ON STAGE

Este artículo se completa con un dosier de prensa cuyo contenido y forma de conseguir viene reseñado al final del mismo

 Hace unos días estuve viendo el DVD ‘Global Metal’, interesante trabajo que investiga las raíces y el desarrollo del heavy metal en países … llamémosles exóticos. Japón, India, o Israel son algunos de ellos, pero el que más me llamó la atención fue Brasil. Lo del edificio de varias plantas lleno de tiendas dedicadas a discos y merchandising es algo que no creo que exista en ninguna otra parte del mundo. El caso es que en las entrevistas que se hacen a diversas personas relacionadas con el mundo del rock (Max Cavalera de SEPULTURA o Claudio LOPES de DORSAL ATLÁNTICA, entre otros) todo el mundo apunta a un momento concreto como el punto de inflexión a partir del cual el heavy metal explotó en aquel vasto país: la primera edición de ROCK IN RIO.

Seguramente, aquel fue uno de los festivales más arriesgados que tuvieron lugar en la década de los ochenta. La situación del país donde se celebraba era tan inestable y precaria que no se podía contar con una asistencia de público autóctono, sino que había que confiar en que acudiese gente del extranjero para cubrir los enormes desembolsos que exigía su celebración. El elenco de artistas era excesivo y el montaje y transformación de la zona donde se celebró eran algo nunca visto hasta la fecha. Tras veintiún años de dictadura militar, Brasil se preparaba para vivir en democracia. Los cambios se avecinaban y había que estar preparado para convencer al mundo de que ,aparte de la samba y las mulatas, el país estaba preparado para acoger a uno de los mayores festivales de rock que se habían celebrado hasta entonces, no solo allí, si no en cualquier parte del mundo. Por decirlo claramente, el ROCK IN RIO fue a Brasil lo que la EXPO del 92 y las Olimpiadas fueron a España: una forma de demostrar que podían (mos) ser tenidos en cuenta. El hombre al que se le ocurrió tan descabellada idea se llama Roberto Medina, un empresario que por entonces contaba con 37 años y el respaldo de una fortísima empresa familiar, ARTPLAN, que necesitaba un edificio propio de diez plantas en pleno centro de Rio para albergar sus oficinas. Durante un año entero se estuvo preparando un evento cuyo montante ascendió a casi dos mil millones de pesetas de la época y en el que muchos vieron una clara intención política, que apuntaban a este festival como una jugada con vistas a colmar la ambición del empresario de convertirse en el gobernador de la provincia.

[CIDADE DO ROCK]

 

Seguramente, al 95% de los cientos de miles de personas que asistieron a alguno de los shows, eso les trajo sin cuidado, pero no deja de ser interesante. En cualquier caso, Medina eligió una gigantesca zona llamada Barra da Tijuca que ocupaba casi 500.000 metros cuadrados y que se encontraba próxima al autódromo de Jacarepaguá, en una zona pantanosa a una hora de distancia de Rio, que hubo que urbanizar. De ese medio millón de metros cuadrados, la mitad aproximadamente se utilizo en construir un recinto con anfiteatros para el público similar a dos estadios de Maracaná, con capacidad de hasta cuatrocientas mil personas. El escenario tiene cien metros de largo con un fondo de cincuenta y dos plataformas giratorias que de forma mecánica, permitían que en media hora desapareciese el equipo del escenario de la banda que terminaba, para que mediante un giro de la plataforma apareciera el nuevo equipo. El equipamiento también incluía un corrector que anulaba el desfase de tiempo entre el sonido que salía de los P.A. y el que salía de las torres en medio del público. La iluminación fue obra de Peter Gasper, y llevaba a la “Cidade do Rock”, como se dio en llamar el emplazamiento, la última tecnología en la materia que estaba gobernado informáticamente mediante dos ordenadores que controlaban una energía equivalente a la que usaría una ciudad de ciento ochenta mil habitantes.

En el interior y los laterales del recinto había cuatro carpas gigantes a cada lado con un montón de hamburgueserías, pizzerias y empresas de comida rápida sirviendo miles de menús cada hora. Un dato para la historia, MACDONALDS vendió el primer día 58.000 hamburguesas, pasando a formar parte del Libro Guiness de los Records, que hasta hoy no ha superado nadie. También estaban concentrados allí bares donde comprar la bebida y en cada costado un centro comercial con más de veinte tiendas cada uno donde podías desde comprar todo tipo de merchandising a hacerte el corte de pelo más estrafalario. En un extremo del fondo del escenario se montó un completo hospital que atendió sobre todo a gente con copas de más, dejado los casos más urgentes o complicados para el hospital de Rio adonde los afectados eran evacuados en un helicóptero situado permanentemente al lado del hospital.

