CRONOSETENTAS

.::BLACK SABBATH: “Sabbath Bloody Sabbath”::.

– Sabbath Bloody Sabbath – A National Acrobat – Fluff – Sabbra Cadabra – Killing Yourself to Live – Who are You? – Looking for Today – Spiral Architect

Tony Iommi: Guitarra – Ozzy Osbourne: Voz – Bill Ward: Batería – Geezer Butler: Bajo – Rick Wakeman : Teclista (invitado)

– Productor: Patrick Meehan y Black Sabbath -Ingenieros: Colin Caldwell / Vic Smith -Portada: Drew Struzan

Bien, si todo está en su sitio, en pocos días debería estar a la venta “13”, el nuevo álbum de lo más parecido a los BLACK SABBATH originales. Lo que se ha dejado oír por la red, es ciertamente estimulante, al fin y al cabo no dejan de ser los padres del invento, pero en este blog la palabra ‘novedad’ perdió su sentido en el minuto uno. Aprovechando que la banda está de moda, vamos entonces a montar en el DeLorian, y tras instalar nuestro particular condensador de fluzo viajaremos cuarenta años atrás para visitar un trabajo definitivo, tanto en la carrera del grupo en particular, como en la historia del rock (sin etiquetas) en general.

Este artículo se completa con un mini dosier cuyo contenido y forma de conseguir vienen reseñados al final del mismo

1973. Durante los cuatro años anteriores, la creatividad de BLACK SABBATH (o mejor dicho de Tony Iommi y Geezer Butler) había sido un manantial inagotable de canciones que hicieron historia. Sin embargo, al llegar al punto del quinto álbum, las musas dejaron de ser favorables a nuestros amigos.

La mejor manera de solucionarlo, pensaron, sería repitiendo el proceso que habían seguido para “Vol.4”, es decir, escribir el álbum en Hollywood, repartiendo el tiempo entre su residencia y los estudios Record Plant.

Con ese destino volaron en Abril del 73 para encontrarse que si bien tenían la casa a su disposición, no ocurría lo mismo con el estudio. El que habían utilizado en la anterior ocasión (y que era el más adecuado a su sonido), estaba ocupado por Stevie Wonder, todo un gigante que en aquellos días trabajaba en “Innervisions”, un disco que hacía el número 21 de su carrera y que aún así alcanzaría el cuarto puesto en las listas de ventas de álbumes pop. Como era de suponer, un artista de ese calibre y esa solera tenía a su disposición aquellas instalaciones durante todo el tiempo que necesitase, por muchas bandas de rockeros ingleses que hubiese esperando para utilizarlas.

Ante la perspectiva de un plazo excesivamente largo para entrar a grabar y la sequía compositiva de Iommi, BLACK SABBATH tomaron la decisión de regresar a casa y volver a los locales que habitualmente utilizaban para su trabajo antes de que el asunto empeorase.

El destino sin embargo, se había ocupado de colocar otra piedra en el camino al estar dichos locales ocupados por los FREE de Paul Rodgers que preparaban el tour de su magistral álbum “Heartbreaker”. Sólo quedaba un lugar adecuado para reencontrase con las musas y ser capaces de crear otro buen puñado de canciones oscuras y demoledoras. Un sitio tétrico, incómodo, lúgubre y sólido como la propia banda: el Castillo de Clearwell.

Su emplazamiento, justo en la frontera entre Inglaterra y Gales, le situaba en el centro de los respectivos lugares de residencia de los miembros del grupo, lo que unido al ambiente que en él se respiraba le convertía en el sitio perfecto. Así fue. Instalaron sus herramientas en las mazmorras del castillo, que quedaron convertidas en el local de ensayo donde dieron vida a una serie de canciones que daban continuidad a la intención del grupo de grabar álbumes cada vez mejores.

“Sabbath bloody Sabbath”, la grabación, el disco.

Con el nuevo material ya escrito, y descartados los estudios Record Plant en Los Angeles, escogieron para la grabación los Morgan Studios de Londres. Eric Clapton, PINK FLOYD o LED ZEPPELIN entre otros, habían creado en ellos, algunas de sus mejores obras y posteriormente acogieron a bandas como IRON MAIDEN o la de MICHAEL SCHENKER en solitario… aunque aun quedaba algún tiempo para eso.

El caso es que el concepto de los Morgan es bastante parecido al de los Record Plant, es decir, un establecimiento con varios locales de diferentes dimensiones y equipamiento, adecuados a distintas categorías dentro de lo que cada banda se puede permitir o según las necesidades de la grabación. Para “Sabbath bloody Sabbath” el grupo escogió el “Estudio Nº 4”, el mayor de todos.

