HEMEROTECA

.::STARGAZER. Rainbow 1975-2016::.

[EDITA]  Autoeditado

[PERIODICIDAD]  Ejemplar único.

[PRECIO APROXIMADO]  60 €

[PUNTOS DE VENTA]  Al propio autor.

[AUTOR]  José Galván.

[FORMATO]  DinA4

[PAGINAS] 268

[IDIOMA]  Español

Siempre es un placer enterarse de la publicación de un libro con contenido musical, aunque en este caso hay que hacer algunos matices. Pero ojo, no estoy insinuando que la publicación del monumental Stargazer, no sea motivo de alegría, si no que tiene algunos “peros”, que siendo ajenos tanto a la obra como al autor, conviene sin embargo no perder de vista.

Vayamos con ello. Estamos ante un libro dedicado a RAINBOW, una banda que el campo de la literatura no tiene una predicación precisamente masiva, la cual reduce su expresión al mínimo si buscamos material escrito en castellano. Quien lo escribe, diseña y edita es José Galván, un verdadero connoisseur de la materia, como ha demostrado con su constante presencia en las páginas del fanzine HUSH, y especialmente en el monolítico libro “La Saga Púrpura” que ya reseñamos en su día dentro de este humilde blog.

El “cómo”, “cuándo”  y “porqué” de “Stargazer”, tiene contestación en la hoja promocional que yo recibí y reproduzco por ahí abajo para vuestra información, pero me gustaría darles respuesta aquí también, aunque sea someramente.

“CÓMO”: básicamente, este libro toma la biografía de RAINBOW que ya aparece  en “Un mundo purpura” pero que aquí tenemos corregida y aumentada, tanto en los datos e historias de los períodos 75-84 y 95-97, como por supuesto de la reciente reunión que tuvo lugar durante el nuevo siglo, y lo cose con el trabajo gráfico de un montón de personas que aportan fotografías de todas las épocas y formaciones a lo largo del tiempo. Yo he contado hasta 24 fotógrafos diferentes, unos amateur y otros que a día de hoy son profesionales, como el caso de Alan Perry o el propio Frans van Arkel. Esto, que a priori parece ser un trabajo de orfebrería, largo y tedioso, no parece haber supuesto un trauma para Galván, quien me comentaba en un correo: ”El libro no ha supuesto un gran esfuerzo, sino un gran disfrute. Lo único difícil fue convencer a algunos fotógrafos, pero en general la cosa fue muy sencilla y todo el mundo participó de muy buena gana. Incluso profesionales de pro, al saber el tipo de iniciativa de que se trataba, cedieron de inmediato sus fotos (“yo cobro por cada foto… pero en este caso hare una excepción. Las fotos son tuyas” fue lo que me dijo uno de los profesionales, y un aficionado fue escueto pero muy revelador: “y ahora hablemos de esas fotos de Rainbow”.  Supongo que esto refleja con bastante exactitud el arraigo que la “saga púrpura” ha dejado en fans de todo el mundo.

“CUANDO” pues “ahora o nunca”… y me explico. La posibilidad de hacerse con una copia tiene un principio y un fin: empezó el pasado mes de marzo (de 2.017) y terminará el mismo mes de 2018, durante el día 31, cuando a las 24:00 horas quedará definitivamente descatalogado, y aquí enlazamos con el…

“POR QUÉ”: Realmente no hace falta una razón, pero la hay. “Stargazer” es una inmejorable forma de celebrar los 40 años que han trascurrido entre la creación del grupo y su reciente  reunión. Personalmente, creo que es un motivo suficiente para hacer algo así, y más teniendo en cuenta el mundo que vivimos, tan pobre y superficial, donde apenas queda espacio para bandas como RAINBOW y su concepto musical, lírico y existencial.

Para terminar (y ahora vienen los “peros” de los que hablaba al principio) diré que estamos ante un libro autoeditado, en la tradición “hazlo tú mismo”, con una buena calidad en casi todos los aspectos: impresión, diseño, encuadernación etc. Bueno, a mí me parece que eso está muy bien, porque es la única manera de que el autor tenga el control de su obra, desde que sale de su cabeza, hasta que llega a las manos del lector. Sin embargo, no hay que perder de vista los motivos para recurrir a la autoedición, que no son otros que un frustrante desinterés por parte de la mayoría de editoriales españolas por un trabajo que no parecen saber valorar, o debe parecerles muy caro y complicado de fabricar.  El bueno de Galván, sin embargo, no parece ser de esa clase de personas que se rinde fácilmente: “Las editoriales de este país y yo no estamos en sintonía… tengo la sensación de que a casi todas les falta visión y solo les interesa sacar algo al mercado, da igual si está bien o mal escrito, si se ha llevado a cabo un proceso de investigación o si se escribe con pasión, objetividad y claridad de ideas.”

En fin, quizá no toda la culpa sea de las editoriales (que seguramente estarían encantadas de poder publicar muchas cosas que les llegan) y tengamos que entrar a hablar un poco de la política fiscal española, que encarece productos y servicios hasta límites delirantes, pero eso ya no es materia para tratar aquí.

Yo solo puedo dejaros la reseña del libro, la información para conseguirlo si estáis interesados y anotar (aunque no le importe a nadie) que me ha parecido un trabajo sobresaliente, a pesar del precio, que siendo honesto, no creo que esté al alcance de todo el mundo. Ah! Por ser pejigueras y poner una pega, yo cambiaría la portada, que no me parece muy elegante ni atractiva, pero bueno, al margen de esa nimiedad, yo diría que todo el que pueda, se haga con una copia porque realmente merece la pena.

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ARTICULOS

Este fue un artículo que hace años me publicaron en la revista THIS IS ROCK y que me gustaría recuperar para todos los fans de Blackmore que no lo pudisteis leer en su momento por la razón que sea. Desde el principio de los tiempos, este músico huraño, imprevisible, frio y , digámoslo de una vez, desagradable, ha sido objeto de veneración por parte de millones de rockeros  de todo tipo, lugar y condición y no son muchos los músicos y periodistas que hablen mal de él. Teniendo en cuenta la cantidad de desplantes para con cualquiera, las bromas pesadas que ha gastado a propios y extraños, la gente a la que ha dejado colgada de la brocha y el sin fin de situaciones embarazosas y violentas que ha provocado, resulta extraño que se haya llevado un solo elogio por parte de sus ex-compañeros. Seguramente, su infinito talento ha compensado las malas vibraciones que desde siempre le han acompañado. Centrémonos pues en ese talento y hagamos cuatro pequeñas aproximaciones a esa legendaria figura.

Este artículo se completa con un dosier cuyo contenido y forma de conseguir vienen reseñados al final del mismo

.:: CUATRO APROXIMACIONES A UN MITO::.

Aproximación 1ª

UN POCO DE HISTORIA. LOS AÑOS PRE-PURPURA

Weston-Super-Mare vio nacer, un lejano 14 de abril de 1945, a Richard Harold Blackmore, prácticamente con la guitarra en las manos. Sus padres abandonaron aquella ciudad costera del oeste de Inglaterra para instalarse en Heston, un barrio londinense, en una de cuyas academias nuestro hombre descubrió la música, gracias en parte a que su padre supo ver el potencial que escondía el pequeño Richard:

“Mi padre me hizo tomar lecciones de guitarra clásica, simplemente para tener una buena base. Es muy importante aprender la teoría cuando se empieza a tocar un instrumento, porque evita los malos hábitos de por vida. Solo de esa forma pude aprender a manejar todos los dedos, cuando la mayoría de los bluesmen solo utilizan tres…”

No obstante su verdadera pasión estaba en el rock and roll de la época, especialmente en personajes como Hank Marvin o Tommy Steele, muy populares en la Inglaterra de aquellos días:

“Había escuchado a artistas como Elvis, así que supongo que mis primeras influencias fueron de Scotty Moore. También oía a Tommy Steele, que era grande en mi país. Quería tocar como él desde que le oí en un show llamado “Six-Five Special”, un programa de rock and roll en plan el “Shindig” americano. Solía verlo y luego practicar con mi acústica…¡Aunque no era capaz de tocar un acorde, aquello parecía guay!”