Desde el primer día hubo restricciones en cuanto al tráfico, quedando suprimidos los accesos a vehículos particulares a menos de cinco kilómetros del recinto, al cual sólo el trasporte público fletado para tal efecto podía llegar.

Los periodistas acreditados disponían de unas cabinas situadas encima de las puertas de entrada, equipadas con teléfonos, máquinas de escribir, telex y todo lo necesario para hacer el trabajo de la forma más eficaz posible. También estaban equipadas con servicio de bar y un monitor de video para seguir el concierto que estuviese ese momento en marcha y tomar notas para la correspondiente reseña.

Para el público en general había unos boletos llamados “PASAPORTE 10 DIAS” que dado su elevado precio y los escasos recursos económicos de la mayor parte de la población se podían pagar a plazos. Quienes no podían asistir al evento, tendrían que consolarse con verlo en televisión. La red O GLOBO, que engloba (nunca mejor dicho) prensa, radio y televisión, tenía la exclusiva informativa del evento que posteriormente vendió a multitud de países.

Fueron diez días de música que abarcaron del once al veinte de Enero de 1985, donde se dieron cita aproximadamente un millón trescientas ochenta mil personas, el equivalente a cinco WOODSTOCKS, y en el que se mezclaban las actuaciones de bandas nacionales de todo tipo con los grandes eventos extranjeros. Entre estos hubo una fuerte presencia de hard rock y heavy metal que, evidentemente, es la que vamos a comentar en esta web.

Sin ir más lejos, WHITESNAKE, IRON MAIDEN y, cerrando, QUEEN entraban en el lote del primer día, así como quien no quiere la cosa. La velada inaugural la habían abierto Ney Matogrosso, Erasmo Carlos, Pepeu Gomes y Baby Consuelo. Mucha gente aun hoy, se pregunta qué criterio se siguió para escoger a los artistas en cada noche. Erasmo Carlos, un autor de la tierra, fue literalmente expulsado por las hordas de fans de IRON MAIDEN que pedían a gritos que saliese su grupo mientras el cantante insistía en ofrecer “Gatinha Manhosa” y “Sentado a veira do caminho”, malo para el público y malo para él, que remedió la situación negándose a salir el segundo día. Hay cosas que, simplemente, no pueden ser…Bien, vamos ya a por el primero de los eventos que nos ocupan, el concierto de WHITESNAKE.

[WHITESNAKE]

 

 

Esta banda sustituía a DEF LEPPARD que cayeron del cartel debido al grave accidente te de Rick Allen con su moto. Ofrecieron una rueda de prensa en en la que David Coverdale presentaba la enésima formación de la banda, con Cozy Powell a la batería, John Sykes como guitarrista, Neil Murray al bajo y Richard Bailey a los teclados. Esta formación llevaba funcionando desde mayo del 83 y se terminó ese mismo mes. No eran lo que se puede decir grandes momentos para la banda que se encontraba en una época de pruebas, sin encontrar la alineación adecuada y más a la deriva de lo que había estado en años, pero aun eran capaces de ofrecer conciertos memorables, como los de Rio, o al menos el del día 19. El repertorio está basado, como es lógico en “Slide it in”, un problemático disco que sirvió de puente entre los antiguos WHITESNAKE y la debacle en que se convirtieron, y, atendiendo a las crónicas de prensa, su show tuvo a un Coverdale más comedido de lo normal en cuanto a las posturas y más agresivo que de costumbre, como un verdadero hardrock man, que no tuvo reparos en pillar sendas mojaduras (ambos días llovió sin contemplaciones, algo muy habitual en Brasil en esa época del año) y ofrecernos su lado más genuinamente rockero. Los conciertos se abren con una especie de tema publicitario sobre el evento que sirve de preámbulo a una lluvia incesante , pero esta vez de buen hard rock: “Walking in the shadow of the blues” de aquel lejano “Lovehunter” , “Guilty of love“, el último gran single de WHITESNAKE, “Ready ‘n Willing” o “Crying in the rain” donde John Sykes hace un solo de auténtico héroe de la guitarra. Por supuesto no tiene nada que ver en absoluto con los que Mickey Moody hacía con el slide, esto es una demostración de digitación pura y dura.

