CRONOLOGIA

 

.::IRON MAIDEN: “The number of the beast”::.

– Invaders    – Children of the Damned    – The Prisoner    – 22 Acacia Avenue    – The Number of the Beast    – Run to the Hills    – Gangland    – Hallowed Be Thy Name

 Steve Harris: Bajista  Dave Murray: Guitarra     Adrian Smith: Guitarra     Martin Birch: Ingeniero de sonido, Productor     Clive Burr: Batería     Bruce Dickinson:Voz     Derek Riggs: Artwork

ESTE ARTICULO SE COMPLETA CON UN DOSIER DE PRENSA CUYO CONTENIDO Y FORMA DE CONSEGUIR ESTÁ RESEÑADO AL FINAL.

Cuando veo fotos del grupo de la época en que se publicó “The Number of the Beast”, suelo preguntarme sí aquellos cinco personajes serían conscientes de lo que tenían entre manos en ese momento. Daría media vida por poder estar durante un par de horas en la piel de Dave Murray o Bruce Dickinson, para saber que sensaciones tenían mientras grababan el solo de “Invaders” o la subida vocal en mitad de “Run to the hills”, porque la repercusión de este álbum en la historia del rock duro es tanta, que me parece imposible que no tuviesen alguna señal interior advirtiéndoles de la grandeza de aquellas canciones.

Bueno, está claro que eso nunca va a ocurrir, así que habrá que conformarse con bucear un poco en el cómo y el cuándo de “The number of the beast”, un disco que, como en un suspiro, ha cumplido treinta años en este maldito 2012.

A modo de arranque, puede decirse que al margen de sus canciones, la imaginería que lo rodea y los incontables recuerdos que nos trae cada vez que lo escuchamos, una de las cosas más reseñables de este disco es que marcó los límites entre el final de una era y el principio de otra. No lo digo solo por los cambios de formación, si no porque una vez que lo hemos oído, da la impresión de que hasta entonces IRON MAIDEN hubiesen estado jugando al fútbol en el patio del colegio, como paso previo a la final de la Eurocopa. Quiero que queda claro que digo esto con el mayor de los respetos hacia todas y cada una de las entregas del grupo hasta entonces, llámense LP, maxis, directos, singles y cuanta canción inmortalizaron entre 1980 y 1982. Todo estaba a un nivel extraordinario, pero amigo mío… en Febrero de 1982, se rompió el molde.

“Viejos retos, nuevas caras”

Bien, volviendo al álbum. Hasta 1981, IRON MAIDEN habían ido cumpliendo un programa milimétrico, estudiado desde la oficina del manager Rod Smallwood cuyo único fin era llegar al techo del mundo. Peldaño a peldaño, el grupo había escalado posiciones hasta llegar a las últimas semanas de 1981, momento en el que empezó el trabajo en serio. Durante los dos primeros meses de 1982, IRON MAIDEN se encargaron de grabar las canciones en las que habían trabajado durante los dos meses anteriores, las que darían forma a un disco clave que podría haber terminado con el grupo si no hubiese funcionado. De haber dado un paso en falso, dudo que estuviésemos hablando de IRON MAIDEN al mismo nivel que ahora lo hacemos, porque en aquellos momentos la competencia entre bandas era una guerra sin cuartel. Todo el mundo tenía grandes cosas que ofrecer y mucho que demostrar, lo que hacía que fuese muy difícil asomar la cabeza. Sin embargo las bazas que ellos jugaban llevaban varios ases. El primero era (seguía siendo) un espíritu de superación inquebrantable. Steve Harris tenía clara cuál era su misión en el mundo pero además sabía conducir a quienes le rodeaban para apoyarle en dicho cometido. Es decir, allí mandaba él, pero lo que gobernaba era un equipo que incluía a músicos, manager y personal de apoyo. De alguna forma él sabía cómo poner en común un interés para que todos remasen en la misma dirección.