Esta inspiración le llevó junto a otros chicos a montar su primera banda: 21’S COFFEE BAR JUNIOR SKIFFLE GROUP, nacidos al abrigo del 21’s Coffee Bar, un mítico pub donde se reunía la flor y nata del rock londinense como CLIFF RICHARD y lo que serían THE SHADOWS o el propio TOMMY STEELE. No tardó en darse cuenta que su formación clásica debía completarse con un poco de teoría sobre los nuevos estilos, por lo que empezó a tomar lecciones con otro habitual del 21’s Coffe Bar, nada menos que el mejor músico de sesión de Inglaterra por aquel entonces.”Big” Jim Sullivan le enseñó los trucos y desarrolló los recursos innatos de Blackmore hasta el punto en que tuvo que admitir que ya no tenía nada que enseñar a aquel muchacho.

THE DOMINATORS fue el siguiente paso en su carrera. Lo dio  junto a Mike Underwood, cuando a los quince años ambos dejaron de estudiar. Ritchie  consiguió un trabajo en el aeropuerto de Heathrow que podía combinar con la banda, que no duraría gran cosa, vagabundeando de aquí a allá en grupos como TWICKENHAM o MIKE DEE AND THE JAYWALKERS y acudiendo a audiciones de bandas profesionales, como la de THE SAVAGES, una banda que acompañaba a Screamin’ Lord Stuch, la réplica inglesa de SCREAMING JAY JAWKINS. Carlo Little tocaba la batería en aquel grupo en 1961:

“Ritchie llegó con su novia y su padre. Escuchamos a siete u ocho guitarristas y los mejores nos parecieron Blackmore y Roger Mingay que habían llegado juntos, aunque terminamos dándole el puesto a este último porque tenía más experiencia que Ritchie…”

Roger Mingay, que había sido compañero de Blackmore en THE SATELLITES, (momentos incestuosos del rock and roll) abandonó poco después, y tras probar a otra gente, Lord Stuch decidió darle el puesto a Ritchie en el 62, cuando este contaba diecisiete años.

Fue en esta banda donde Blackmore lo aprendió todo sobre cómo debe un artista comportarse sobre las tablas, ya que una de las bazas más importantes de Lord Stuch era precisamente lo llamativo y agresivo de la puesta en escena y aunque en nuestro país, poco o nada se ha oído hablar de tal artista, sorprende la lista de músicos que formaron parte de su banda, entre los que aparte del propio Blackmore o el bajista Nick Simper (original de Deep Purple) estuvieron nada menos que Jeff Beck o Jimmy Page. Ritchie sin embargo fue el único que consiguió que su jefe le dejase su momento de gloria en las tablas permitiéndole hacer un solo de guitarra de vez en cuando.

Aun así, Blackmore era un culo inquieto y durante sus días en The Savages también flirteaba con otras bandas, como THE CRUSADERS, THE OUTLAWS o THE WILD BOYS. El fallecido Lord Stuch hablaba sobre el asunto con muy buen humor:

Ritchie se largaba de vez en cuando a tocar con otros grupos, pero al final siempre volvía. Al regresar fingía buscar trabajo como guitarra rítmico, pero no tardaba en conseguir que el otro guitarrista que había sido contratado precisamente para sustituirle a él, se pusiese nervioso y abandonase el barco.”

Con alguna de estas bandas, concretamente THE OUTLAWS (no confundir con la banda de rock sureño) grabó un par de singles y consiguió un cierto éxito, llegando a participar en la película “Live It Up” donde el grupo interpretaba ‘Law And Order’. Las cosas no parecían ir del todo mal en aquel combo que salía a escena caracterizados como forajidos del salvaje oeste, incluso llegaron a ser la banda de acompañamiento de mitos como Jerry Lee Lewis en una gira inglesa, que tuvo lugar en junio del 63, o Gene Vincent en dos tours entre julio y septiembre del mismo año por Francia, Inglaterra y Alemania, pero al final abandonó aquel grupo:

“Dejé a los OUTLAWS porque nadie en el negocio nos hacía caso, nos consideraban como criminales y nos echaban de todas partes… nuestro sentido del humor no gustaba.”

También con THE WILD BOYS dejó constancia de su talento en otro par de sencillos (‘Country Joe’ y ‘Just Little Eddie’) aunque fue en 1965 cuando vio cumplido uno de sus mayores deseos: grabar un single en solitario, a instancias del productor Derek Lawrence. Bajo el nombre de Ritchie Blackmore Orchestra, y acompañado ente otros por Mike Underwood y Nicky Hopkins al piano, registrando los temas ‘Getaway’ y ‘Little Brown Jug’.

En el mes de mayo de ese mismo año fue cuando de nuevo con THE SAVAGES, volvió a convertirse en el guitarrista del “killer” por excelencia. Jerry Lee Lewis quemaría Alemania con su gran bola de fuego y allí estaba nuestro hombre dispuesto a avivar las llamas, pero al terminar, descubre que no solo hay cerveza en aquel hermoso país, sino una escena musical igual o mejor que la inglesa, por lo que Hamburgo se convierte en su hogar durante una larga temporada formando una banda a la que llamó THE 3 MUSKETEERS y tras la que se uniría a NEIL CHRISTIANS AND THE CRUSADERS y luego a THE TRIP, antes de formar su siguiente proyecto serio llamado MANDRAKE ROOT (tal vez te suene de algo).

Mientras tanto, en las islas se fraguaban los cimientos de la banda que cambiaría la historia del rock duro. La llamada telefónica del fallecido Chris Curtis para que Ritchie formase parte de su nuevo proyecto llamado ROUNDABOUT, junto a Nick Simper y un tal Jon Douglas Lord, estaba a punto de producirse, pero eso, naturalmente, ya es otra historia…

Aproximación 2ª

LA TRASCENDENCIA DE UN GENIO

Tengo el absoluto convencimiento de que la inmensa mayoría de los amantes del rock duro que alguna vez decidieron aprender a tocar la guitarra perdieron su virginidad con ‘Smoke On The Water’. Ese riff inmortal ha sido el principio de muchos sueños, y quién sabe cuántos triunfos y decepciones, lo que supone quizá la mayor meta que un músico pueda perseguir, y es prueba más que suficiente de su influencia en las carreras de tantos guitarristas.

  También parece estar más que claro que si Eric Clapton, Jimmy Page o Jeff Beck son siempre citados como la quintaesencia de la guitarra en detrimento de Blackmore, a quien el gran público no conoce ni de lejos en igual medida, ha sido porque éste siempre hizo lo que le dio la gana, huyendo del mainstream y de la música entendida como industria.

Abandonó a unos multimillonarios DEEP PURPLE para embarcarse en una aventura junto a unos desconocidos creando RAINBOW. Cuando consiguió tocar el cielo con este grupo creando un estilo y un sonido inconfundible, giró 180 grados dejando estupefactos a propios y extraños y cambiando por completo la dirección de la banda, y no hablemos de su ya larga última etapa renacentista, en la que se permite el lujo de hacer giras por castillos y grabar álbumes de música medieval. Está claro que no hay muchos artistas del “Hall Of Fame” que se hayan mantenido fieles a sí mismos y a lo que su corazón les dicta.

No obstante, sin la huella de Blackmore y su Fender, no podríamos entender el desarrollo del rock duro en la forma que se ha llevado a cabo, algo de lo que muy poquitos músicos pueden hacer gala. Para entender tal evolución es absolutamente indispensable centrar nuestra mirada en un disco concreto, aquel en el que Ritchie Blackmore decidió tomar las riendas del asunto y poner firme a medio mundo, empezando por sus compañeros. Me refiero, como no, al histórico ‘In Rock’.