Ain’t no love in the heart of the city” acerca el final, y aquí hay un detalle cuando menos curioso, y es que David Coverdale la presenta diciendo “Hello England…” al comienzo, así que o bien se dirigía al publico que veía el festival por televisión o bien estaba un poco despistado… En todo caso, esta canción, junto a “Slow an’ easy” y “Slide it in” cierran el concierto. Para el bis quedan “Don’t break my heart again” y “We wish you well“, una bonita forma de terminar el show. Poco más de una hora de actuación, lo que no es extraño teniendo en cuenta que el día 19 abrían para SCORPIONS y OZZY y el día 11 lo habían hecho para IRON MAIDEN y QUEEN. De sus dos actuaciones se recopiló un video de poco más de media hora titulado Rock In Rio Special ’85.

[IRON MAIDEN]

 

 

No es ningún secreto que IRON MAIDEN en 1985 eran los amos del universo. No había ninguna banda, salvo quizá JUDAS PRIEST, capaz de hacerles sombra, lo que les convertía en una de las bazas importantes del festival. Como tal, actuaron en la velada de inauguración en lo que era al fin y a la postre, la primera vez en su carrera que actuaban en el sur del continente americano. La banda se encontraba metida de lleno en el que dieron en llamar WORLD SLAVERY TOUR, nombre que recibió la gira de presentación del álbum “Powerslave” que consistía en ciento noventa y un conciertos alrededor del mundo, puestos en marcha meses atrás.

Justo durante aquellas fechas el WORLD SLAVERY TOUR estaba discurriendo por Estados Unidos y lo habían parado cuatro días antes en Buffalo para, justo después de actuar en Brasil, retomarlo a los tres días en  Connecticut. La gira no se pararía en modo alguno, pero sí iba a interrumpirse para participar en el ROCK IN RIO, como reconocimiento a la magnitud de un evento como aquel. Eso sí, para un único concierto, en lugar de dos, como hicieron el resto de bandas grandes. Trajeron todo su montaje, que en aquella época estaba basado en la parafernalia egipcia como ya sabes, haciendo un show igual que lo que aparece en las fotos de “Live after death” que editaron algunos meses después como resultado de esta mastodóntica gira. El sistema de plataformas rotatorias permitió que, tras un corto plazo de tiempo con los roadies empleándose a fondo, la niebla artificial se adueñase del escenario y diese comienzo lo que muchos miles de personas estaban esperando. El escenario constaba de dos pisos, y la parte trasera estaba totalmente cubierta por una reproducción de la portada de “Powerslave”.

Por los P.A. se comenzó a oír la voz de Wiston Churchill en su discurso arengando a las tropas británicas que combatieron en la segunda guerra mundial, como preludio a “Aces High“, el primer tema de la velada, con el que se ganaron al público al que, la verdad sea dicha, ya tenían en el bolsillo desde antes de salir. “2 minutes to midnight” fue la siguiente que hicieron de un setlist que abarcaba toda su carrera hasta entonces, en lugar de estar basado principalmente en su último disco hasta la fecha. Esto respondía al hecho de que, como ya hemos comentado, de esta gira saldría su doble en directo “Live after Death“, así que aquel público, que como hemos dicho nunca les había visto antes vió amortizada la espera. También incluyeron el tema título “Powerslave” y “The rime of the ancient mariner“, el primer flirteo de la banda con el metal pseudoprogresivo. “Piece of mind“, su anterior disco, también les sirvió para ofrecer momentos muy altos, con canciones como “Flight of Icarus”, “Die with your boots on” o “The trooper” durante la que Bruce Dickinson ondeaba la ya clásica Union Jack. No faltaron tampoco los grandes bombazos del pasado y clásicos como “Run to the hills”, “The Number of the beast” o los imprescindibles “Iron Maiden” y “Santuary” de la época Di’anno que tuvieron su lugar en el set. El alma del concierto fue, sin lugar a dudas, y como casi siempre, el señor Bruce Dickinson que en la parte final del concierto se hirió en la cara con una guitarra y terminó el set con el rostro cubierto de sangre. También en la recta final, Eddie tuvo su momento de gloria. Primero, en la parte trasera del escenario al caer el telón de fondo, quedó al descubierto un engendro mecánico cubierto de vendas como si de una momia se tratase, que movía sus brazos como intentando apoyarse en las reproducciones del interior de una pirámide, que cubrían las columnas de amplificadores de escena. Posteriormente saldría a hacer de las suyas junto a los músicos que, como siguen haciendo veinte años después se ganaron al público con sus meritos y su trabajo.

