CRONOSETENTAS

..::THIN LIZZY: “Jailbreak” ::..

– Jailbreak – Angel From The Coast* – Running Back – Romeo And The Lonely Girl – Warriors** – The Boys Are Back In Town – Fight Or Fall – Cowboy Song*** – Emerald****

Todos los temas escritos por Phil Lynott excepto * (Lynott/Robertson) **(Lynott/Gorham) *** (Lynott/Downey) **** (THIN LIZZY)

Scott Gorham: Guitarra  Phil Lynott: Bajo y Voz  Brian Robertson: Guiutarra   Brian Downey:Batería

Producido por: John Alcock

Ingeniero: Will Reid-dick

Grabado y Masterizado en: Ramport Studios, Londres

Publicado el 26 de Marzo de 1976

Brian ‘Robbo’ Robertson se unió a THIN LIZZY en 1974, formando junto a Scott Gorham el tándem que se inspiraba en las legendarias ‘twin guitars’ de WISHBONE ASH. Desde que eso ocurriera, todo el mundo aplaudía los logros encima del escenario. Sin embargo, después de editar ‘Nightlife’ en 1974 y ‘Fightin’ un año después, aun estaba por demostrar que el rendimiento en un estudio fuese en la misma dirección. “Jailbreak” publicado en el 76, fue el álbum que terminó de convencer a los escépticos y catapultó a la banda por encima de las estrellas.

LAS CANCIONES

Daba la impresión de que algún duende de los bosques irlandeses había arrojado una maldición sobre esta banda, porque el éxito parecía huir de THIN LIZZY. Si exceptuamos el que consiguieron en su momento con ‘Wiskey in the jar’ (olvidando además que ni siquiera era un tema propio) hay que reconocer el mérito que tiene que hubiesen aguantado la publicación de seis discos de discreto resultado comercial, sin haber tirado la toalla o bien haber perdido el apoyo de sus jefes.

En cualquier caso, con este álbum consiguieron algo que hasta entonces no habían alcanzado: escribir y registrar un conjunto de canciones homogéneo, sólido y bien nivelado. Si otros discos tenían dos o tres canciones muy buenas, junto a otros números sin demasiado acierto, “Jailbreak” por el contrario, parecía un disco de ‘Grandes éxitos’.

También es de destacar la variedad de estilos que pisan las diferentes canciones. Esto fue una constante en la carrera de la banda, especialmente en los setenta, pero si cabe, en este álbum se ve más acentuado. Pasan del funk presente en “Angel from the coast” a la balada “Fight for all’ o el soft rock basado en el legado de Van Morrison en “Runnig back” sin asomo de rubor. No obstante hay que matizar que es en el puro (y duro) hard rock donde se cubren de gloria “Jailbreak”, “Cowboy Song”, “Emerald” “The boys are back in town”… ¿se puede pedir más o mejor: la respuesta es ‘no’ en ambos casos.

De los temas citados, dos se publicaron como singles : ‘Jailbreak’ y ‘The boys are back in town’.

Al respecto de esta última creo que merece la pena resaltar que había sido descartada por la propia banda, ya durante el proceso de escritura del disco. LIZZY alquilaron un pequeño local donde montaron una especie de estudio para ensayar, escribir canciones y grabar demos antes de entrar en el estudio de verdad.

Estuvieron durante cuatro semanas encerrados con una una Teac de ocho pistas y grabaron quince canciones. Sin embargo por aquel entonces ( la época del bendito vinilo) no se solían utilizar más de diez, por las limitaciones de tiempo y calidad que tenía aquel soporte. Entonces fue cuando apareció por allí Chris O’Donnell, uno de los dos managers de la banda para revisar lo que habían escrito. Scott Gorham lo recordaba en una entrevista..

“Chris O’Donell era uno de los managers, el que daba la patada en la puerta y decía “ a ver, dejadme escuchar qué carajo habéis estado haciendo aquí metidos”… ya sabes. El caso es que se empeñó en escuchar las quince canciones y después dijo: “¿Sabéis? La canción esa que tenéis ahí… llamémosla “The Boys” ¿vale? Esa canción ¿por qué está fuera de la lista? “ y no supimos muy bien qué decir… “Bueno, ya sabes… no tenemos ni idea… ¿acaso te gusta?” “Joder, claro, quiero que quitéis esta de aquí y pongáis esa en su lugar” y así fue como “The boys are back in town entró en el álbum, porque nosotros la hubiésemos descartado”.