El segundo de esos ases que jugaban a favor del grupo, eran los reemplazos que se habían hecho en ese momento y algún tiempo atrás. En un proceso de “selección natural” por así llamarlo, se habían podado las ramas secas para que otras pudieran brotar añadiendo frescura al árbol que era aquel grupo. Adrian Smith había entrado a formar parte de IRON MAIDEN una vez demostrado que Dennis Straton no era el tipo de músico que IRON MAIDEN necesitaba. Su corazón estaba más en EAGLES o 10CC que en BLACK SABBATH o MONTROSE y comenzó a distanciarse del resto de la banda hasta hacer la situación insostenible. Steve Harris:

“No estoy diciendo que no le gustase la música de IRON MAIDEN. Creo que le parecía buena y disfrutaba tocando, pero era el típico tío que disfrutaría tocando cualquier cosa. Lo que está claro es que no se involucraba al 100% y eso empezó a causar problemas. Le gustaba beber, lo cual me parece bien, pero tras tres o cuatro pintas se ponía muy borde, y con respecto a la música, siempre ponía pegas a todo, especialmente a cosas fundamentales en lo que queríamos hacer.”

Así las cosas, Adrian Smith, entró al equipo en dura pugna con Phil Collen, quien eligió la inmortalidad con DEF LEPPARD. URCHIN, la banda de Adrian se habían disuelto así que en la recta final de 1980, (debutó en el escenario el 21 de Noviembre) Smith terminó convertido en parte de la banda. Si bien para “Killers” su aportación había sido nula, en “The Number of the Beast” demostró ser todo un talento escribiendo, ocupando el puesto de segundo compositor del grupo en poco tiempo. El hecho de que el 95 % del material fuese aportado por Harris no era malo, pero siempre es mejor balancear un poco los discos para no correr el riesgo de que la banda terminen siendo como W.A.S.P. o DIO, es decir proyectos excesivamente personales de un solo músico.

El aporte de Adrian Smith jugaba muy a favor de la banda, pero resulta tan evidente como lógica la asociación que hacemos entre “The Number of the Beast” y una figura de la talla de Bruce Dickinson, quien vio abrirse la puerta del cielo con este disco. IRON MAIDEN habían llegado tan lejos como era posible con un frontman como Paul Dianno. Él era un buen cantante y había formado parte de dos álbumes históricos, pero estaba meridianamente claro que con él de por medio no iban a subir más de lo que lo habían hecho. Sus límites técnicos y personales estaban a la vista y tanto banda como managers tomaron la decisión de sacrificar la parte en beneficio del todo: era el final de una ambición sin recorrido, que terminaba en el punto justo donde empezaba otra infinitamente mayor y con las miras mucho más largas.

Bruce no era ningún novato. Para firmar el contrato con IRON MAIDEN, antes tuvo que abandonar a SAMSON, un grupo con el que ya había grabado dos LP dentro de una multinacional como era Polydor, pero cuya dirección musical no convencía en absoluto a nuestro hombre.

Dickinson para Kerrang: “El caso es que las raíces de Paul Samson le están llevando hacia una dirección cada vez más blues mientras que a mí el cuerpo me pide algo con más energía. En fin, puedo cantar el estilo boogie blues de WHITESNAKE sin problemas, pero prefiero moverme en el espectro heavy metal que IRON MAIDEN ocupa ahora mismo.”

La oferta era demasiado tentadora como para rechazarla, algo que incluso el fallecido Paul Samson entendió. El 10 de Septiembre tenía lugar el último show del grupo con Paul Dianno como cantante, y pocos días después, Dickinson pasaba a ser parte de una formación verdaderamente histórica.

Que la banda no tenía un minuto que perder lo demuestra el hecho de que el nuevo cantante debutaba en directo apenas un mes después, exactamente el 26 de Octubre, en una mini gira de cinco fechas por varias ciudades italianas que habían quedado descolgadas de su anterior visita a aquel país en Marzo de ese 1981. En la recta final del año, un par de conciertos en el Rainbow Theathre y el Ruskin Arms (este en secreto, presentándose como GENGIS KHAN) pondrían la guinda a 1981 con Steve Harris, Bruce Dickinson, Dave Murray, Adrian Smith y Clive Burr como IRON MAIDEN.