[QUEEN]

 

 

QUEEN actuaban también el día inaugural y lo volverían a hacer el 19, y además con la intención de legar a la mayor parte de público posible. Si el primer día abrían para ellos WHITESNAKE y IRON MAIDEN, el segundo lo hacían GO GO’S y B-52’S, quedando abarcado un espectro más que amplio de espectadores. Estos dos conciertos fueron un ejercicio de mantenimiento en medio de un merecido descanso, ya que eran los primeros que ofrecían desde el mes de octubre del año anterior, y tras ellos tardarían tres meses en volver a retomar la gira de ‘THE WORKS’.

Prácticamente puede decirse que no hubo variaciones en el set list con respecto al del resto de la gira. Ofrecieron un show completo y que, una vez más, hay que insistir en que estaba diseñado para complacer a todo tipo de público. Los fans más puristas del QUEEN clásico de los setenta estaban de enhorabuena. Bloques de temas históricos como “Seven seas of ryhme”, “Liar” y “Keep yourself alive” de su primer disco o canciones sueltas de su repertorio más clásico como eran “Somebody to love” de ‘A day at the races’ o “Love of my life“, prácticamente cantada por el público y “Bohemian Rhapsody” de ‘Night at the Opera’ estaban incluidos engranados entre aquellas canciones que, nos guste o no, fueron las que les dieron el éxito masivo alrededor de todo el planeta: “Under pressure” del pequeño fiasco que fue ‘Hot Space’ o “Dragon Attack”, “Crazy Little thing called love” y “Another one bites the dust” del masivo ‘The Game’ de 1981 formaban parte de los temas de la nueva era, junto a los del disco ‘The works’ que cubrían con “It’s a hard life”, “Is this the world we created?“, “Radio ga ga” o “I want to break free” que Freddie cantó portando una peluca similar a la del video clip. Los cambios más significativos tuvieron lugar en las improvisaciones. Una de ellas fue “Rock in Rio Blues“, que era similar a una pieza de piano que interpretaban en sus shows de Europa pero re-escrita especialmente para la ocasión. Brian May (uno de los triunfadores del festival si tenemos en cuenta las ovaciones que se ganó) introdujo partes del tema “Let me out” de su trabajo en solitario del 83 cuando le tocó hacer su solo de guitarra. Todas estas canciones , los fuegos artificiales, las limosinas y el glamour quedan pequeñas con el detalle que Brian May tuvo con los fans brasileños. A la llegada de QUEEN al hotel Copacabana, donde se alojaban muchos de los artistas, la multinacional EMI organizó una fiesta homenaje al grupo e invitó al resto de bandas a la juerga. El caso es que un grupo de fans habían organizado su propia fiesta en la playa situada frente al hotel en cuya arena, formaron el nombre de la banda con quinientas velas que habían comprado!. Brian May fue informado del asunto y no se lo pensó dos veces antes de coger a su hija, abandonando ambos la fiesta de EMI y largándose a la playa con los fans (y setenta y ocho miembros del equipo de seguridad, supongo).

Después de un día como aquel 11 de Enero, había que dejar sitio para que otros estilos y otros gustos tuviesen su cabida en un festival que, en principio estaba destinado a unir a todo tipo de público bajo la consigna del entretenimiento. El sábado día doce, hubo una enorme afluencia de público precisamente por tratarse del fin de semana. James Taylor, el cantautor americano, George Benson, metido en el terreno del jazz al igual que Al Jarreau que también actuaba esa noche, eran los músicos extranjeros que compartían cartel con los nacionales Gil, Elba Ramalho e Ivans Lins que contó con Benson en su actuación. Para el domingo día trece la estrella era un ROD STEWART inflado de ego, con requisitos de perfecto cretino en su contrato, aparte de las GO-GO ‘S, una banda de New Wave y NINA HAGEN, la estrafalaria y personal cantante alemana heredera de la época postpunk. Sin que nadie lo esperase, esta mujer fue uno de los mas grandes momentos del festival a pesar de que desde 1983, año en el que presentó el mediocre “Fearless” no tenía material nuevo. El pabellón nacional quedo representado por la rockera Lulu Santos y Blitz (no confundir con los streetpunk ingleses). En el cuarto d día, el lunes 14, participaron por segunda vez, Alceu Valença, James Taylor y George Benson. La lluvia estuvo presente en todo momento y hubo que esperar hasta el día siguiente para que el hard rock tuviese sitio en el escenario de nuevo. 