Cuando Ritchie Blackmore se encerró junto a los suyos en 1970, en el Hawnell Comunity Centre a escribir los temas del nuevo álbum de lo que ya era prácticamente su banda, llevaba en mente la idea de cortar de raíz con todo lo relacionado con la psicodelia, los devaneos clásicos de Jon Lord y los experimentos de fusión. Simplemente, estaba decidido a crear un disco de rock en crudo que dejase tal huella que quedaría establecida de una vez por todas la línea a seguir por DEEP PURPLE en el futuro. Sin embargo,  fue tanto el empeño que el hombre de negro puso en conseguirlo, que trascendió sus intenciones de largo y terminó dando vida a un disco con el que cambió definitivamente el rumbo en la historia de la música rock.  

La textura global del álbum, tejida a base de estructuras nunca antes vistas, el talento hecho simpleza en los riff de ‘Into The Fire’ o ‘Living Wreck’, el efecto avalancha abriendo el disco con ‘Speed King’ o el contraste obtenido al introducir un medio tiempo como ‘Child In Time’ en aquella muralla sónica, son solo algunos de los patrones clásicos que las bandas de rock duro han venido utilizando en sus discos desde hace treinta y cinco años.

El impacto que ese disco hizo que la mayor parte de bandas de la época variasen su estilo hacia los parámetros que marcó. STEAMHAMMER abandonan el jazz rock que tenían como bandera desde su debut del 68 para, a partir de su álbum ‘Mountain’ de 1970, adentrarse en el campo del hard rock progresivo. Algo similar  sucedió con ATOMIC ROOSTER y ‘Death Walks Behind You’ o los COLOSEUM de John Hiseman, una banda que intentó el mismo viraje “falleciendo” en el intento.

Otras bandas con más solera que las citadas también cayeron bajo el influjo de las composiciones de Blackmore. HUMBLE PIE, CLIMAX BLUES BAND o STATUS QUO, pasaron por un mayor o menor mimetismo desde el pop psicodélico o el blues al rock en su lado más duro e incluso grupos como PROCOL HARUM con un clásico inmortal en su haber (‘A Winter Shade Of Pale’) se enraizaron en el hard rock con sus entregas ‘Home’ y ‘Broken Barricades’ que presentaban al guitarrista Robin Trower. Otras bandas insistieron en conservar su estilo, pero pagaron su precio y debieron abandonar la vieja Inglaterra que se había entregado a DEEP PURPLE o simplemente desaparecer. Los casos más notables son, quizá, por un lado el de los míticos SAVOY BROWN que sólo triunfaban en Estados Unidos, a donde tuvieron que emigrar tras un bajón en la demanda por parte del público británico. Peor suerte corrieron FREE, que contra todo pronóstico, veían como su aportación comenzaba a caer en saco roto y desaparecían en el 71 tras el declive comercial de sus dos anteriores entregas.

Con el paso del tiempo y la aparición a partir de los ochenta de la figura del “guitar hero”, el asunto se centra más aun en la propia figura de Blackmore que en la de su banda. Todos tenemos en mente a los personajes clónicos como el sueco Yngwie Malmsteen o Chris Impelliteri, que parecen haber dedicado su vida al maestro, llegando incluso a formar parte de la saga junto a Joe Lynn Turner y Graham Bonnet, y plagando sus carreras de continuas referencias a Ritchie.

Con todo,  hay otros casos que no por menos evidentes se hacen menos palpables en cuanto rascas un  poco. Desde Norteamérica podríamos citar a George Lynch o Tony Macalpine como ejemplos del sonido Blackmore dentro de dos estilos diferentes entre sí. Más similar a la vieja escuela está el argentino Walter Giardino, que al frente de RATA BLANCA está considerado por muchos fans como el que podría haber sido un recambio perfecto para DEEP PURPLE, y tiene el honor de contar con la admiración del mismísimo David Coverdale. No obstante quizá podemos afirmar que ha sido en Europa donde más se ha desarrollado la influencia de Blackmore. Desde el alemán Axel Rudi Pell o Dario Mollo en Italia, que ha acompañado a Glenn Hughes y Graham Bonnet, las referencias en la carrera de los músicos de rock europeo son incontables, Dave Murray, Kai Hansen, Timo Tolkki o, cómo no, nuestro enorme Armando de Castro, junto a su hermano Carlos llevan en su sonido el estigma de Ritchie Blackmore, algo de lo que, a buen seguro, se sienten orgullosos.

Aproximación 3ª

JECKYLL AND HIDE

No se puede entender la vida de este genio sin hacer un pequeño apunte a su personalidad. Al igual que Marlon Brando, Van Gogh o el mismísimo Ludwig Van Bethoween, Ritchie Blackmore se ha visto acompañado durante toda su carrera por una gran fama de huraño, antipático e intratable. Bien es cierto que no ha hecho gran cosa por quitarse tal sambenito de encima, aun diría más, no le faltan méritos para tenerlo más que merecido, pero hay que decir en su favor que quienes han sufrido sus ataques de ira, sus desplantes y unas bromas que de puro pesadas rozaban el delito, han sido las más veces promotores, técnicos y miembros de sus bandas, y en muy pocas ocasiones el público o los fans directamente.

Algunos de sus peores momentos han quedado inmortalizados como parte de la historia del rock and roll. La mítica “California Jam” de 1974 es un buen ejemplo. En un festival de aquella envergadura, la imprevisible ausencia de incidentes hizo que la actuación de DEEP PURPLE se adelantase una hora sobre lo previsto, algo a lo que Blackmore, sencillamente, se negó en redondo. El promotor, desquiciado porque había una hora de vacío donde los fans podrían llegar a Dios sabe qué extremos, intentó presionarle diciendo que iniciaría una cuenta atrás desde 30 a 1, y que si él no salía, sería echado de allí perdiendo sus 200.000 dólares. Ritchie se limitó a sentarse tranquilamente esperando a que terminase de contar advirtiendo que si algún miembro de la banda salía a escena, dejaría Deep Purple en aquel mismo instante.

En el último momento, alguien de la cadena ABC, que retransmitía el evento, consiguió convencerle. El enfado con el que salió a escena se refleja perfectamente en su cara durante todo el concierto, pero afortunadamente canalizó esa agresividad en un show verdaderamente memorable llevando a sus compañeros al límite, especialmente a un David Coverdale que no se atreve ni a soltar el pie de micro en toda la actuación. En la última canción Blackmore lanza su guitarra dejando que se destroce contra el suelo, y recordando que ABC le había pedido que se acercase mucho a las cámaras de televisión, decide tomarlo al pie de la letra estrellando los trozos de la guitarra contra una de las cámaras:

“Realmente no había planeado ir a por la cámara. Sólo pensaba en asesinar al tío que se puso a amenazarme y a hacerme la cuenta atrás en el camerino. Me imaginaba que la cámara era él. No me gusta la violencia, pero esa noche estaba muy cabreado.”

Algo parecido debió sucederle durante la gira de presentación de ‘On Stage’ en el 77. Tras un show que se celebró en Viena, el dieciocho de octubre, hubo un problema entre Blackmore y uno de los miembros de seguridad que terminó con la mandíbula de este último rota. Lo que Ritchie ignoraba es que aquel tipo era un policía que hacía horas extra, así que dio con sus huesos en la cárcel, hasta que cuatro días después salió bajo fianza de 5.000 libras. El día de su excarcelación llegó tarde, y en unas condiciones en las que nadie se atrevía a aguantarle la mirada, al show que con R. J. Dio al frente la banda ofrecía en la capital de Baviera, el mítico ‘Munich 77’.