“ … Aquel de vosotros que tenga sabiduría, calcule el número de la Bestia, porque es un número de hombre. Su número es el 666”

IRON MAIDEN tenían una batalla que ganar al tiempo. Había una serie de ideas más o menos antiguas, pero estaban con el agua al cuello en el sentido de que debían dar vida a un álbum partiendo desde cero. La totalidad del material lo escribieron y ensayaron durante apenas un par de meses en los Hollywood Studios, ubicados en Clapton, que era donde habían hecho la audición para Bruce. A pesar de que no suele ser bueno trabajar con esas limitaciones de tiempo, también es cierto que hay una lectura positiva en todo ello, y es que, al llegar con los bolsillos vacíos de canciones, todo lo que escribieron fue pensado con Bruce Dickinson como cantante, lo que hacía que trabajasen como si todos acabasen de conocerse y montar una banda.

The number of the beast” fue grabado en casa, en los Battery Studios, situados en el mismo Londres. Supongo que una banda tan adusta como esta no vio la necesidad de ir a los Plant de Los Angeles o cosa por el estilo. Está claro que por una u otra razón se encontraban muy bien allí, y aunque esos estudios no eran especialmente requerido por las bandas heavy metal (solo DEF LEPPARD y BARON ROJO grabaron allí “High ‘n’ Dry” y “Metalmorfosis” respectivamente) ellos sí han usado esas instalaciones para registrar muchos de sus trabajos en todos estos años.

Allí acudieron con el nuevo año y bajo una presión extraordinariamente fuerte. Como he dicho antes, se jugaban su continuidad y por ello debían aportar lo mejor de sí mismos, además de contar con un equipo capaz de canalizar esas aptitudes. Martin Birch, fue clave en todo ello.

Bruce Dickinson: ”Mientras que otros productores tratan de imponer su criterio, Martin toma lo que tú tienes y lo hace sonar de una forma que jamás hubieras imaginado. Sabe hacerte trabajar muy duro, pero en un ambiente de relax total.”

Efectivamente, el mítico productor ya había dado la vuelta al grupo como si fuese un calcetín con su anterior trabajo, y lo mismo haría en esta ocasión. Las canciones no merecían menos, para ser sinceros. No soy muy amigo de diseccionar discos porque cada uno de nosotros tenemos nuestras preferencias, pero en esta ocasión, creo que es una buena opción hacerlo así.

“Invaders” es la canción que abre el disco. La primera versión que escuché de este álbum fue en cinta, una de las pocas originales que cayó antes de tenerla grabada. El caso es que tuve que mirarla por arriba y por abajo para convencerme de que efectivamente, no se habían equivocado en el orden ni nada por el estilo (tampoco sería la primera vez). Siempre he creído, y aun creo, que la canción que debió abrir el disco era el tema título, con su introducción y demás, pero no, ellos eligieron “Invaders”. Quizá la cosa era tan evidente que lo hicieron con toda la intención del mundo… En todo caso, uno se acostumbra. “Invaders” era una segunda parte, por decirlo de alguna forma, de uno de los primeros temas escrito y grabado por IRON MAIDEN en una demencial sesión de un solo día durante la Nochevieja de 1978. Luego se incluyó en “The Soundhouse Tapes” y más tarde fue re grabado como cara B del single “Women in uniform” . La temática de ambas canciones es exactamente la misma: la invasión de Inglaterra alrededor del siglo noveno por parte de las hordas de vikingos noruegos. Los temas históricos han sido una referencia a lo largo de toda la discografía del grupo.