Por lo que respecta al segundo single, ‘Jailbreak’, comentar que es la justificación de las  muchas voces que insinúan que este iba a ser un álbum conceptual. El contenido de esa canción junto al arte de la portada, y los párrafos de la contraportada y el inlay así parecen indicarlo. Incluso hubo comentarios de Scott Gorham y el ilustrador Jim Fitzpatrick en ese sentido, pero en todo caso, ‘Jailbreak’ terminó siendo un disco al uso.

Otra de las grandes canciones que contenía ‘Jailbreak’, fue la que cerraba el disco. Bajo el título de ‘Emerald’ THIN LIZZY mezclaba con inmejorable resultado el folk irlandés con el hard rock. Para las letras, Phil tomó ideas de la mitología irlandesa, algo en lo que estaba realmente interesado, y en cuanto a la música, aunque todos aportaron mucho a la canción, destaca el uso de percusión que hace Brian Downey, quien utiliza toda suerte de timbales y tambores tradicionales que, unidos a la evocadora melodía que conduce la canción, supieron plasmar en sus notas el sentimiento tradicional de su tierra.

Indicar también que ‘Cowboy Song’ se publicó como single, pero un par de años después y en la versión en directo. Fue extraída del legendario ‘Live & Dangerous’ y resulta curioso comprobar que, no fue la única versión en directo de este tema que salió a la venta. En 2.008, el bootleg “UK tour 75” fue aprobado por la banda y publicado de manera oficial. Ese disco recoge el concierto que el grupo ofrecía en el Derby College of Art and Technology en Noviembre de 1975, lo que prueba que es una canción que ya llevaba en cartera desde hacía muchos meses antes de entrar a grabar. Un dato que apunto como simple curiosidad.

LA PRODUCCION.

Como hemos dicho, en los años previos a ‘Jailbreak’, THIN LIZZY eran conscientes de lo que se traían entre manos, pero circunstancias ajenas a su voluntad habían impedido que el resto de la humanidad pudiese apreciar su talento. Decididos a capturar todo ese potencial, la banda tomó la determinación de trabajar con alguien competente y en unos estudios en condiciones, un privilegio del que hasta entonces no habían gozado. Hay que tener en cuenta que ‘Nightlife’ (1974) era la primera experiencia en estudio tanto para Robbo como para Scott Gorham, y se toparon con Ron Nevison, un productor poco dado a trabajar con principiantes, cuya actitud restó calidad al trabajo de los hacheros.

Para el siguiente álbum, ‘Fightin’ (1975), Gorham y Robertson se negaron a volver a trabajar con Nevison, y aunque la banda peleó por conseguir a otro productor (querían concretamente a Roy Thomas Baker) finalmente tuvo que ser Phil Lynnot quien asumiese el papel. Como cabía esperar, el hecho de cantar, tocar el bajo, escribir las canciones y producir era demasiado para una sola persona e hizo que el resultado final se resintiese.

Llegado el momento, se hicieron con los servicios de John Alcock en la mesa de operaciones, un productor asociado a THE WHO, concretamente a los trabajos de John Entwistle, pero que finalmente  resultó ser más fachada que otra cosa. Es decir, el disco suena rematadamente bien, pero a decir de los músicos que lo grabaron, el mérito fue más de Will Reid-Dick, ingeniero residente de los Ramport Studios. Digamos que Alcock tenía buen oído y las ideas claras, pero no sabía cómo plasmarlas en la cinta, así que se limitaba a decirle a Will Reid lo que quería y era él quien tenía que mover los micros, orientas las pantallas, ecualizar la mezcla y repetir las tomas una y otra vez, ya que Alcock apenas si puso las manos sobre la mesa de mezclas.

Alcock , eso sí, supo aconsejar y orientar a la banda para que de alguna manera, dulcificase su sonido y lo hiciese más comercial. Ajustó patrones aquí y allá y consiguió que la banda (y muy especialmente Phil Lynott) se dejase guiar por su instinto profesional. El único que nunca pudo tragar al productor fue Brian Robertson, aunque conociendo la trayectoria de este pendenciero personaje, vaya usted a saber porqué.

Bien, en todo caso, el nivel de madurez e interacción entre los miembros de la banda, también fue determinante en el resultado final. Todo el grupo estuvo presente durante el proceso de grabación y cada uno aportó un buen montón de ideas al conjunto. Las drogas aun no eran un problema y el ambiente en el seno de la banda era muy bueno.