Los problemas con los miembros de seguridad han sido un clásico en la carrera de Blackmore. Otro de ellos tuvo lugar en septiembre del 75, en el Hammersmith Odeon, en una de las primeras actuaciones londinenses de la banda, cuando un par de matones se excedieron en sus funciones, golpeando a varios fans durante el show. Ritchie se sintió tan molesto por aquello que al romper la guitarra, no se le ocurrió otra gracia que tirar los trozos a los pies de los gorilas, que sufrieron la avalancha de docenas de fans, mientras Blackmore les vació encima varias botellas de cerveza desde el borde del escenario.

Ni siquiera las personas más cercanas a él, sus propios compañeros, se libraron de su carácter. Para la historia quedan las peleas entre Blackmore y Gillan, empeñados en hundirse constantemente el uno al otro, o las bromas pesadas que padeció el bueno de Joe Lynn Turner, una de las víctimas más sufridas. En Francia, por ejemplo, mientras Joe presentaba uno de los temas, comenzó a recibir una lluvia de hortalizas desde el público. Mientras murmuraba algún insulto contra aquel público tan hostil, miró hacia atrás buscando el apoyo de sus compañeros, para descubrir que estaba completamente solo sobre el escenario y que eran Ritchie y compañía quienes desde el foso de los fotógrafos le estaban haciendo quedar en ridículo. Don Airey tampoco se libró del sentido del humor de Blackmore. En un show que se celebraba en Hawai durante la gira de ‘Difficult To Cure’ al terminar su solo en el teclado, vio que nadie se dignaba a regresar al escenario y continuar con la canción, por lo que siguió alargando su set improvisando durante más de media hora, para terminar descubriendo a sus compañeros entre bambalinas riéndose de los apuros que él estaba pasando. Quien no se lo tomó tan bien fue Tom Carey, teclista del grupo hasta el 78, que vio entre indignado y estupefacto cómo durante su solo en un show que se celebraba en Japón, el resto del grupo, comandados por Ritchie, salió a escena con sendas tumbonas de playa ¡y se pusieron a leer el periódico! Carey entendió la indirecta y nunca más quiso saber nada de RAINBOW o Blackmore.

Son incontables las anécdotas protagonizadas por Ritchie Blackmore, desde inocentes sacos de harina arrojados desde el autobús en sus conciertos con Lord Stuch en los primeros sesenta, a las peleas destrozando bares y hoteles junto a amistades tan “poco” recomendables como las de Ian Hunter, John Bonham o Keith Moon, pero como decía, el público y sus fans normalmente han gozado de su atención.

Como prueba cercana a nosotros, comentar que el título ‘Spanish Nights (I Remember It Well)’, que aparece en el segundo álbum de Blackmore’s Night, está dedicado al Clube de Adictos a Deep Purple de Vigo, del cual varios socios fueron recibidos por Ritchie y Candice en las habitaciones de su hotel madrileño en diciembre del 97, compartiendo fiesta y champán hasta altas horas de madrugada… y todo a raíz de los fax que enviaron a su oficina protestando por anteriores cancelaciones. Semejante muestra de respeto, educación y amabilidad es la némesis de la imagen que siempre hemos tenido del malhumorado guitarrista.

Quizá podríamos usar como cierre una frase de Pete Way, el bajista de UFO, que es un perfecto resumen de una personalidad tan retorcida y desconcertante.

“Durante la gira de UFO y Rainbow en el 81, una noche descubrí que Ritchie Blackmore, el mítico “Hombre De Negro”, ¡dormía con pijamas que llevaba su nombre bordado!… una leyenda se rompió en mil pedazos aquella noche”.

Aproximación 4ª

MAN IN BLACK GUITAR IN WHITE

¿Puedes imaginar a Angus Young rasgueando los riffs de ‘Highway To Hell’ con una Flying V colgada en su cuello? ¿Y a Michael Schenker atacando ‘Desert Song’ con una Fender Telecaster? Seguramente te costará trabajo, porque hay guitarras que se han fundido con las manos de los músicos formando un solo cuerpo como es, en el caso de Ritchie Blackmore, su eterna Fender Stratocaster blanca. Un instrumento que el paso del tiempo ha convertido en el icono de sus días eléctricos, y que asociamos a su figura como la Gretch de caja a Malcom Young o la Gibson SG a Toni Iommi. Naturalmente hubo un pequeño camino para llegar hasta ese punto, que es simplemente una prueba más de la inquietud de un músico, que podríamos comparar a la del artesano que busca una herramienta ideal para materializar con sus manos lo que tiene en la cabeza.

Con once años, consiguió que su padre le comprase una “Framus” acústica negra, la misma con la que empezó Paul McCartney. Esa fue su primera “compañera” a la que Ritchie recordaba en una entrevista a Vintage Guitars:

“Cuando tenía once años aburrí a mi padre para que me comprase una guitarra, así que fuimos a la tienda de instrumentos del barrio y me compró una Framus acústica. Creo que costó alrededor de siete guineas, que equivaldrían a unos veinte dólares, lo cual era mucho dinero en aquellos días, y recuerdo que me dijo: ‘¡Como no aprendas a tocar esta cosa, te la rompo en la cabeza!'”

  Las cosas eran difíciles en aquella época, por lo que el talento de Blackmore hubo de desarrollarse durante algunos años con aquella vieja acústica, a la que él llegó a añadir hasta tres pastillas y un control de tono y volumen hasta cuatro años después, cuando con quince, se hizo con su primera guitarra eléctrica, una “Höfner 50 Club”, idéntica al modelo usado por Jimi Hendrix o Joe Brown, a la que acompañaba con una amplificador Watkins Dominator que le dio serios problemas, como él mismo recuerda: “Tocábamos una vez por semana, con suerte, y cada vez que lo enchufaba se estropeaba en el primer o segundo tema, así que tenía que ir a Londres de vuelta con él a la tienda, donde me daban otro… ¡Una vez a la semana durante seis semanas! Al final decidieron que viniese con la guitarra y tocase allí, delante de ellos, y lo hice hasta que el ampli se estropeó… la razón era que aquel trasto estaba diseñado para tocar a medio volumen y yo lo ponía al diez!”.

La Höfner sin embargo era una guitarra con muy buen aspecto, muy bien construida y de calidad, pero sus pastillas no eran demasiado potentes. Ritchie había conseguido entrar a formar parte del mundo profesional de la música y necesitaba algo con mucho más ataque, así que a principios de los sesenta se decidió por una “Gibson ES 335” de color rojo cereza. Era un modelo bastante común por aquellos días, quizá en parte porque Eric Clapton la usaba en CREAM, y eso inclinó a muchos músicos a hacerse con ella, aunque otros artistas como Chuck Berry lo habían hecho anteriormente. La ES 335 se desarrolló a lo largo de toda la década con continuas mejoras por parte de la casa, pero el propio Ritchie también hizo las suyas añadiéndole un puente diferente al que traía, ya que buscaba la manera de añadir un vibrato para sus solos, y aunque podamos pensar que Ritchie llevaba una enorme cantidad de efectos, en realidad, su equipo quedaba limitado a la ES 335, un amplificador Vox-200, un Fuzzbox artesano y un Wha Wha de la casa Vox. Naturalmente, la maestría y la técnica las tenía en sus manos.

Resulta verdaderamente sorprendente el status que nuestro “hombre de negro” había alcanzado a  estas alturas, cuando apenas DEEP PURPLE habían empezado a rodar. El mismísimo Jim Marshall creaba el prototipo del “JTM 45”, un amplificador que ha hecho historia en la música rock, y ¿en quién diríais que confió J. Marshall para el desarrollo de sus amplificadores?, seguramente lo habrás adivinado ya, pero mejor dejemos que lo recuerde él mismo:

“En un comienzo se habían preparado seis prototipos, cinco de ellos los descarté ya que no consideraba que estaban listos, el sexto me pareció que estaba bien y se lo di a Pete Townshend y a Ritchie Blackmore para que lo probasen”.

