar dos canciones. La discoteca madrileña M&M acogió al grupo en unas actuaciones de grupos novel que había organizado Vicente Romero ( sí, ese) a la sazón promotor del local y locutor en Radio Centro, con un programa diario llamado Musicolandia. La incompetencia del grupo era tan manifiesta que Romero tuvo que invitarles a bajarse de allí.

Lejos de frustrase en sus intenciones, la banda continuó su camino y se preocupó por  mejorar su técnica haciendo versiones de John Mayall, CANNED HEAT o Santana entre otros. Molina comenzó a desplazar su interés desde la armónica (que era lo que tocaba en POLVO) a la flauta, aparte de aumentar notablemente su nivel técnico en la percusión. Esto le ayudó a conseguir formar parte de su primera banda realmente profesional, el grupo MAX B. SHOW.

He aquí al mentor del jovenzuelo Molina

La cosa era algo así como un cantante negro llamado MAX B. (Max Boulois) que se hacía acompañar por bailarinas y una orquesta, algo en principio muy  alejado de sus inquietudes, pero que tenía en plantilla a músicos profesionales de gran talla, que obligaron a Molina a desenvolverse y aprender rápido.   Actuaciones regulares, viajes y muchísimo trabajo dieron como fruto a un José Carlos con suficiente base para ponerse al frente de lo que sería la segunda andanada de POLVO, ahora con las fuerzas renovadas y la moral en alza. Las  galas son más regulares y si bien tenían mucho de orquesta y baile, incluían en su repertorio gran parte de rock clásico (CREDENCE, CHICAGO etc) . Sin embargo, por aquel entonces Molina comienza a descubrir sus  posibilidades como cantante. Teniendo en cuenta que POLVO era un grupo instrumental, está claro que sus días allí estaban contados.

Así las cosas, nuestro inquieto personaje avanzó un paso con su siguiente proyecto, al que llamó CAMARA OSCURA, y con el que versionaba a bandas como GRAND FUNK RAILROAD, LED ZEPPELIN o DEEP PURPLE. No obstante, y a pesar de que este grupo ya estaba en la línea que Molina quería para su futuro, las obligaciones extra musicales del resto de la banda no permitieron su viabilidad más allá de una breve existencia… y entonces aparecieron FRESA.

FRESA en una temprana formacion con Chiqui y Rosendo (1º y 3º respectivamente de izda a dcha.).

FRESAS SIN NATA

Los últimos FRESA o los primeros ÑU

FRESA era un grupo que llevaba funcionando desde 1971. Su mayor lastre (común a la mayoría de bandas de la época) era el constante trasiego de músicos, y concretamente de vocalistas. Dicho puesto fue cubierto al principio por Miguel Esono, un cantante guineano muy llamativo al que posteriormente acompañó un tal Paco, que luego se quedó como único cantante…. En cualquier caso, tanto los sus nombres como otros que cubrieron los puestos de batería  o bajo no  han trascendido en el  recuerdo, supongo que debido a esa eventualidad de la que hablábamos. Hubo sin embargo otros miembros que fueron una constante ( o casi) en la banda: Andrés (conocido como “Delfín” guitarra  rítmica) el bajista “Chiqui” Mariscal y especialmente el guitarrista y alma mater del grupo, Rosendo Mercado, a la sazón guitarra solista.  Estos, más un batería llamado Andrés y los cantantes Paco y Miguel, eran FRESA en los últimos días de 1973, justo cuando José Carlos Molina apareció en sus vidas de la mano de Pedro Cruz. Su entrada en la banda no fue inmediata, pero digamos que la posición de los cantantes que había en el grupo fue perdiendo peso a favor del recién llegado, hasta que este, termina por ponerse al frente de FRESA.

Durante todo aquel año de 1974, FRESA repartió su tiempo entre los conciertos, las sustituciones de músicos y la composición de material propio. El trabajo en los escenarios lo hacían con repertorios construidos a base de mezclar hits del momento en un 25 % dejando el resto del repertorio para versiones de ALICE COOPER, GRAND FUNK o BLACK SABBATH. También acompañaron a la cantante melódica Jeannette, algo muy lejano a sus pretensiones artísticas que sin embargo les permitió ganar algún dinero.  En cuanto a la entrada y salida de componentes en la banda, pues como ya comentamos, siguió siendo una constante que no sorprendía a nadie… de hecho apenas ralentizaba ya la marcha del grupo. Juan Almarza sustituyó a Chiqui Mariscal al bajo (quien posteriormente volvería a unirse al grupo) y Pedro Cruz quien venía de POLVO, se sentó tras la batería. En cuanto a la composición de material propio, hay que  decir que en principio fue algo problemático para FRESA, pero a la larga dio sus frutos.  Rosendo Mercado por una parte y José Carlos Molina (con la frecuente colaboración de Chiqui)  fueron los principales activos en ese terreno. 1974 estaba dando sus últimos coletazos y durante esos días FRESA desaparece para convertirse en ÑU, un cambio de nombre que obedecía a razones estratégicas, ya que la banda pensó que con ese nombre tan corto, saldrían siempre en  la parte superior de los carteles.