[SCORPIONS]

 

 

El martes, día 15, fue un día importante para el pueblo brasileño que vio como salía elegido presidente Tancredo Neve que derrotó al derechista militar Paulo Salim. Pero bueno, nosotros a lo que nos interesa, el rock and roll. Esta noche si habría hard rock y además de calidad. Nada menos que la representación alemana y la australiana se daban cita esa noche. SCORPIONS abrían (por decirlo así) para AC/DC.

Si decíamos que IRON MAIDEN estaban viviendo su momento de oro con “Powerslave“, ¿que podríamos decir de los SCORPS? Nada menos que su mega éxito “Love at first sting” sonando en las radios de todo el mundo y llegando a todo el público de manera masiva. De hecho hubo rumores de que IRON MAIDEN habían amenazado con no tocar si coincidían el mismo día que SCORPIONS, por lo visto ya habían tenido bastante en 1982, cuando abrieron toda la gira de “Blackout“. Prefiero pensar, y seguramente que fue así, que los problemas fueron más de managers y toda la gente de corbata que está detrás que de los propios grupos. Ambos tenían su terreno, su público y ya no tenían que demostrar nada. SCORPIONS por su parte llevaban más de diez años paso a paso trabajando para llegar adonde estaban, se habían ganado el puesto por méritos propios. Bien, pues los alemanes llevaban girando ininterrumpidamente durante todo 1984, hasta mediados de Diciembre, cuando decidieron darse un respiro que terminaría con los dos conciertos de Brasil, el 15 y el 19, desde donde volarían después a Japón. Para este concierto no hubo cambios sustanciales. Es conocido el hecho de que los

SCORPIONS llevan preparado su show al milímetro, desde las posturas a los diálogos, algo que en muchas ocasiones les ha costado algunos reproches por parte de los medios de comunicación que de siempre les han acusado de ser excesivamente mecánicos e incluso repetitivos. Me imagino que quienes les ven una o dos veces en la vida no pensaran lo mismo, algunos periodistas creen que el público tenemos la suerte (o la desgracia, según se mire) que tienen ellos de ver a las bandas dos o tres veces al año. Sea como fuere, el caso es que desde que aterrizan con “Coming home” el delirio se adueña de las aproximadamente trescientas mil personas presentes (en ambas noches).Un record de asistencia multitudinario para un público que pudo ver a una banda entregada en cuerpo y alma en ambas noches. “Blackout“,” Coast to coast” o “Make it real” fueron sus referencias al pasado más reciente construido a base de discos como el magnífico ‘Lovedrive’, mientras que los viejos tiempos, cuando Uli Jon Roth tocaba la guitarra, apenas tuvieron representación. En ese sentido esta banda procedió de manera idéntica que WHITESNAKE o RAINBOW, quienes durante su etapa de mayor éxito comercial, renegaron por completo de discos y canciones verdaderamente maravillosos. Ni que decir tiene que el grueso del concierto estuvo basado en “Love at First sting” con “Bad boys runing wild”, “Big city nights” o “Still loving you“, una balada que fue más allá de lo que es una canción para convertirse en un icono de la década de los ochenta. En el segundo día, el batería Hermman Rarebell destrozó su kit en un subidón de adrenalina, y Mathias Jabs lució una guitarra con la forma del mapa de Brasil (que luego regalarían al promotor) mientras Maine ondeaba la bandera carioca. Desde luego esto tipos supieron ganarse al público de la forma más profesional.

[AC/DC]

 

 