Efectivamente, cuando DEEP PURPLE ni siquiera había alcanzado éxito fuera de Inglaterra, el criterio de Blackmore era tenido en cuenta a la hora de desarrollar un amplificador como el mítico Marshall que todos conocemos, formando parte del banco de pruebas:

“Empecé con la ES 335 y mi Vox AC-30, que combiné con el Marshall porque no estaba al 100% satisfecho con aquellos amplis de un cuerpo. Probablemente volví loca a toda la gente de la fábrica Marshall, porque siempre estaba probando cosas por aquel entonces y lo hacía a todo volumen. De hecho, la oficina de Jim estaba calle abajo de la fábrica, en la otra acera de la calle, pero Jim decía que siempre sabía cuándo estaba yo por allí, porque podía oírme desde aquella distancia.”

Los años fueron pasando hasta llegar a la década de los setenta, en la que Blackmore selló su alianza definitiva con la Stratocaster. Tras la publicación del capricho de Jon Lord ‘Concerto For Group And Orchestra’, Ritchie buscaba un sonido agresivo y con mucho ataque que devastara la escena rock cambiándola para siempre. Paradójicamente fue Eric Clapton, su archienemigo del alma, quien le facilitó los medios para hacerlo, aunque no de un modo directo, naturalmente, si no a través de un roadie a quien se la había regalado y que a su vez era amigo de Blackmore:

“Me gustaba la Strato porque sonaba afilada, agresiva, pero realmente era mucho más complicada de tocar, no solo por la mayor tensión, sino por su propio sonido. Cuando tocas con pastillas Humbuckers tienes siempre ese sonido gordo que te ayuda a sobresalir, pero le falta sustain. La Strato suena hiriente, pero no te permite fallos, no puedes fallar notas, mientras que la Gibson era mucho más permisiva”.

Por fin el artesano había encontrado la mejor herramienta para materializar su talento. Desde los primeros setenta hasta el fin de sus días eléctricos, la Fender Stratocaster ha sido su esposa más fiel, la que se ha dejado romper en pedazos en un ceremonia tantas veces repetida y la que, dirigida con sus manos, ha hecho reír, soñar y llorar a millones de personas en todo el mundo.

Miguel.Asturias.

.::DOSSIER RITCHIE BLACKMORE::.

¿Que hay en el dosier?

Bueno, en esta ocasión he intentado hacer un totum revolutum que consiste básicamente en una serie de entrevistas y reportajes que han tenido como figura central a Ritchie Blackmore a través de los años. No hay un criterio concreto, ni una fecha o un evento especial. Simplemente se trata de que ‘el hombre de negro’ protagonice los papeles en cuestión.

¿Como lo consigo?

Si eres asiduo, no pierdas el tiempo leyendo. Si acabas de descubrir este espacio, decirte que tienes que escribir un post relacionado con la figura de Ritchie en cualquiera de sus innumerables momentos musicales. Qué te parece su técnica, que opinas de su carácter, cualquier anécdota, si lo has visto en ‘carne mortal’, cual es el trabajo que más te gusta de cuantos ha grabado… en fin lo que se te ocurra. Recibirás el enlace de descarga a vuelta de correo.

– Reportaje sobre la carrera de Ritchie publicado en la revista THIS IS ROCK nº22 en Abril de 2006. Se trata de este mismo reportaje. Catorce páginas escritas en español.

– Reportaje sobre la carrera de Ritchie publicado en la revista ROCK-FOLK en Mayo de 1975. Ocho páginas escritas en francés.

– Entrevista publicada en la revista PELO en 1983. Tres páginas en español

– Entrevista publicada en la revista KERRANG en 1987. Tres páginas en inglés.

– Reportaje publicado en la revista METAL HAMMER en Marzo de 1988. Cuatro páginas en español.

– Reportaje publicado en la revista METAL HAMMER en Marzo de 1988. Cuatro páginas en alemán.

– Entrevista publicada en la revista POPULAR1 nº 65 en Noviembre de 1978. Siete páginas en español.

– Nota grandes guitarristas publicada en CIRCUS MAGAZINE en Septiembre de 1976. Una página en inglés.

– Entrevista publicada en la revista CRASH en Mayo de 1987. Tres páginas en alemán.

– Entrevista publicada en la revista ENFER en Abril de 1987. Seis páginas en francés.

– Reportaje publicado en la revista GUITAR HEROES nº2 en 1982. Cuatro páginas en inglés.

– Reportaje publicado en la revista GUITAR PLAYER en Septiembre  de 1978. Nueve páginas en inglés.

– Entrevista publicada en la revista HEAVY ROCK en Marzo de 1988. Tres páginas en español.

– Entrevista publicada en la revista POPULAR1 nº 83 en Mayo de 1980. Siete páginas en español.

 

CRONOSETENTAS

 

– Tarot Woman – Run With The Wolf – Starstruck – Do You Close Your Eyes – Stargazer – Light In The Black

Ritchie Blackmore: Guitarra Jimmy Bain: Bajo Tony Carey: Teclados Ronnie James Dio: Voz Cozy Powell : Batería Martin Birch: Productor

Grabado durante Febrero de 1976 en los Musicland Studios de Munich,

 

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GRACIAS A VICTOR POR SU APORTACIÓN 😉

 

“Rising” inaugura una sección dentro de Metal80. Bueno, lo de inaugurar es relativo porque CRONOSETENTAS es exactamente los mismo que las CRONOLOGIAS pero con discos de los setenta. No me he complicado la vida demasiado. El porqué de hacer esto es bien sencillo. Escribir un artículo y buscar el material de los dosieres lleva un tiempo más que considerable, de manera que no parece muy normal pasarse una o dos semanas ‘investigando’ sobre ‘Animalize’ pudiéndolo hacer sobre ‘Dressed to Kill’, o removiendo Roma con Santiago para sacar adelante algo sobre ‘Blow up your video’ teniendo ‘Let there be rock’ de por medio. No tengo nada en contra de ‘Animalize’ o ‘Blow up…’ pero disfruto mucho más de los otros, así que ¿Por qué ponerse límites? En fin, supongo que no es difícil de entender. ¿Seguirán SLAYER, IRON MAIDEN y BARON ROJO entre nosotros? Naturalmente, pero esta sección abrirá las puertas a discos como “Burn”, “Sheer heart attack”, “Lights out” o, como el caso que nos ocupa hoy, el talento hecho vinilo: “Rising”.

Tan solo hicieron falta diez días para dar vida a uno de los discos definitivos de la historia del rock. RAINBOW dejaron lista esta pieza maestra en un plazo de tiempo que solo cobra sentido cuando pensamos que en este grupo había gente con apellidos como Powell, Blackmore o Dio. El derroche de talento, creatividad y nivel técnico de este grupo en aquellos momentos era algo que escapaba a lo normal y muchos vieron en “Rising” el álbum que realmente esperaban de Ritchie Blackmore cuando este abandonó a DEEP PURPLE… en cualquier caso, ‘Rising’ ha quedado en la memoria colectiva como el trabajo más sólido del ‘Hombre de Negro’ e, insisto, una pieza clave de la historia del rock.

Como decía, “Ritchie Blackmore’s Rainbow”, el debut de la banda, había tenido una acogida inferior a la que se esperaba. Lo ciert es que era como si ELF hubiesen fichado a Ritchie Blacmore como guitarrista!! De hecho, el tour de presentación arrojaba unas cifras desmoralizadoras: que un local capaz de acoger a 18.000 personas, solo atrajese a 1.500 no era exactamente lo que Blackmore y su entrono esperaban. Sin embargo, si por algo se ha definido Ritchie a lo largo de su vida, es por no amedrentarse ante nada y hacer de la necesidad virtud, así que lo que hubiese hundido a otros músicos, para él fue un reto.

Sabía que el material que estaba escribiendo era magistral y los músicos que le acompañaban para ejecutarlo estaban sobrados de talento, así que con la banda recién completada (la inclusión de Jimmy Bain como bajista había tenido lugar tan solo tres meses antes) y varias canciones en su haber, , RAINBOW entra en los Musicland Studios de Múnich en febrero de 1976.