Phil era quien más partido tomaba en todo, pero el resto de la banda y muy especialmente Gorham y Robertson también se implicaron en todo el asunto.

LA GIRA

GRAHAM PARKER & THE RUMOURS fueron el grupo encargado de abrir los shows que THIN LIZZY ofreció en el Reino Unido como promoción para ‘Jailbreak’. Fue el primer tramo de una larga gira que empezó con el año, en lugar de hacerlo con la edición del álbum. El 16 de Enero se ponían en marcha mientras la imprenta escupía copias de la carpeta de ‘Jailbreak’.

Esta situación se alarga hasta el mes de Abril, momento en el que surcan las aguas del Atlántico por segunda vez, en pos de la conquista americana. Allí compartieron escenario con infinidad de bandas americanas y (sorprendentemente) europeas:

BE BOP DELUXE, GOLDENEARRING, AEROSMITH, SLADE, THE TUBES, PAVLOV´S DOG, CHARLIEDANIELS BAND, JOURNEY, NAZARETH o la IAN GILLAN BAND, pero con quienes alcanzaron un nivel más alto de contacto fue con RUSH, a quienes unió una sólida amistad.

La gira iba cumpliéndose en sus objetivos al mismo tiempo que el álbum subía en ventas, y muy especialmente los singles, uno de los cuales (‘The boys are back in town’) escalaba puestos en las listas aunque fuese meses después de haber sido publicado.

La cosa funcionaba como una especie de retroalimentación mediante la cual, el tour hacía que el single fuese más popular, y la fama que estaba ganando la canción, hacía que la gira tuviese más afluencia de público.

Durante los tres meses anteriores las cosas no podrían haber ido mejor y de hecho, lo que venía después ya era insuperable: THIN LIZZY se unía al tour de los RAINBOW de Ritchie Blackmore, que giraban promocionando ‘Rising’ y tenían cuarenta shows firmados.

Sin embargo, el rock and roll way of life pasó facture a Phil Lynott, quien contrajo hepatitis obligando a cancelar la gira. A pesar de que se rumorea que actuaron en dos shows (11 y 13 de Junio) los comentarios de la banda apuntan lo contrario. Scott Gorham para Martin Poppoff:

“No tocamos una sola nota en esa gira porque Phil sufría hepatitis desde semanas antes del concierto en Ohio, donde el tour iba a comenzar. El día que llegamos a Ohio, Phil, colapsó por agotamiento y fue llevado al hospital, donde se le dijo que había contraído hepatitis y que tenía que regresar de inmediato a Inglaterra. Allí fue puesto en la unidad de cuidados intensivos durante un par de semanas. Fue una lástima, porque habría sido una gran gira para la banda “.

Creo que nadie va a discutir eso.

Con Phil Lynott fuera de juego, casi puede darse por terminada la gira de ‘Jailbreak’. Es cierto que en septiembre volvieron a escena, pero lo hicieron en el norte de Europa y Alemania, país en el que estaban grabando su siguiente álbum ‘Johnny the Fox’. El hiper creativo Phil Lynott había aprovechado su estancia en el hospital para escribir otro de sus grandes discos en un período de lucidez y sobriedad. Hay quien dice que las drogas ayudaban a Philo a componer sus mejores trabajos, pero una escucha a ‘Johnny the Fox’ desmonta esa teoría al instante: Philo era un genio en sí mismo y hacía las cosas bien sin necesidad de drogas.

En fin,a lo que estábamos.A estas alturas, las fechas se confunden y las giras se solapan, y si hemos empezado hablando de un tour a dos meses vista de que se publicase el álbum que promocionaba, supongo que debemos hacer lomismo ahora. final.

Miguel. Asturias

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ARTICULOS

PHIL LYNOTT, Vagabond, Warrior and King…  

  Llevo una temporada re-enganchado a  THIN LIZZY…  que maravilla de grupo. Verdaderamente no hay muchas bandas que sepan trasmitir sensaciones con tanta fidelidad como ellos lo hacían en sus canciones. En su día escucharlos me sirvió para escribir este reportajillo que apareció en la revista THIS IS ROCK y que disfruté mucho haciendo, buscando datos, contrastando, bueno, ese tipo de cosas. Espero de todo corazón que disfrutéis tanto leyéndolo como yo disfruté escribiéndolo.