La letra es de Steve Harris, frente a lo que se pudiera pensar sobre la autoría de Bruce Dickinson, quien es un verdadero experto en la materia. En este álbum, Bruce Dickinson no pudo aportar su talento debido a obligaciones contractuales con sus antiguos managers, que le impidieron firmar material nuevo hasta Agosto de aquel año. Otro recurso lírico que esta banda ha utilizado durante toda su carrera ha sido el cine. Son varias las canciones cuyo argumento está basado en alguna película, como era el caso de los dos siguientes temas: “Children of the Damned” y “The Prisioner” tienen su raíz en la película del mismo nombre ( aquí se estrenó como “El pueblo de los malditos”) la primera de ellas y una serie de televisión muy popular en la Inglaterra de los sesenta, con la que Harris (autor de la canción) creció. Musicalmente, son dos canciones completamente diferentes entre sí. La primera se desarrolla sobre múltiples cambios de ritmo y una gran teatralización, mientras que la segunda es una canción rápida, intensa y al grano. Una muestra de lo que esta banda daba de sí cuando Steve Harris se apoyaba en otros componentes del grupo (Adrian Smith en este caso) para escribir canciones.

Ya que estamos, no puedo resistirme a decir que “The Prisioner” tiene continuidad en el futuro. Yo acabo de enterarme y a lo mejor todos vosotros lo sabéis, pero no deja de tener su gracia. Al parecer, en la serie de TV el protagonista se pasa el tiempo tratando de escapar de un lugar llamado The Village, y cuando lo consigue es solo durante cierto tiempo, ya que por alguna razón es llevado de vuelta allí. Seguramente habrás adivinado ya que “The Prisioner” tuvo su segunda parte en una de las canciones del álbum “Powerslave” titulada “Back in the Village”.  De acuerdo. Es cierto que cosas como esta no hacen que un disco sea mejor o peor, pero ayuda mucho a crear a su alrededor cierta aureola mítica. Al menos, algo así debieron pensar los componentes de grupo y equipo porque en realidad no era la primera vez que IRON MAIDEN hacían algo así. De hecho el siguiente tema “22 Acacie Avenue”, describe el barrio y la casa donde vivía “Charlotte the Harlot” protagonista de una de las mejores canciones del disco de debut de la banda. Originalmente era una canción de URCHIN, el grupo de Adrian Smith previo a IRON MAIDEN, aunque los arreglos y mejoras hicieron de ella una canción totalmente alejada de los estándares del rock duro. Podríamos ponerla en ese sentido junto a “Children of the Damned”, ya que ambas son canciones que más que tocarlas, se interpretan.

El que abriesen la segunda cara con la canción “The number fof the Beast” fue lo que, como decía blog arriba, me llevaba a pensar que había una confusión en el orden de las canciones. Su introducción narrando un pasaje de la Biblia antes del crescendo que terminaba en el himno que todos conocemos, me parecía la presentación perfecta para el disco. Sin embargo no era así, y  bueno, la verdad es que puestos a analizar la canción poca (ninguna) importancia tiene. Es difícil aún a día de hoy, no centrar el oído al escuchar esos acordes y esa melodía casi susurrada de Bruce Dickinson que sirve de preludio a la gran explosión. Su riff, la parte central o el rango vocal que exhibe Dickinson a lo largo de todo el tema hacen de él uno de los mejores no solo del disco, sino del grupo en toda su historia y del heavy metal en general. No obstante, la letra llevó a confusión a sectores conservadores, especialmente en Estados Unidos que pusieron problemas a las actuaciones del grupo en aquel país durante la gira. En fin, todos sabemos en que consumen el tiempo algunos por aquellas tierras. El caso es que después de una canción de ese nivel se planteaba una duda ¿cómo darle continuidad? Pues con otra que, si no es mejor aún, está a la altura, eso seguro. “Run to the hills” es la canción por excelencia: dinámica, intensa y que puede ponerse en la radio sin mayores problemas al mismo tiempo que no hace avergonzarse a ningún metalhead por aguerrido que este sea. Su tempo “cabalgado” era más rápido que la media e iba en sintonía con la letra de la canción, la cual estaba dedicada a las masacres que los colonizadores europeos perpetraron sobre las poblaciones indias de América del Norte. El caso es que su autor, Steve Harris siempre ha sostenido que esa letra está escrita desde una doble perspectiva , la del soldado y la del indio, pero por más vueltas que le doy, no consigo encontrar la primera de ellas por ningún lado.