No se puede decir que a los australianos les ocurriese lo mismo que a QUEEN, IRON MAIDEN o SCORPIONS en lo tocante a estar en un buen momento de su carrera. De hecho estaban pasando por los momentos más  bajos de la misma, con un disco en las tiendas que no funcionaba como debía (“Flick of the switch“) y otro, recién terminado de grabar, que era un absoluto desastre (“Fly on the wall“). La situación era tan extraña que en Noviembre-Diciembre del 84, poco antes de las actuaciones en Brasil, la compañía había lanzado el famoso maxi “Jailbreak” en el que cantaba Bon Scott, como ya sabes, en un intento a corazón abierto de que la banda no perdiese su popularidad. Hay que decir, que a pesar de los altibajos que tuvo la carrera del grupo en esa época, esa popularidad jamás la perdieron, ni tampoco el apoyo del público que siempre llenó sus conciertos. Nunca tuvieron que tocar en salas, si no muy al contrario, en estadios y como cabezas de cartel en todos los festivales a los que acudían que eran muchos. En el aspecto creativo, aquellos tiempos estuvieron viviendo de las rentas muy descaradamente, pero su directo no había dejado de funcionar. Todavía no eran los AC/DC de los 90 con todos los muñecos hinchables, si no todo lo contrario, en aquellos días Malcom Young estaba absolutamente centrado en intentar devolver a AC/DC la austeridad y la sencillez que les había caracterizado siempre y “sólo” viajaba con ellos la campanita de 1.200 kilos para abrir “Hell’s bells” y los cañones que, en ambos shows cerraban el concierto con “For those about to rock”. Hubo muy poquitos cambios en los dos días, en ambos abrieron con “Guns for hire“, el primer single extraído de “Flick of the switch“, como única alusión a ese disco. De su más reciente pasado, ya he dicho que cerraban con “For those about to rock” pero no tocaban ninguna otra canción más de ese álbum. A título personal, creo que “Let’s get it up” o “Flick of the switch” son temas más que dignos para un repertorio de AC/DC, pero ellos prefirieron ir a lo seguro y cubrir el lp “Back in black” del que tocaron “Shoot to thrill”, “Have drink on me”, “Rock’n Roll ain’t noise pollution” y el tema título “Back in black“, en las dos noches aunque variando el orden de una a otra. De la etapa de Bon Scott, descargaron todo el arsenal imprescindible , a saber:”The Jack”, “Dirty Deeds”, “Highway to Hell”, “Whole Lotta Rosie” o “Let there be Rock”. La única novedad era la incorporación de la “reciente” “Jailbreak“, ya sabes, el maxisingle que hemos comentado y que se editó al poco tiempo de publicar “Flick of the switch” recopilando las canciones desechadas de las ediciones australianas de “High Voltage” y “T.N.T.”. Tras estos conciertos la banda regresó a Europa donde terminaron de mezclar su disco nuevo y, para ser honesto, si en aquellos años me dicen que a día de hoy iban a estar donde están, me hubiese echado a reír. No cabe duda de que, a la larga, la constancia tiene su premio.

[OZZY OSBOURNE]

 

 

Menor aforo del esperado para esta fecha en las que repetían algunas bandas como PARALAMAS y MORAIS MOREIRA, ambos artistas nacionales. También se estrenaría (para el festival) la rockera brasileña RITA LEE y ROD STWEART , que cerraba la noche, inflado de ego hasta la médula con una colección de requisitos en su contrato como para echarle a patadas, como decía más arriba. La noche tuvo su representación hardrockera con OZZY OSBOURNE que tocaba aquel día como primera fecha en el festival. No se puede decir que OZZY entrara con muy buen rollo en el festival a decir de su disgusto por tener que compartir el escenario con otros artistas. Según él no podía ofrecer un concierto completo en esas condiciones ya que no podía usar todo su atrezzo de escena. Algo inexplicable cuando el resto de las bandas sí lo hacían, incluso IRON MAIDEN que llevaban toneladas de material…posteriormente, ya en Londres, declararía a la prensa que no entendía como el famoso ladrón inglés Ronald Bigs prefería vivir en Rio de Janeiro antes de  estar en una cárcel inglesa…en fin, hemos de recordar que para el madman no era una buena época en lo que a salud (y cordura) se refiere. Algo debía pasar cuando inmediatamente después del festival Tommy Aldridge y Bob Daisley (Batería y bajista) se marcharon de la banda. Posiblemente los motivos respondiesen, aparte de su natural desequilibrio al hecho de que pocos meses antes (Octubre del 84) un chaval de 19 años llamado John M. se había disparado un tiro en la cabeza. Cuando lo encontraron en los auriculares que había en la habitación sonaba aun el tema “Suicide Solution” e inmediatamente la familia del chico abrió una demanda contra OZZY, algo que acabó de joderle la cabeza, al parecer. También su carrera estaba en un cierto bypass, el último disco que había editado era “Bark at the moon” hacia casi dos años y no volvió a editar otro hasta un año después por lo que podemos deducir a razón de esto y de la nula documentación que hay sobre sus actuaciones en este festival (hay mil veces más sobre las GO-GO’s que sobre él) que no fueron gran cosa. Por el contrario, el Mariscal en su crónica de la Heavy Rock nº19 afirma que sus conciertos, especialmente el primero fueron apoteósicos. Leamos lo que contaba con su peculiar estilo periodístico:”El impacto estuvo en un concierto -el primero- memorable, ejemplo de buen plantearse lo que los miles de espectadores esperaban de él. Desde que empezaron a sonar las notas de introducción con la cantata “Carmina Burana” de CARL OFF con la explosión de júbilo de los espectadores intuí la misma acogida a su aspecto de buena persona que presenciara el pasado verano en Donnington. Al sonar de los primeros acordes del “I don’t know” y empezar a mover sus dos brazos juntos de izquierda a derecha flexionando el tronco, y ver la respuesta del público, estaba claro que la noche iba a ser suya. Nunca los brazos se alzaron con tanta unanimidad y tantas ganas como cuando OZZY lo pedía a una platea también plagada de cruces invertidas, símbolo de todo el mensaje satánico que el implantado .(tal cual).Aquello era estremecedor. De acuerdo, su voz no es un portento, se mueve con la gracia de un elefante, está gordo… pero fue sin lugar a dudas el más querido y carismático de todos los rockeros que pasaron por aquí. La gente gritó a coro lo de ‘Ozzy,Ozzy’ con más fuerza que ningún otro nombre y a cada canción, sin pausa, empalmando tema tras tema, la fiesta “metaleira” se enriquecía hasta los extremos. Siguió “Let’s go crazy” (¿?), luego “Bark at the moon”, “Revelation” y aquello era la locura. La banda respondía a la perfección con el batería Tommy Aldridge haciendo un solo memorable, recordando mucho a John Bonham, y ,sobre todo, el mejor guitarra solista de todos los que desfilaron por el festival, Jake E. Lee. En el programa de la gira se había omitido por error su nombre y muy pocos reconocimos al guitarrista americano que volvió a sorprenderme una vez más. Genial. El solo llenaba el sonido contundente, áspero y aplastante d de la música satánica de Ozzy. Era un espectáculo no solo en sus punteos si no en el ritmo. Tiene más recursos que nadie en este momento para llenar todos los huecos que puede haber en un show.