  

El cuatro de enero de 1986 terminaba la agonía de Philip Parris Lynott, a quien encontraron inconsciente en su casa victoriana de Londres poco más de una semana antes. Ni los cuidados de su madre en un hospital de Salisbury, ni su fuerte constitución, pudieron evitar que su vida se apagase dejando huérfano al rock and roll, en una historia de excesos tantas veces repetida. Casi veinticinco años después intentaré rendir un humilde tributo a un personaje clave, cuya carrera tiene algunos de los momentos más bellos, sinceros y emotivos de la historia del rock…  

Los primeros años de Phil no debieron ser un lecho de rosas a juzgar por lo que dicen muchas de las letras de sus canciones. Basta pensar en que nació como hijo ilegítimo de padre brasileño negro (que no tardó en desaparecer) en la Irlanda católica de mediados del pasado siglo para hacerse una idea. Su madre, Philomena Lynott se vio obligada a dejar a Phil en manos de tíos y abuelos, en especial su abuela Sarah, para poder trabajar y salir adelante. Una historia de vidas corrientes, con sus tristezas y miserias que nuestro héroe combatía con su gran pasión, la música.  

Siendo casi un niño ya había pasado por un montón de bandas, como The Black Eagles, un quinteto donde él cantaba. De vez en cuando abrían los shows de grupos más o menos grandes, y aparte tenían un local fijo en Dublín donde tocaban cuatro veces por semana.  

  

Allí coincidieron Mod & Cave Dwellers cuyo batería, Brian Downey, fue fichado por Lynott para su grupo.Cuando The Black Eagles desaparecieron, Phil aún no tenía dieciocho años, así que su abuela Sarah le obligó a ingresar como aprendiz en un colegio de formación profesional, pero nuestro hombre no estaba hecho para la mecánica, y abandonó al cumplir la mayoría de edad para formar parte de Kama Sutra, un grupo con cierto prestigio en la escena beat de Dublín. Lo cierto es que él estaba más interesado en el sonido blues, así que cuando Brendan Shields le propuso unirse a su banda Skid Row no se lo pensó dos veces. Brendan no solo le quería a él como cantante, si no que pidió a Phil que se trajese a Downey para tocar la batería junto a él y un guitarrista llamado Gary Moore. Finalmente la formación no cuajó y tanto Lynott como Downey desaparecen cada uno por su lado, aunque no tardarían en volver a estar juntos en otro grupo llamado Orphanage.  

EL NACIMIENTO DE UN MITO 

La primera encarnación de THIN LIZZY

La historia de Orphanage consistía en pudrirse en el local de ensayo y actuar en pubs para sacar alguna libra extra, sin embargo los calendarios lucían las últimas hojas de 1969, cuando las vidas de Lynott y Downey cambiaron para siempre. Fue una de tantas noches en el famoso Countdown Club de Dublín cuando un guitarrista de Belfast llamado Eric Bell se acercó a Downey.  

 Bell había quedado impresionado por la solidez de la base rítmica del grupo (Phil ya tocaba el bajo además de cantar) y les propuso formar un trío. El background del rubio guitarrista incluía haber formado parte de los Them de Van Morrison, de manera que aceptaron y el cinco de marzo de 1970, en el mismo Countdown Club nace la leyenda: Thin Lizzy debutan en directo.  

En los primeros meses llevaban el apoyo de un teclista llamado Eric Wexen, pero decidieron prescindir de sus servicios y quedar en un formato más reducido, quién sabe si para evitar gastos en aquellos momentos tan duros. Las cosas eran tan difíciles que a menudo Lynott y Eric actuaban con sus guitarras como dúo acústico, en esos bares donde los rudos obreros irlandeses quieren tomarse sus pintas de Guinness con tranquilidad. Incluso llegaron a tocar por las terrazas de Grafton Street, haciendo canciones de Simon & Garfunkel o Dylan para los turistas, mientras vivían en casas hacinados junto a otros jóvenes en plan comuna. Su suerte no cambiará ni con la edición de un primer single, ‘The Farmer’ (Parlophone, 1970), ni con su brillante debut para Decca, ‘Thin Lizzy’ (1971), y tuvieron que ir resistiendo concierto a concierto y disco a disco hasta que el éxito llamó a su puerta del modo más inesperado.  