El motivo para hacerlo así, era que necesitaban espacio tanto para ellos, como para otros profesionales que colaborarían en el disco, tal es el caso de los músicos de sesión que tocaron en “Spiral Architect” o el magistral teclista de YES, Rick Wakeman quien participó en varias canciones. Llegado ese punto, a BLACK SABBATH no les bastaba con haber creado todo un estilo musical o haberse superado álbum tras álbum: ahora se habían marcado como meta ponerse a la altura de las bandas sinfónicas, pero conservando intacta su personalidad, motivo por el que todo, desde el trabajo artístico a la producción, estuvo cuidado con un detalle que superaba al de cualquier trabajo anterior.

De hecho, consiguieron cumplir gracias en parte, a un impecable trabajo de producción. Patrick Meeham hizo que la solvencia de las canciones que habían escrito, se incrementase hasta límites que nunca antes habían alcanzado. No llegaban al nivel de unos GENESIS o EL&P, pero tampoco era esa la intención: Simplemente se habían propuesto dar lo mejor de sí mismos dentro del estilo que ellos habían inventado y a todas luces lo estaban consiguiendo.

Estamos pues ante la obra más variada y rica en matices que habían grabado hasta entonces, con ciertos elementos diferenciadores respecto a sus anteriores trabajos. Uno de los más destacados era la mayor presencia de melodía. Tanto Ozzy Osbourne con su voz, como Tony Iommi con su Gibson SG exploraban terrenos más asequibles de lo acostumbrado, para lo cual no dudaron en utilizar cuantos recursos, tanto propios como ajenos, fueron necesarios, especialmente los referidos a efectos de estudio. Unos efectos que no estaban destinados a esconder carencias, si no a potenciar la grandeza de su contenido.

Un claro ejemplo era la magnífica “A National Acrobat”, un tema que se desarrollaba sobre infinitos cambios de ritmo y melodía, labrado a base de guitarras dobladas y efectos de estudio, en una aproximación al espíritu progresivo con el que de algún modo tanto se identificaban, donde la voz de Ozzy está cargada de ecos y reverberaciones, e incluso doblada en algunos tramos del tema, añadiendo más valor al que ya de por sí tiene. Pocas veces el Madman estuvo tan inspirado como en este tema, que más que cantar, interpreta.

Who are you?” es otro de esos momentos cercanos al prog-rock, quizá en parte por la aportación del citado Rick Wakeman en los teclados. Una aportación que muchos juzgaron excesiva pero que, en mi humilde opinión resulta acertadamente siniestra, ya que dota a la canción de un halo obsesivo de malignidad que la hace diferente-

Y podríamos terminar esta especie de andanada semi sinfónica con la durísima “Killing your self to live” , un alegato anti-heroína, (segundo en su discografía) donde Tony se deja llevar por su instrumento en una continua orgía de solos en los que interpreta dos punteos diferentes a la vez y que de nuevo está basada en un impecable trabajo de estudio que refuerza, como en los demás casos, unos riffs sencillos pero sólidos como la roca.

BLACK SABBATH no tenían ni prejuicio ni impedimento alguno a la hora de navegar por cuantos estilos les apeteciese, y por eso hay otra parte del disco que conserva impoluto su lado más inmediato y quinceañero. En esta categoría entrarían, por ejemplo, canciones de la talla de “Sabbra Cadabra”, un tema que salvo en la aportación de Rick Wakeman, camina en el filo del booggie rock o “Looking for today”, una canción comercial cuyo pegadizo estribillo la acerca peligrosamente al pop de la época.

A modo de anécdota, decir que para grabar “Spiral Architect”, invitaron a una orquesta completa. Cuando sus miembros llegaron a los Morgan Studios se encontraron con que no había espacio físico donde meterlos a todos, a pesar de que, como hemos dicho, aquel era el estudio más grande de todo el complejo, así que solucionaron el asunto llevándolos a otro local cercano, (los Pye Studios). Quien pagó el pato al final fue el mismísimo OzzyOsbourne, que tuvo que andar de un estudio a otro como si fuese un demente director de orquesta intentando explicar a aquellos profesionales lo que el grupo necesitaba…

El arte de la portada

El arte gráfico del álbum está muy en sintonía con su contenido musical respecto a las anteriores entregas del grupo. Me explico. Tanto “Masters of Reality” como “Vol. 4” estaban presentados en carpetas con dibujos muy básicos y minimalistas, donde dominaban las fuentes tipográficas, algo que cambió notablemente para “Sabbath bloody Sabbath”. BLACK SABBATH se volvieron ambiciosos en el terreno musical y, como es lógico, dotaron a aquel paquete de un envoltorio adecuado, merced a una ilustración en la cubierta y contracubierta infinitamente más elaborada que las dos anteriores.