Al final, el tema “Iron Man” servía de adiós para volver a salir con “Paranoid”. Ningún otro nombre de la descarga heavy había calado tanto en el público, por eso la prensa se mostraba sorprendida y hasta molesta del triunfo de un músico del que habían destacado más sus broncas de circo que de su música. Por eso al final el escenario estaba lleno de gallinas , palomas, pájaros etc., que los de las primeras filas habían lanzado para que el cantante repitiera su numero de antaño”.

Queda dicho. Cada cual saque sus conclusiones.

[YES]

 

 

Para el día 17, Rio fue lo más parecido a los episodios bíblicos del diluvio universal. Quizás OZZY había provocado la ira de los dioses y castigó a aquel lugar de pecado con la lluvia, que si bien había acompañado el evento desde el primer día, ese fue el mayor de todos. Al Jarreau, Elba Ramalha y Alceu Valença eran algunos de los artistas del día, todos repetían presencia en escena, pero sin lugar a duda,la noche era para YES, quienes aparte de ser el grupo más importante de ese día, tocaban en ese país por primera vez. Hacía cuatro meses que, en la ciudad de Orlando en los Estados Unidos, YES habían terminado la gira del álbum ‘90150’, que incluía un mega hit que arrasó en las FM de todo el mundo llamado “Owner of a lonely heart“, más dentro del hard rock melódico que del rock progresivo que habían tocado durante toda su carrera, pero  para los fans más acérrimos del grupo, el disco representaba al menos la vuelta del quinteto. John Anderson a la voz y Chris Squire al bajo, eran dos miembros originales, y el batería seguía siendo Alan White, que llevaba con ellos desde 1972, a los que se les había sumado una curiosa recuperación, la de Tony Kate, el teclista fundador de la banda que la había dejado en el 71. Para sustituir a Steve Howe se hicieron con los servicios de un guitarra llamado Trevor Rabin, que había formado parte de una banda llamada RABBIT, aparte de grabar tres discos en solitario. Su show no fue ni mucho menos el típico de compromiso fuera de gira, sino que trabajaron con el mismo equipo que habían llevado en el tour de hacía meses. Bien es cierto que aprovecharon el viaje e hicieron una pequeña tournee por América del Sur que incluyó algunas fechas en Uruguay y Argentina, pero no hay que pasar por alto el contraste de actitudes entre ellos y Mr. OZZY, que estaba molesto por tener que compartir el escenario. De cualquier manera, el suyo era también uno de los conciertos más esperados y lo prueba el hecho de actuar delante de 250.000 almas el primer día, y se calcula que pasaban con mucho de las trescientas mil en el segundo, que fue el día 20. En estos shows, a pesar del ocurrente sistema de escenarios giratorios, los conciertos de YES sufrieron retrasos de hasta una hora debido a lo complicado del montaje de los láser que acompañaban sus canciones. Desde la obertura con la instrumental y efectista “Cinema“, el escenario se transformaba en una atracción visual a la altura de las canciones que ellos ofrecían: “Leave It”, “Hold On” o “It can happen” eran canciones de última generación que se mezclaban con clásicos del prog-rock de la talla de “Roundabout” o “Yours Is No Disgrace“, aunque hay que decir que estos fueron los menos y como en el resto de muchas de las otras bandas (WHITESNAKE, SCORPIONS o IRON MAIDEN), YES estaban mucho más por mirar al futuro que por vivir del pasado. A unos fans les gustará y otros se sentirán traicionados. Lo cierto es que mirándolo ahora, a toro pasado, no pereció resultar demasiado bien la aventura.