Algunas canciones como ‘Stargazer’ o ‘Tarot Woman’ , fueron escritas durante ensayos, e incluso presentadas durante el tour de su álbum de debut. En bootlegs como “Rainbow at Pittsburgh 11.18.75”, tres de las siete canciones que forman el repertorio pertenecen a “Rising”, cuando aun no había sido grabado ni mucho menos editado. El resto del material fue creado en un local a las afueras de Múnich que alquilaron para ensayar y componer.

Ese fue, seguramente, el principal motivo para que las cosas salieran rodadas en el estudio. De hecho el álbum está grabado en una toma en directo seleccionada de tres intentos diferentes, para lo que hubo que acondicionar unas instalaciones que no estaban precisamente actualizadas. Cozy Powell por ejemplo, tuvo que hacer derribar el hueco de la escalera para conseguir el sonido brillante y potente con el que luego nos deleitaría. Ritchie Blackmore optó por utilizar una unidad móvil, algo que acostumbraba a hacer dada su aversión por las ‘peceras’ de los estudios convencionales.

Como decía, el álbum se grabó en toma única, es decir en directo dentro del estudio. Tan solo la batería tuvo que ser re grabada aparte. Sin embargo, la rapidez en la grabación también tuvo que ver con el hecho de que Martin Birch, co-productor del álbum junto a la banda, exigiese autoridad total para hacer su trabajo. El veterano productor sabía que tenía ante sí a tres tipos muy difíciles, con criterios muy fuertes y cuyo carácter era sencillamente imposible. Sabía que si les soltaba un centímetro de cuerda, cada uno de ellos querría imponer su criterio y el trabajo no se acabaría nunca, de manera que ni Dio, ni Blackmore ni Powell pudieron decir una sola palabra al respecto. Tan solo Martin Birch al mando y Reinhold Mack (a.k.a. Mac) como asistente fueron los responsables del producto. De no haber sido así, quién sabe si hoy podríamos disfrutar de un disco como ‘Rising’.

Como anécdota, destacar que durante una pausa en la grabación, el grupo no tuvo mejor idea que ir a una pista de hielo e improvisar un pequeño set con el equipo de la banda que actuaba allí cada tarde. Puedes imaginar la cara de las familias y público en general que patinaban por allí. Ritchie lo comentaba para Circus Magazine:

“Todo el mundo se sorprendió al principio, pero la mayoría de ellos nos conocían, éramos muy famosos en Alemania . Lo que hicieron fue sentarse y disfrutar del ‘Ice-Skating Blues’ . Estuvimos allí durante una hora, y luego devolvimos las guitarras a la banda, y volvimos a patinar. Era la primera vez que patinaba, y debo decir que fue agradable. Buena diversión”.

I SEE A RAINBOW RISING…

“Rising” es un disco muy engañoso, o al menos a mí me engañó. En su momento, antes de engancharme a él, tenía la idea preconcebida de que era un trabajo barroco, un alarde de virtuosismo con interminables desarrollos instrumentales que están bastante lejos de lo que me suele gustar. Su impresionante portada, el sonido tan rico en matices, el hecho de que solo tuviese seis canciones me llevó a pensar de manera equivocada.

De acuerdo, “Rising” no es “Never mind the Bolocks”, precisamente, pero sí cabalga entre lo divino y lo humano. Es decir, toma mucho de la épica, pero mucho más del rock básico. Lo que, lejos de colocarlo en tierra de nadie como ocurre tantas veces, lo convierte en un disco dinámico y accesible, pero que dejaba bien a las claras el nivel estratosférico que encerraban sus surcos. Fue además una jugada inteligente, porque de haber tomado la senda de la épica únicamente, quizá estaríamos ante un disco difícil de digerir. Muy bueno, sin duda, pero más orientado a los amantes del rock progresivo que otra cosa. Ritchie y compañía supieron darle un giro a todo eso y acercarlo a quienes preferían estructuras más básicas (como es mi caso, lo reconozco).

A lo que vamos. El álbum abre de una forma verdaderamente grandilocuente con ‘Tarot Woman’, un delirio de interpretación vocal que escondía la clásica letra de Ronnie centrada en la magia y el ocultismo sentada sobre un riff muy bien medido, que no aturde al  oyente y además es contundente y melódico a partes iguales. Esta pieza por si misma justifica lo que comentaba antes, es decir, el que recordemos este álbum como algo mucho más épico de lo que en realidad es. Pero por si eso no fuera suficiente, tenemos ‘Stargazer’, el non plus ultra de lo legendario, la fantasía y el barroquismo musical. Su melodía de tintes árabes sirve de base a una letra que nos trasporta al Egipto de los esclavos en una apabullante interpretación por parte de Ronnie Dio.

Con solo este par de canciones (una tercera parte del álbum), Ritchie y compañía consiguieron engañarnos (engañarme), por decirlo de alguna manera, e instalar en nuestro recuerdo una idea un tanto equivocada con respecto a ‘Rising’. ¿Era en realidad un álbum tan monumental? No en mi opinión. Ojo, si vamos al nivel técnico, creativo o cualquier otra apreciación de ese tipo, la palabra ‘monumental’ se quedará corta, pero en cuanto al espíritu del disco, a la hora de la verdad está mucho más cerca de lo que Ronnie Dio había hecho con ELF de que lo que el hombre de negro había hecho antes en DEEP PURPLE.

Run with the Wolf”, por ejemplo, navega sobre un riff contundente y muy enérgico que a su vez se apoya sobre el trabajo de Cozy Powell tras su kit de batería, una de las mayores bazas ganadas con respecto a su anterior disco. La letra sí encajaría en el campo de la fantasía, pero su música está, en mi humilde opinión, bastante alejada de ese concepto.

Otro ejemplo lo tenemos en “Starstruck” donde ni siquiera la letra podría corresponder a esa categoría. Ronnie y Ritchie contaban el asunto en una entrevista promocional:

Ronnie James Dio: “Starstruck” trata de una chica real, llamada Muriel, quien ha perseguido a Ritchie durante cuatro o cinco años. Es una verdadero fan de Ritchie, apareció en su jardín en Inglaterra, ella apareció en Los Angeles creo, escondiéndose detrás de los árboles… aparecía en todas partes, así que decidí escribir sobre la chica deslumbrada y Ritchie, que era el objeto de su ‘deslumbramiento”.
Ritchie Blackmore: Ah sí, Muriel es una de esas personas… lo que Ronnie estaba diciendo, en realidad no sé lo que Ronnie estaba diciendo porque yo no estaba escuchando. Ella aparecía por todas partes. Una tarde, alrededor de las seis estaba comiendo algo en mi jardín cuando la ví moverse entre los arbustos. Allí estaba la cabeza de Muriel, y yo no lo podía creer, así que le eché a los perros encima. No la he vuelto a ver últimamente…”

Do You Close Your Eyes” también se resuelve con un riff enérgico y muy dinámico pero que no deja de ser un “tres acordes” con una letra poco habitual para los recursos de Ronnie Dio. El propio Ritchie Blackmore lo reconocía en una entrevista para Circus Magazine:

“Varias personas me han recomendado que esa canción saliese como single. Es pegadiza, e incluso cartero puede silbarla mientras hace sus rondas. Es una canción de rock muy sencilla, y el público la pillará enseguida aunque no representa para nada el lugar musical donde nos encontramos. Por otra parte, la segunda cara del disco se compone de dos canciones de nueve minutos, y tampoco estoy seguro de que sea ahí donde la banda se encuentra “

Light in the black” (originalmente llamada ‘Coming Home’) que cierra el álbum, no puede considerase tampoco dentro del campo de la espada y brujería como podría sugerir su título, dicho lo cual, cabe remarcar el espectacular desarrollo instrumental que hacen todos los miembros del grupo, especialmente Tony Carey y, cómo no, Ritchie Blackmore. La precisión que alcanzan ambos músicos en la parte final del tema hace que termines exhausto al acabar el disco.