Habría que empezar por la tipografía que encabeza la portada y que, curiosamente, no es el logo de la banda, si no el título del álbum. Un magnífico trabajo de Geoff Halpin, que sirvió después como inspiración para el logo del grupo en posteriores ediciones como “Sabotage”, el recopilatorio “We sold our souls to rock ‘ n’ roll” y el directo editado en 2002 “Past lives”.

En cuanto a las ilustraciones que cubren el trabajo tanto en su parte delantera como trasera, decir que se trata de un trabajo titulado “The rape of Christ”, obra de Drew Struzan, quien se ha convertido en uno de los artistas más importantes (si no el que más) y requeridos del mundo del cine de gran presupuesto. Basta decir que Struzan es el artista fijo de George Lucas y Steven Spilberg, para hacernos una idea de por donde van los tiros.

Bien, dicho trabajo nos presenta a un hombre en su lecho de muerte rodeado por media docena de seres que simbolizan distintas etapas de su vida, una vida llena de maldad que termina con el hombre asfixiado por una serpiente enroscada en su cuello y un par de ratas a punto de saltarle encima. El cabecero de la cama con una calavera y el 666, así como las patas del mueble convertidas en garras de afiladas uñas son un pequeño anticipo del infierno que le espera.

En la contraportada sin embargo, teníamos representado todo lo contrario. La placidez de un hombre que también vive sus últimos momentos pero lo hace rodeado de gente que le quiere y llora su muerte, mientras su cara muestra la expresión de quien ha sido una buena persona y no tiene nada de que arrepentirse. Dos leones a los pies de la cama, y una especie de alas en el cabecero, coronado por un torso y unos brazos abiertos, como queriendo darle la bienvenida sustituyen a las ratas, serpientes y calaveras de la cubierta.

“Sabbath bloody Sabbath on tour”

“Sabbath bloody Sabbath” vio finalmente la luz en Inglaterra a finales de aquel año, en Noviembre del 73, alcanzando el cuarto puesto de las listas nada más salir a la venta. Lo mismo ocurriría en Estados Unidos algunos meses después, en Enero del año siguiente, llegando al décimo primer puesto en dura pugna con las obras maestras que editaban bandas veteranas como PINK FLOYD y su “Dark side of the Moon”, el “Billion Dólar Babies” de ALICE COOPER o el “Quadrophenia” de THE WHO. Aparte de estos artistas con sus posiciones de platino, había también una serie de grupos que con sus respectivos debuts, tenían todos los puntos para ser muy tenidos en cuenta. Aquel año fue el del nacimiento discográfico de monstruos de la talla de LYNYRD SKYNYRD, RUSH, o NEW YORK DOLLS entre otros, viejos sonidos con nueva actitud que a la larga también dejarían su huella.

En fin, la competencia no era algo que preocupase a BLACK SABBATH, más atentos a su propio trabajo que a lo que pudiera estar haciendo tal o cual grupo, así que ellos se dedicaron a cumplir sus compromisos en directo: Inglaterra sería la primera parte de la gira durante el mes de Diciembre para seguir por el Norte de Europa y Países Bajos una vez pasadas las Navidades. Después de eso, ya en el mes de Febrero, tocaba volver a los Estados Unidos, donde no actuaban desde hacía un año, para un tour que se alargó hasta Abril. Como de costumbre hubo ciertos problemas a la hora de programar el tour por Inglaterra y Europa, ya que por aquel entonces se vivió una crisis energética que hizo temblar las reservas de combustible. De hecho muchas bandas inglesas rehusaron viajar por el Viejo Continente aquel año, no así los SABS que finalmente consiguieron cumplir sus compromisos sin mayores problemas.

Por lo que respecta a su gira americana, a pesar de que duraba tres meses, volvieron a utilizar un avión alquilado para ahorrar la mayor cantidad de tiempo posible, eliminando interminables esperas y papeleos en los aeropuertos y de esa forma hacer más liviano el trabajo, pero aún así no se podía disimular el hecho de que había un ambiente demasiado enrarecido en el seno del grupo.

Iommi se quejaba de que era el que estaba soportando la mayor parte de la carga de trabajo y de que desde que la banda había empezado a rodar, su vida privada era prácticamente inexistente. Bill Ward cada vez acusaba más las consecuencias de la vida en la carretera y Ozzy había comenzado a convertirse en un auténtico paranoico, debido en gran parte a una adicción a la cocaína que era ya más que notable.