ÑU en sus primeros tiempos

ÑU debuta en un concurso de la mayor importancia en aquella época, el ‘Trofeo Festivales Pop’, el 16 de Febrero de 1975, organizado por la agencia  Samo y el Ministerio de Información y Turismo. La actuación de ÑU sorprendió a propios y extraños por lo vanguardista de su puesta en escena, y especialmente por cantar en español, algo que   muy pocos hacían.La victoria en dicho concurso fue para ÑU, pero lejos de servir como aliciente para continuar avanzando, provocó de alguna forma la salida del grupo del batería Pedro Cruz, a favor de Felipe Salinas , encargado de sustituirle en una época muy difícil para el grupo. La formación se completó con el teclista José Torres y así tomaron como manager a Kurt Savoy, a la sazón propietario de Samo, la agencia que había organizado el ‘Trofeo de Festivales Pop’.

 Kurt es sin saberlo ( o diciendo no saberlo ) el responsable del bautizo en vinilo de ÑU.  La banda grabó en los estudios AudioFilm una actuación con Kurt para RTVE, y como premio, seles permitió grabar un par de canciones en esos estudios, para llevarlas a casa.  “Volando en Sociedad” y “Que nadie escape de al evolución” fueron inmortalizadas por y para la banda, pero algún espabilado de la compañía Ariola se hizo con ellas y las publicó en un single sin permiso, remuneración ni contrato del grupo, que se tuvo que enterar de la existencia del disco por casualidad, cuando lo oyeron en una sala donde iban a actuar.

 Sí algo seguía exactamente en el punto donde había quedado,  era el carácter de José Carlos Molina, que lejos de hacerse más dócil, se había convertido en el terror de promotores  y ejecutivos. Las salidas de tono eran constantes y, justificadas o no, iban haciendo cada vez más mella en la banda. Los desplantes en los conciertos, abandonando el escenario e incluso llegando a insultar en pleno show a los cazatalentos de las compañías que hacían  audiciones al grupo.  Incluso cuando aparecieron televisión dentro del mítico Popgrama de 1977, José Carlos se empeñaba en dejar mal a la banda con comentarios fuera de lugar. Otra de las cosas que más quemaba la relación entre ambos músicos era el hecho de que  ahora Molina había tomado las riendas de la banda por completo.  Rosendo se veía de alguna manera desplazado, y no confiaba en el cantante por su vehemencia y su falta de tacto. Hasta tal punto llegaba esa situación, que Rosendo llegó a ocultarle a Molina una entrevista que EMI había solicitado al grupo.

Así las cosas llega la Nochevieja de 1977 con ÑU formando parte de un festival de fin de año en el Parque de Atracciones de Madrid, donde Rosendo acude con el equipo que había ido consiguiendo a base de favores y préstamos de amigos. Durante la prueba de sonido Molina dice que se niega a tocar con aquel equipo y que si COZ (que participaba en el evento) no les alquila el suyo, ÑU no actuarán aquella noche. Los hermanos de Castro (líderes de COZ) se niegan basándose en los desperfectos que ÑU había causado en su equipo no mucho tiempo antes y, definitivamente, Molina dice que en esas condiciones no canta. No es difícil imaginar la que se organizó en un día tan señalado como aquel… fue el techo de la paciencia de Rosendo Mercado que tomó la inapelable decisión de abandonar ÑU.  Puede decirse que fue a partir de entonces cuando empieza a tener lugar un verdadero desfile de músicos por ÑU que no ha parado hasta el día de hoy.

ÑU en Chapa records.

Publicidad… bendita publicidad.