El día 18 únicamente tuvo interés por ser el segundo día en que actuaba QUEEN, y de haber podido elegir un día para ir a Brasil, hubiera sido, desde luego, el 19, cuando se concentró todo el grueso hardrockero del festival con WHITESNAKE, OZZY, SCORPIONS y AC/DC, y además por ese orden. Para quienes vieron el festival completo no hubo ninguna sorpresa. WHITESNAKE repitieron el set de la primera noche, al igual que OZZY, que también repitió los numeritos de tirar cubos de agua a las primeras filas. SCORPIONS… bueno, repitieron hasta las “improvisaciones”, aunque esta vez no hubo sangre en la cara de Rudolf que en el primer show se hirió con una guitarra (como Dickinson de IRON MAIDEN), y AC/DC, variaron el orden del setlist pero no el contenido. Para la velada de clausura, solo cabe reseñar a YES, lo único enmarcable (muy por los pelos pero bueno…) dentro de la escena rockera.

En resumidas cuentas, ROCK IN RIO tuvo un enorme peso dentro de la cultura brasileña, que como hemos dicho, en esos días terminaba con un montón de años de dictadura, durante la cual, la presencia de artistas extranjeros era muy limitada. Fue algo parecido a los conciertos de la Perestroika rusa de Mijail Gorvachov con MOTLEY CRUE, AC/DC y demás, unos conciertos muy difíciles de organizar por sí mismos, pero que además tenían el añadido de tener que pelear con todo tipo de corrupción y trabas legales. Se anunció una segunda parte para el siguiente año, pero pasarían seis, antes de que eso tuviera lugar. El paso del tiempo ha ido devaluando el contenido del festival hasta convertirlo en una franquicia que tuvo su expresión más patética en cuanto a contenido el pasado año en Madrid, un cartel que comparado con el de Lisboa del mismo año , es para desterrar a la cúpula directiva. Para 2013 me temo lo peor, porque a cuatro meses vista de su celebración tan solo está confirmada la presencia de ¡UN! grupo… cualquier tiempo pasado en Rock In Rio, fue mejor.

Miguel. Asturias

DOSSIER ROCK IN RIO

Esta es una recopilación de artículos y/o entrevistas, reseñas etc. aparecidas en la prensa musical, y dedicadas a la primera edición del festival ROCK IN RIO de 1985. Es seguro que no estuvste allí, pero quizá sí recuerdes cuando tuvo lugar el evento y el importante eco que alcanzó a nivel internacional. También es posible que vieses a alguno de los grupos que participaron dentro de sus giras respectivas, y seguro que los discos que se presentaban en esos tours te volaron la cabeza más de una vez. En todo caso, échale imaginación y haz el comentario que te parezca. A vuelta de correo recibirás la dirección para conseguirlo.

– Reportaje publicado en KERRANG nº 87 durante Febrero de 1985. Cuatro páginas en inglés.

– Reportaje publicado en KERRANG nº 88 durante Febrero de 1985. Nueve páginas en inglés.

– Reportaje publicado en HEAVY ROCK nº 19 durante 1985. Diecinueve páginas en español.

– Reportaje publicado en ENFER MAGAZINE nº 22 durante 1985. Cinco páginas en inglés.

– Monográfico WHITESNAKE 1985. Cinco páginas en portugués.

– Reportaje publicado en POPULAR1 nº 140 en Febrero de 1985. Nueve páginas en español.

– Reportaje en METAL ATTACK número 19, publicada en Abril de 1985. Seis páginas en francés.

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