  

Chris O’Donnell era el nuevo manager del grupo y fue él quien insistió para que grabasen una canción tradicional irlandesa llamada ‘Whiskey In The Jar’ 

El single que lo cambió todo

como cara B un single para promocionar el tour en que abrirían para Slade. Ellos solían tocar aquella canción un poco en plan de broma, para relajar al final de los ensayos, pero O’Donnell vio el potencial de la combinación entre la raíz celta y los riffs de Eric Bell y no sólo les instó a grabarla, si no que la editó como cara A, poniendo a Thin Lizzy en lo alto de las listas irlandesas e incluso en el nº6 de las inglesas. 

Todo ello trajo sus consecuencias. Por un lado Thin Lizzy tenían una presencia constante en las emisoras y los shows eran cada vez más abundantes, pero a aquellas alturas Phil Lynott se había convertido en el capitán de la nave, y los aires no soplaban en la dirección que Eric Bell buscaba cuando creó al grupo, de manera que decidió dejarlo.  

LOS AÑOS DE ORO  

Con Phil al mando, la banda pasó por cambios, tanto en el sonido como en el concepto que como grupo habían tenido hasta entonces. Eric Bell era a Thin Lizzy lo que Uli Jon Roth a Scorpions, es decir, un músico forjado en la vieja escuela a base de jam sessions e improvisaciones interminables cuyos horizontes se ceñían exclusivamente a lo musical. De alguna manera el éxito parecía asustarle. Todo lo contrario ocurría con Lynott, un animal de escenario con un concepto del rock más glamouroso y visual, que parecía querer hacer de Thin Lizzy la proyección de su innata elegancia y estilo.  

LA formación clásica.Robertson, Downey, Philo y Gorham.

Los nuevos Lizzy tendrían dos guitarras en escena, un jovencísimo fan de Glasgow llamado Brian Robertson que entró en la banda con diecisiete años y un “soldier of fortune” procedente de California conocido por Scott Gorham. Ambos aportaron, aunque no de manera inmediata, el sonido que Phil buscaba: melódico, compacto, armónico y agresivo. Algo sencillamente perfecto, que se mantuvo casi invariable y como seña de identidad hasta el final del grupo, a pesar de los cambios de personal. 

 Durante aquellos años Lynott gozó de su mayor esplendor tanto como músico y cantante, como compositor y letrista, donde brilló especialmente en tres terrenos: el autobiográfico, el romántico y el político-social. El primero está reflejado a lo largo de continuos guiños en los que nos abre su corazón relatando, unas veces de modo casi imperceptible y otras totalmente directo, experiencias, reflexiones y, en definitiva, pedazos de su vida descritos en momentos como ‘Cowboy Song’ o ‘Got To Give It Up’. El campo romántico era algo que Phil también dominaba a la perfección, pero donde otros escribían letras cursis y previsibles, él daba un tratamiento muy personal, incluso crudo en ocasiones, lo que hacía de letras como la de ‘That Woman’s Gonna Break Your Heart’ o la archiconocida ‘Don’t Believe A Word’ algo muy especial. Por último, los temas sociales e históricos también tienen un gran reflejo en sus textos; dejó ver su amor y preocupación por Irlanda en incontables ocasiones, y a menudo reflexionaba sobre la injusticia, bien de forma solapada como en ‘King’s Vengeance’, o bien directo y a la cabeza, como en ‘Massacre’.En 1974 escribió un libro de poemas titulado “Songs For While I’m Away“, que según sus palabras iba a tener un segundo volumen del que ya tenía el nombre (“Fatalistic Attittude“), pero que jamás vio la luz. También participó en una colección de relatos cortos titulada “The Roady” y se publicaron dos libros que recopilaban las letras de sus canciones, uno titulado “Philip” editado en 1977 y otro que salió dos años después bajo el nombre de “A Collected Works of Philip Lynott“.   

Eran años en que la sensibilidad equilibraba su lado más salvaje, aunque finalmente la balanza cayó del lado equivocado.   

LA VIDA EN EL FILO   

Si bien Lynott podía presumir de una creatividad de hierro, como acabamos de ver, no puede decirse lo mismo ni de su estabilidad personal ni de su salud, que se iba deteriorando progresivamente. Ya en 1976 una hepatitis le obligó a ingresar en un hospital de Manchester, cancelando una gira por Estados Unidos junto a Rainbow, pero el paso del tiempo acentuó los problemas y a finales de la década el deterioro era patente. Basta decir que en plena grabación de ‘Black Rose’, que tuvo lugar en París en 1979, estuvo sin poder salir de la habitación del hotel durante casi una semana. Los conciertos comenzaban a ser irregulares en la nueva década, dependiendo del estado de Phil Lynott, que estaba metido en una rueda que consistía en un montón de drogas en las fiestas tras los conciertos, y un montón de tranquilizantes para descansar antes del siguiente show, tras el cual se repetía la historia, un día y otro día.   