 A primeros de 1978, Jose Mª Garcia ‘Sini’ es el sustituto de Rosendo a la guitarra. Su estilo era muy diferente al de Mercado  y estaba sentado sobre bases mucho más cercanas al rock progresivo. La batería pasaría a ser cosa de Enrique Ballesteros, el conocido hombre del bigote que sería apoyado en la labor rítmica por Jorge Calvo, el guitarrista que había sustituido a Rosendo cuando este marchó a la mili. Se ocupaba ahora de las cuatro cuerdas. Como añadido, entra un violinista, Jean Françoise André, que ayudaría enormemente a dar un sello personal al sonido ÑU. Esta formación debutó en el Teatro Alcalá Palace poco antes de entrar a registrar lo que sería su debut. Habían perdido su oportunidad con EMI, como ya comentamos, pero no por ello habían dejado de buscar una alternativa. La respuesta positiva la encontraron en Chapa Discos, el mítico sub sello de Zafiro que tuvo en cartera las bandas más reseñables que ha dio el rock nacional de aquellos días y que, todo hay que decirlo, terminó siendo una desgracia para gran parte de ellas. Vicente ‘Mariscal’ Romero que trabajaba para la compañía conocía al grupo con anterioridad (desde los tiempos de POLVO, para ser exactos)  y Enrique Ballesteros por su parte, había entrado en contacto c on Luis Soler, uno de los directivos, así que atacando por dos flancos consiguieron finalmente cumplir su objetivo  y entraron al estudio para grabar las canciones de su debut, que llevó el título “Cuentos de ayer y de hoy”.

La formación que grabó “Cuentos de ayer y de hoy” ataviada para la ocasión.

La grabación tuvo lugar en los estudios Audiofilm durante un total de cuarenta horas del mes de junio de 1978 bajo la producción de Vicente Romero.  Según cuenta la leyenda, ‘Mariscal’ estuvo de cortar la grabación en más de una ocasión por ordenes de la jefatura. A una absoluta falta de medios e incompetencia profesional del encargado de la grabación, se unió la personalidad de un José Carlos Molina que veía como sus canciones (todas menos una están firmadas únicamente por él) perdían todo su poder y todo su encanto en manos de alguien cuyo fuerte no era el rock duro. Solo hemos de oír el disco a día de hoy y nos daremos cuenta que maravillas de la talla de ‘Preparan’, ‘Algunos músicos fueron nosotros’ o la propia ‘Cuentos de ayer y de hoy’, son un diamante que la falta de medios dejó sin pulir.

LEÑO + ÑU compartiendo escenario en 1978. Momentos incestuosos del rock and roll

El single “Algunos músicos fueron nosotros” completado con la inédita “La explosión del universo” sirvió como avance para aquel primer disco, con el que aumentó notablemente su status como banda, así como el número de actuaciones en directoen las que no faltaron los incidentes más inesperados.

La mayoría de ellos son recordados con una sonrisa en los labios, a excepción de uno , que si bien pudo haber sido mucho peor, no dejó de ser decisivo en el futuro de ÑU. Uno de los conciertos de presentación del disco tenía lugar en Galicia, acompañando a ASFALTO y CAIMAN, y el grupo decidió acudir al show en dos aviones diferentes, uno llegaría por la mañana, y el segundo aterrizaría por la tarde. En este viajaban Jorge Calvo y el guitarrista ‘Sini’ acompañado por su esposa. Un accidente dio con el avión en un monte cuanto estaba a punto de tomar tierra y, aunque milagrosamente no hubo muertos (sí heridos graves) para ‘Sini’ se había terminado el mundo del show bussines. El shock que recibió fue tan fuerte que le impidió volver a viajar no sólo en un avión, si no en casi cualquier medio, y el hecho de meterse en una furgoneta para rodar durante horas le producía un pánico insuperable.

 Eduardo Pinilla sería el encargado de sustituir a Sini en la guitarra. Pinilla era un fan del rock progresivo de GENESIS y YES que había tocado junto a Ballesteros y a quien este avisó de que buscaban guitarrista tres días antes de un concierto en Verín, Galicia. Tras la prueba de rigor y tres días sin dormir aprendiendo las canciones, Pinilla pasó a formar parte de la familia. Sin embargo, quien se marchó entonces fue Enrique Ballesteros. Está claro que si algo no había cambiado en ÑU desde sus inicios era el trasiego de músicos.

Cartel promocional de ÑU hecho por Zafiro

Ballesteros fue sustituido por Raúl Garrido quien junto a Jorge Calvo formaría la sección rítmica, que daban base a Pinilla y Jean Françosie André, el violinista. Con esta alineación se recorren la piel de toro en  un tour plagado de incidentes, normalmente asociados  a problemas con los precarios equipos de sonido que excitaban el explosivo temperamento de J.C. Molina. El trabajo sobre los escenarios se alternó con la grabación del segundo disco de ÑU, registrado durante el verano de 1979 en los estudios Eurosonic. “A golpe de látigo”, título del segundo álbum de ÑU, se grabó en idénticas condiciones al  primero: un presupuesto para  el que la palabra austero se quedaba corta. Vicente Cruz fue el ingeniero de sonido y Vicente Mariscal repetía como productor. A decir de este último, le había costado mucho esfuerzo convencer a Zafiro de que apoyase la grabación de ese segundo disco. La compañía se había hartado del carácter de Molina, pero este contaba con el apoyo de Mariscal, quien tenía toda la voz y el voto en Chapa Discos.