En fin, lamento insistir pero me gustaría que se me entendiese. Cuando el mismísimo alma mater de RAINBOW tenía dudas respecto a la dirección del grupo como hemos visto en sus declaraciones, que no nos ocurriría a los demás. Creo sinceramente que este disco es una de las obras maestras más importantes de la música rock, pero me parece que pude dar lugar a cierta confusión.

En parte esto se debió como he comentado al trabajo del ilustrador, Ken Kelly. Creo que los trabajos que hizo para KISS y RAINBOW, ambos en 1976, se convirtieron casi de inmediato en sendos iconos y quedaron asociados de por vida al mundo de rock. Son dos portadas que sencillamente describen de una forma difícilmente superable e contenido que ilustran, y además tienen e l mérito añadido de ser dos polos opuestos de un mismo estilo.

Ken se molestaba en oír las canciones o leer los manuscritos a fin de captar una escena que pudiese definir el conjunto de la forma más concisa posible. De esta forma, absorbió el barroquismo y la profundidad de alguna de las canciones que daban forma a “Rising” dejándolas (en mi humilde opinión) perfectamente plasmadas en los trazos y colores de su portada. Tonos cálidos y sin demasiados contrastes que reflejan la solidez de canciones como “Tarot Woman” o “Stargazer” al 100%.

LA PROBLEMÁTICA GIRA DE ‘RISING’.

La presentación de este álbum no fue un camino de rosas. Tenían un hándicap a superar del que ya hemos hablado, que era haber fracasado comercialmente con su álbum de debut, teniendo que ver pabellones con mucho menos aforo del que el grupo merecía y los locales podían albergar, especialmente en Norteamérica.

La única forma de remediar eso era insistiendo y centrando el tour en aquel vasto país. Desde la oficina de management, se programó un tour abriendo para ALICE COOPER por Texas, el medio este y la costa oeste de Estados Unidos que fue abortado por la hepatitis contraída por Cooper. Había que actuar rápido aun a costa del riesgo que suponía para ellos (RAINBOW) ir como cabezas de cartel. La solución pasaba por elegir a unos supporters competentes y los manager vieron en THIN LIZZY la solución perfecta. La banda de Phil Lynnot empezaba a hacerse grande gracias a su magistral álbum ‘Jailbreak’ y además habían dejado el campo abonado, ya que poco tiempo antes habían girado por allí con buena acogida.

RAINBOW programaron cuarenta conciertos, entre los cuales se encontraban algunos lugares ya visitados un año antes: Allentown, New York, Hempstead, Boston, Milwaukee, Chicago o Montreal volverían a tener su dosis de Arco Iris… pero no de THIN LIZZY. El motivo: de nuevo la hepatitis hizo aparición, esta vez en el maltrecho hígado de Phil Lynnot, que privó al público de ver algo tan grande como era su banda presentando ‘Jailbreak’, para cerrar la noche con RAINBOW haciendo lo propio con ‘Rising’. Ahí es nada.

No dejaron de surgir problemas a lo largo del tour, como la suspensión de su noche en el festival ‘Norwester 76 Fest’. Debían cerrar el concierto junto a BLUE OYSTER CULT y BACHMAN TURNER OVERDRIVE, pero esos últimos no se presentaron al no cobrar por adelantado, y en consecuencia, cinco mil energúmenos invadieron y destrozaron el escenario.

Si hablamos de problemas, uno constante fue el arco iris que acompañaba al grupo en escena. Se ha hablado mucho de los quebraderos de cabeza que una réplica de Stonehenge dio a BLACK SABBATH durante la gira de ‘Born Again’, bien, pues a RAINBOW les ocurrió algo parecido con. La banda estaba empeñada en que aquel artefacto coronase los escenarios donde ellos tocaban, para lo cual tuvieron que empezar por idear un sistema que evitase las interferencias con la guitarra. El propio Ritchie lo recordaba muy bien en una entrevista a Circus:

“Lo peor de nuestro último tour fue que mi guitarra seguía haciendo los peores ruidos del mundo. El espectáculo de luz provocaba más interferencia que cualquier otro con el que haya trabajado. Sé que tienes que hacer ciertos sacrificios en ese sentido, pero aquello era ridículo. Las luces estaban generando ruido tanto como yo. He hecho construir una guitarra especial, porque además me estaba cansando de la Strato marrón. Ahora tengo una blanca con un cuello normal, palo de rosa, pero el cableado electrónico es de baja impedancia. Tenemos transformadores para aumentar mi señal y hemos aislado los cables de las luces de los de mis amplificadores …

El dichoso artefacto no solo daba problemas de ruidos si no que su tamaño se convirtió ne muchos casos en un inconveniente insuperable, llegando a cancelar conciertos porque el trasto no entraba en el local.

Terminado Agosto, volaron a Europa con unas pequeñas variaciones en el repertorio. Pasaron por varios países como Francia , Suiza, Inglaterra y Alemania. Si hay algo en este mundo que se ha exprimido, ha sido la gira que hicieron por este país, de cuyos nueve conciertos tres han sido publicados en formato integro en una interesante colección que consta de “Live In Köln 25.9.1976”, “Live In Düsseldorf 27.9.1976”, “Live In Nuremburg 28.9.1976”. Estos va por separado, pero también hay una caja que bajo el nombre “Live In Deutschland 1976” los recopila todos. Esto fue publicado en 2007 por la compañía alemana AFM Records, aunque hay otro álbum bastante anterior, concretamente de 1990 que bajo el título “Live in Germany 1976” (Connoisseur DP VSOP 155) reunía tomas de varias ciudades alemanas, siendo la mayor parte del show de Colonia el 25 de septiembre.

Aquel tour tuvo como artista invitado nada menos que a AC/DC. Los australianos acababan de publicar “High Voltage” a nivel internacional recopilando lo mejor de sus dos trabajos australianos y su compañía, Atlantic, estaba barajando la posibilidad de despedirlos por su escaso rendimiento comercial.

Posteriormente, en el mes de noviembre vuelan a Australia, con BUFFALO como banda telonera y hacen diez conciertos, en uno de los cuales, una huelga de gasolineras impide que esa noche arda la guitarra de Ritchie (verídico). “Rising” había cambiado mucho la percepción de la banda por parte del público… de hecho en la ciudad de Adelaide tuvieron que hacer un show a las cinco de la tarde ya que los de por la noche habían agotado las localidades, y la demanda de entradas era increíble.

Y si en Australia arrasaron, en Japón, la siguiente parada, no fue menos. Trece conciertos con llenos totales e incluso varios sold out de los cuales tres sirvieron como base para la edición del disco en directo oficial del grupo. “On Stage” fue el título simple y directo de un álbum que reflejaba la energía de un grupo en su momento de gloria. Las tomas pertenecían a los shows que hicieron el 8 de Diciembre en el Koseinenkin-Kaikan de Osaka y dos shows el 16 en el mítico Budokan en Tokio respectivamente.

Tras concluir la gira y la publicación del disco en directo, del que hablaremos en su momento RAINBOW volvió a sufrir una debacle en su alineación y las idas y venidas de miembros serían otra vez la tónica habitual en la biografía de la banda. Afortunadamente, esas historias están al margen de nosotros el público que tenemos la inmensa suerte de poder disfrutar de un disco como “Rising”, que seguramente estará entre los diez álbumes definitivos de la historia del rock.

Miguel.Asturias

SI TE HA GUSTADO ESTE ARTÍCULO, PUEDES PROBAR CON ESTOS OTROS:

 

DOSIER “RISING”

Recopilación de artículos, reseñas y entrevistas publicados en la prensa musical de varios países, en relación con RAINBOW y su álbum “Rising” en su mayoría retrospectivos. Para conseguirlo debes escribir un post comentando tu parecer sobre el disco, el grupo en general o cualquier cosa que se te ocurra, siempre y cuando guarde relación con la banda . Recibirás a vuelta de correo un enlace para descargar el dosier.
Si tienes material de prensa que no aparezca aquí y quieres colaborar en mejorar el dosier, por favor escribe a miangarri@gmail.com

– Tourbook Rainbow 1976. 20 páginas en inglés.