Cartel del último show de THIN LIZZY

Lógicamente todo esto afectaba a su carácter. Los problemas de ego acabaron con la huida de varios músicos, y era habitual que Lynott perdiese los papeles, aunque es de justicia decir que los trapos sucios se lavaban en

 casa. Eran los técnicos, roadies y compañeros de banda los que pagaban el pato, ya que Phil siguió siendo un caballero y mostrando un total respeto por sus fans (o “supporters” como a él le gustaba llamarlos), recibiéndoles en su camerino tras los conciertos y compartiendo su tiempo con ellos como siempre había hecho.   

 Esa fue la situación que marcó el viaje hacia el inevitable final de Thin Lizzy. Las ventas del grupo eran notables, pero el ritmo de vida de la banda había generado una deuda abismal, que hizo que managers y directivos cerrasen el grifo. Era el momento para grabar un álbum y hacer una gira de despedida que saldase el déficit e hiciese posible al menos, encarar el futuro sin números rojos. El 4 de septiembre de 1983 en el Zeppelin Field de Nuremberg, Thin Lizzy actuaba por última vez con Phil Lynott al frente.   

LA CAÍDA AL POZO   

Managers y compañía se habían encargado de enterrar al grupo de Phil, que veía como todo empezaba a caer a su alrededor. Intentó seguir adelante bajo otro nombre pero Scott Gorham, totalmente enganchado a la heroína, decidió desaparecer para salvar su vida, Brian Downey estaba agotado y en una penosa situación económica, por lo que tuvo que decir no por primera vez tras casi quince años al lado de Phil, y John Sykes eligió una millonaria oferta de Whitesnake por encima del incierto futuro junto a Lynott. Su esposa, Carolina Crowler terminó de darle la puntilla cuando se divorció de él, quedándose con la custodia de Sarah y Cathleen, sus dos pequeñas y partiendo a Phil por la mitad.   

Se abría una brecha en su vida, que a pesar de todo estaba decidido a superar montando otra banda con viejos amigos. Su nombre era Grand Slam y la calidad de su propuesta más que aceptable, pero incapaz de conseguir un contrato, tuvo que tirar la toalla.   

Aún en un momento tan desesperado, mantuvo intacta su creatividad y pasión por la música, lo que le valió que su antiguo manager Chris Robinson volviese a trabajar para él consiguiendo que Polydor le editase un single como artista en solitario. ‘Nineteen’ era el principio de un nuevo intento, que se acompañaba con su colaboración en el álbum ‘Run For Cover’ de Gary Moore, con quien también grabó ‘Out In The Fields’, el famoso EP de las casacas rojas. ¿Era un nuevo comienzo? ¿La luz al final del tunel? No, y él lo sabía. Las últimas semanas de 1985 las pasó encerrado en casa, con continuos vómitos, y solo fue capaz de recuperarse para recibir la visita de su madre y sus dos hijas el día de Navidad. Aquella misma noche le encontraron tirado en su habitación sin conocimiento, y del resto ya hemos hablado. Su funeral tuvo lugar el 9 de enero, en la iglesia de St. Elizabeth de Richmond, y dos días después fue enterrado en el cementerio de St. Fintan en Sutton.   

Nuestro héroe en Valladolid, como un Labordeta cualquiera!

Cuentan que cuando Brian Robertson recibió la noticia, perdió el conocimiento. Si un tipo tan duro como él, que por fuerza tenía que esperar algo así se desmayó, queda más que claro lo traumático que fue para el resto de la comunidad rockera, y, sobre todo, para el público. Phil siempre caminó en el filo, pero no por esperada que fuese su muerte fue menos llorada. Su talento, su magnetismo y su sensibilidad, además de su legado creativo, permanecen en la memoria de todos nosotros, muy por encima de morbosas historias sobre su lado oscuro. No podremos hoy depositar nuestros fetiches en su tumba, pero es un buen momento para que ‘Jailbreak’ empiece a dar vueltas en el equipo… The Boy Is Back In Town!!!   

Miguel.Asturias