 

 

Eduardo Pinilla salando de alegría

 

 

Todas las promesas de Molina y su manager que aseguraron que en esta ocasión no habría el menor problema tardaron poco en romperse.  José Carlos parecía sufrir una especie de paranoia que le empujaba a pensar que todo iba en su contra. En consecuencia quiso tomar el control de todo el proceso. Una vez más había firmado la totalidad de las canciones menos de una “La llegada de los dioses” de E.Pinilla.  También instó a Romero a que le dejase a él al frente de la producción del álbum y como añadidura, solo él aparece fotografiado en la portada del álbum. Un detalle tras otro iba minando al grupo. Jorge, que llevaba bastante tiempo al lado de Molina, vió como Pinilla, que acababa de llegar, metía una canción en el disco, algo que él llevaba intentando desde el primer día sin conseguirlo. Vicente Romero abandonó al grupo a mitad de la grabación tras discutir con el cantante, y, en definitiva, nuestro personaje se había convertido en una especie de troublemaker lo que provocó la ruptura en pleno de la banda poco después de terminar la grabación del disco. Únicamente el violinista André quedó al lado de José Carlos en ÑU.

Entrando en los 80’s

 Nos encontramos en septiembre de 1979, a tres meses escasos del final de nuestro viaje. Un espacio de tiempo corto, pero suficiente para que tuvieran lugar varios momentos importantes en la historia del grupo.   José Carlos necesitaba reunir una formación para poder hacer la gira de presentación de su próximo disco que no tardaría en salir (la fecha prevista era Febrero de 1980).  “A golpe de látigo” iba a ser un álbum trufado una vez más de enormes momentos musicales un tanto eclipsados (aunque en menor medida que lo que ocurría con el disco debut) por el pobre sonido. “La galería”, “Velocidad”, “A golpe de látigo” o “El flautista” son piedras angulares en el rock duro español que debieron hacer ricos y famosos a unos músicos que muy lejos de conseguir tal cosa, no han dejado deberse relegados a segundo plato en la escena de España en beneficio de bandas infinitamente más limitadas. La realidad es la que es  y  no podemos cambiarla.

…Y mientras tanto, la vida seguía .José Carlos Molina  continuaba a la caza de músicos que le acompañasen y había oído hablar de un joven teclista realmente bueno que actuaba con su banda  SALAMANDRA en un concierto junto a la antigua estación sur de autobuses en el Paseo de las Delicias de Madrid. Solo necesitó oírle durante poco más de una hora y aquella misma noche le ofreció el puesto.

Jero, todo un high class desde los primeros tiempos

Collado era un músico de conservatorio cuyas posibilidades eran poco menos que infinitas, pero Molina no contó con la lealtad que Miguel Ángel tenía a sus compañeros en el grupo. No era para menos, habida cuenta de que el guitarrista había vendido su propio equipo para poder comprarle uno al teclista, quedándose con otro de muy inferior calidad. Dicho guitarrista no era otro que Jerónimo Ramírez, ‘Jero’ a quien haber pasado algún tiempo en bandas profesionales como el caso de TEQUILA o WC? (la banda de RAMONCIN) le había permitido ganarse un dinero con el que comprar su equipo, el que luego vendió para poder hacerse con uno para Collado… dudo mucho que después de semejante alarde de amistad y confianza, entrase en los planes del teclista abandonar a su colega Jero.

En una vuelta de tuerca de estas que tiene el show bussiness, Molina consiguió relocalizar a Chiqui Mariscal, quien había abandonado recientemente a LEÑO, la  aventura que Rosendo Mercado empezase cuando abandonó a ÑU. Ambos se encontraban  colocando un anuncio en la madrileña tienda de instrumentos musicales Leturiaga, en el que pedían “guitarrista, batería y teclista  para banda con contrato” cuando se les acercó un guitarrista ofreciendo el lote completo. El guitarrista no era otro que Jero y la oportunidad era un caramelo que molina no desaprovecharía y que conformó a todos ellos. José Carlos tenía su banda montada de nuevo y además con el teclista al que había estado intentando convencer, y este se iba a la banda acompañado por sus dos amigos, Enrique Ballesteros y Jero.

Esta nueva formación de ÑU presentaba el disco “A golpe de látigo” en el Teatro Martín. Un concierto de recuerdo poco grato para quienes acompañaban a Molina y a partir de cual ÑU salía al ataque con furia renovada. Una furia que le ha hecho seguir embistiendo durante muchos años más, en un ejemplo de fe y, porque  no decirlo, tozudez cuyo mayor responsable, para lo bueno y para lo malo, ha sido el niño malo del rock español, José Carlos Molina.

Miguel. Asturias