– Entrevista a Tom Carey publicada en HUSH magazine nº 33 en 2009. Tres páginas en español.

– Reseña del propio Carey para el libro “The more dark than purple interview”, también publicada en HUSH magazine nº 33 en 2009. Una página en español.

– Reportaje sobre la gira de ‘Rising’ publicado en THIS IS ROCK nº 28, en Octubre de 2006. Siete páginas en español.

– Anuncio gira norteamericana de RAINBOW. Publicado en CIRCUS nº 135 en Abril de 1976. Una página en inglés.

– Reportaje publicado por CLASSIC ROCK en Junio de 2011. Seis páginas en inglés.

– Reseña publicada en CREEM MAGAZINE (U.S.A.) durante Agosto de 1976. Dos páginas en inglés.

– Entrevista publicada en la revista CIRCUS durante Junio de 1976. Dos páginas en inglés.

– Reportaje álbum publicado en THIS IS ROCK 84. Seis páginas en español.

HEMEROTECA

[EDITA]
Lenoir Libros

[PERIODICIDAD]
Ejemplar único.

[PRECIO APROXIMADO]
40,38 €

[PUNTOS DE VENTA]
Lenoir Libros exclusivamente

[AUTOR]
José Galván

[FORMATO]
210 x300

[PAGINAS]
628

[IDIOMA]
Español

Nunca había hecho una reseña de algo que no había leído, pero creo que esta vez no va a quedar más remedio. Intentaré explicar porqué. El libro sobre el que me gustaría hablar tiene unas características  muy particulares, y terminar de leerlo para hacer la reseña nos llevaría a una situación en la que el libro quizá no sería ya fácil de conseguir por el tiempo trascurrido. De acuerdo, en este blog se reseñan muchos (de hecho la mayoría) que son muy viejos y están ya descatalogados, pero para una vez que sí podemos hacernos con una copia, me parece una tontería no aprovechar la oportunidad.

Bien,  ¿y cuáles son esas características tan particulares? Pues su volumen por supuesto. Y no me refiero al volumen físico, que también, si no al volumen de datos que contiene “Un mundo púrpura”, seiscientas treinta páginas en tamaño “gran formato”, que sin duda pasarían muy de largo de las  1000, si el libro tuviese un tamaño estándar.

No tengo el gusto de conocer personalmente a José Galván, el autor, pero un par de conversaciones telefónicas con él han sido suficientes para darme cuenta de la seriedad,  la dedicación y la fe que este hombre ha puesto a su obra que ahora intentaré describir.

La estructura de “Un mundo púrpura”  parte de la biografía dedicada a la banda matriz. La historia de DEEP PURPLE  repartida en veintiún capítulos, a lo largo de los cuales se examina con minuciosidad todo lo que tuvo que ver con la historia del grupo, desde los años de gloria (como reza el título de uno de los bloques) a la época más reciente y  (lo siento) mediocre. Es decir, “In Rock”, “Made in Japan”, “Perfect Strangers” “Purpledicular” y todos esos trabajos que te han  acompañado a lo largo de la vida.

A continuación tenemos otro gran bloque titulado “Los años de formación” en el que se examina una a una, la vida y milagros de quince personas cuyo nombre está directamente ligado a DEEP PURPLE,  deteniendo cada biografía en el punto exacto de su unión a la banda madre. Es decir, tenemos el caso de Ian Gillan, que puede servir como ejemplo ya que el esquema se repite más o menos igual para con cada personaje. Empieza hablando sobre su infancia, para relatar cómo empieza su afición a la música y como esta va haciéndose presente hasta el punto de ocupar todo su tiempo. Sus primeros grupos de colegio, los pasos más profesionales, y el paso de THE JAVELINS a EPISODE SIX, donde se encontraría a Roger Glover… y en ese punto enlazas con el capítulo correspondiente al mencionado bajista. Es decir, finalmente el libro ofrece una estructura parecida a lo que puedes encontrar en una web, solo que en vez de pinchar enlaces, lo que tienes que hacer es pasar páginas.

Una vez terminado este segundo gran bloque nos encontramos con el tercero y último, al que llegamos inevitablemente  remitidos desde el anterior. Se trata de las biografías correspondientes a la Saga Purple: GILLAN, GLENN HUGHES, WHITESNAKE y RAINBOW. Cada una de ellas es un libro en sí misma, ya que conserva la exhaustividad que tiene la de DEEP PURPLE y presenta un torrente de datos y anécdotas que difícilmente pueden encontrar comparación. Hablamos de Ronnie Dio, de Cozy Powell, de Graham Bonnet, de Micky Moody y de tantos músicos que han entrado en nuestra vida, mejorándola con mucho, y José Galván ha sabido rendir un merecido tributo (el mejor que puede rendirse) con unencomiable esfuerzo documental. Por último, hay un tercer capítulo que presenta una visión a las carreras o trabajos en solitario de los miembros del grupo. No es que estos  fueran muy abundantes, pero vaya! entre todos ellos y a lo largo de los años, han dejado un considerable número: Jon Lord, Roger Glover o Tommy Bolin entre otros, ven reflejada en este apartado  su vida musical al margen de la gran banda.

Espero que esta chapuza que he hecho sirva como comparativa de tamaño.

Los apéndices son el ‘outro’ del libro y nos brindan las discografías completas de cada uno de los miembros dentro y fuera de la banda. Tomando a Ritchie Blackmore como ejemplo, encontramos  listada cada una de las obras que ha grabado desde su primer single en 1961 con MIKE DEE & THE JAYWALKERS hasta llegar a “Autum Sky”, editado con BLACKMORE’S NIGHT en 2010, algo que hará feliz a cualquier completista que se precie.

No lo he comentado antes, pero cada una de las bandas que dan forma al libro tiene completada la información con su correspondiente lista de fechas de conciertos…¡Veintidós páginas en el caso de DEEP PURPLE! , donde puedes encontrar la fecha y el lugar del evento. Si eres un coleccionista de piratas o quieres empezar a hacerte con algo de ese material, no vas a encontrar mejor referencia que esta, te lo puedo asegurar. Ah! En el caso de DEEP PURPE ( no en el resto) también se ofrecen los repertorios de cada gira, sus variaciones  y duración aproximada de los shows.

El apartado gráfico es muy rico, nos brinda una importantísima cantidad de fotografías a todo color ( menos las que están hechas en blanco y negro en su original, claro) que van desde las clásicas fotos promocionales a muchas que si no son inéditas, al menos son nuevas para el fan medio como es el caso de un servidor.

.::PIDE TU COPIA::.

La presentación del  libro es muy correcta a la vez que austera, me imagino que el presupuesto al ponerle tapa dura y acolchada, en plan tomo enciclopédico lanzaría su precio a la estratosfera. .. en fin, por no hacer que todo sean elogios, decir que en mi  humilde opinión, creo que el árbol genealógico que se incluye queda un poco desdibujado por culpa de su formato. Es una pena que semejante trabajo de colosos no tenga el reflejo que merece, aunque si tengo que ser sincero, no se me ocurre una solución.. ¿quiza unposter independiente? no se… Se necesitaría un papel del tamaño de una mesa de billar como mínimo, para poder plasmar en él semejante labor.

Bien, pues solo me queda felicitar de todo corazón a su autor y animaros a haceros con una copia. No es barato  si lo miras en términos absolutos, pero relativizando y haciendo ciertas comparaciones,  la cosa cambia.  Mi aplauso a la editorial por atreverse a tomar iniciativas como esta.

Miguel.Asturias.