Esos eran los problemas a nivel personal, pero en lo que se refiere al conjunto, las cosas tampoco estaban en su mejor momento. La banda estaba teniendo serios problemas con los managers. Además de estar aún en pleitos con Jim Simpson, el primero de ellos, ahora las relaciones con Patrick Meehan se habían vuelto totalmente distantes, y BLACK SABBATH como grupo estaban absolutamente desmotivados, sin duda debido a la intensidad con la que habían vivido los últimos años. Aún con eso, el trabajo del grupo sobre las tablas seguía siendo irreprochable, y de ese tour salieron algunos de los mejores bootlegs de la historia de la formación, más que por el sonido en sí, por la actitud de los músicos en escena. Un buen ejemplo podría ser el que lleva por título “Love in Chicago” grabado el 11 de Febrero en el International Amphiteatre de aquella ciudad y editado en vinilo doble. En él, un Ozzy en estado de gracia arrastra tanto al grupo como al público de la mano de un repertorio impecable en el que sus cinco discos tienen presencia por igual: “Tomorrow”s dream”, “War pigs”, “Supernaut”, “Sweet leaf”… a aquellas alturas el bagaje de canciones era sencillamente magistral y ellos tenían la suficiente profesionalidad como para no hacer que sus fans pagasen los problemas de negocios que ellos tenían.

Tras el periplo norteamericano de aquel 1974, la siguiente vez que BLACK SABBATH pisaron un escenario, fue casi dos meses después en un show que también tuvo lugar en Estados Unidos y que, tuvo momentos verdaderamente míticos, como el arrebato de ira de Ritchie Blackmore del que hemos hablado aquí no hace mucho. Efectivamente, estamos hablando de California Jam!.

Hay que decir que los tipos de BLACK SABBATH eran ajenos a todos esos ataques de ego y que lo único que querían era salir a escena y hacer lo que mejor sabían hacer: tocar rock and roll y pasar un buen rato. No obstante, y a pesar de sus sanas intenciones tampoco se libraron de los problemas. Aunque que la citada cadena ABC, pagó un millón trescientos mil dólares por los derechos de grabación, producción y emisión de los programas especiales dedicados al festival, la actuación de BLACK SABBATH jamás fue emitida en su totalidad dado el estado de “euforia” del señor Osbourne, (no hay más que verle la cara) que se pasa la mitad de la actuación hablando sobre lo buenas que son las drogas.

Para la historia de la ignominia quedan algunas de las presentaciones de canciones: “¿Estáis bien puestos? Estáis bien puestos?…porque yo sí lo estoy!!” o “todo el mundo dando palmas! Venga, pillemos un buen ciego!”

Como es lógico esto puso nerviosos a los productores que inmediatamente decidieron que lo mejor sería que aquel tipo vestido de blanco con su sonrisa bobalicona, no se asomase a millones de hogares norteamericanos para decir aquel tipo de cosas. Nadie imaginó que algunos años después, él y toda su familia se convertirían en parte de la vida de esos norteamericanos una noche a la semana con su “reality-show”, pero en fin, aún debían de pasar un buen montón de años para eso.

Una situación bizarra que no deja de ser otra de tantas para una banda que se ha convertido en leyenda gracias principalmente a sus canciones, pero que jamás se ha visto libre de la presencia constante de situaciones verdaderamente esperpénticas que han colaborado a hacer de ellos lo que son.

Miguel.Asturias

Extracto del libro “Cuatro décadas entre el cielo y el infierno” del mismo autor.

.::MINI DOSSIER BLACK SABBATH::.

Este es todo el material que he podido conseguir de BLACK SABBATH en 1973, no es nada, pero invito( sin mal rollo) a quien quiera intentarlo 😉 Bien, ya sabes lo que hay que hacer para conseguirlo ¿no?

– Noticia publicada en ROCK SCENE MAGAZINE durante Marzo de 1973. Una página en inglés.

– Noticia publicada en ROCK SCENE MAGAZINE durante Marzo de 1974. Una página en inglés.

– Nota show California Jam 74 publicada en CREEM MAGAZINE durante Julio de 1974. Una página en inglés.

– Top 20 de la revista CREEM, en Julio de 1974. Una página en inglés.

– Nota de prensa aparecida en ROCK SCENE MAGAZINE en Mayo de 1973. Una página en inglés.

– Entrevista en CIRCUS MAGAZINE publicada en Febrero de 1973. Cinco páginas en inglés.

-Poster-calendario Enero 1973, publicado en CIRCUS el mismo mes.