Fue el tema escogido como promoción al disco, ya que se editó antes que este, concretamente el 12 de Febrero (el Long Play no saldría hasta marzo) y la aceptación fue masiva por parte del público que lo aupó hasta el séptimo puesto de las listas inglesas. Como cara B se escogió una canción inédita titulada “Total Eclipse” que fue desechada del álbum y no se recuperó hasta la edición en CD de 1998. Esa fue un espina para Harris ya que a la hora de escoger los temas del álbum, hubo dos nominados para su descarte: el citado “Total Eclipse” y Gangland”, y mientras el bajista sostenía que era “Gangland” la que debía desaparecer, finalmente las prisas jugaron en contra del bajista. Harris para Mick Wall: “Lo que ocurrió fue que necesitábamos un single rápidamente. Teníamos un nuevo cantante y una gira por Inglaterra, y el disco no iba a estar preparado para entonces, así que nos precipitamos y escogimos la canción que no debimos como cara B”

Efectivamente, “Total Eclipse” quedó finalmente descartada y en su lugar aparecía “Gangland”, la canción que daba continuidad a nuestra reseña, y que por cierto, es la única que no viene firmada por Steve Harris. Es un trabajo a medias entre Adrian Smith y Clive Burr, (quien por cierto solo aparece acreditado en esa canción) y aunque hay que reconocer que no está a la altura de ninguna de las otras canciones, puede decirse también que entra en la categoría de “canciones a las que acabas cogiendo cariño” como ocurre con “Dame la oportunidad” en “Volumen Brutal” , y tantas otras. Esta canción era la penúltima, paso previo a otro de los grandes momentos del disco, en el que se aplica la máxima de “una buena muerte honra toda una vida”. Terminar con “Hallowed be thy name” era poco menos que obligar al oyente a dar le la vuelta al disco y escucharlo una vez más. Son siete minutos de maestría musical en línea con esa parte del disco que parece estar hehca paras er interpretada más que para ser tocada. Su letra, basada en las reflexiones de un condenado a muerte poco antes de ser ejecutado, es verdaderamente magistral y está en perfecta armonía con tempos, desarrollos instrumentales, subidas y bajadas… es difícil resistirse a imaginar un videoclip cuando la escuchamos.

“La bestia en la carretera”

La mejor prueba de que “Hallowed be thy name” está considerada como una de las mejores canciones de IRON MAIDEN, es que cada una de las giras que el grupo ha celebrado desde que fue grabada (y hablamos de 15 tours alrededor de todo el mundo) ha contado con ella en el repertorio, y además en la mayoría como cierre a los conciertos.

No fue así en “The Beast of the road” (nombre que recibió la gira de “The number of the beast”) donde aparecía en la recta final del show con media docena de temas pertenecientes a los anteriores trabajos, detrás de ella. Seguramente la idea era dar base a Bruce Dickinson con canciones conocidas, ante un público para el que en la mayor parte de los sitios, él era un desconocido. Un ejemplo cercano era el de España, donde SAMSON, su anterior grupo era básicamente para connoisseurs pero que disfrutó del privilegio poder ver al grupo el 2, 3 y 4 de Abril en Barcelona, Madrid y San Sebastián respectivamente… y digo privilegio porque aparte de un show que se celebró en Suiza, solamente otros dos países europeos fueron parte del tour: Francia, Alemania. Ni Italia, ni Bélgica, Holanda, Austria y tantos otros con mayor tradición metalera. Algo estaba cambiando en España en aquel 1982.

The Beast of the road” había empezado el 18 de de Febrero en Dunstable, Inglaterra, llevándoles después por dieciocho países durante ciento ochenta conciertos, de los cuales la mayor parte fue como cabezas de cartel. En realidad aquel fue el último tour en que actuaron como teloneros de otras bandas lo que básicamente se limitó a la parte Norteamericana donde abrieron para RAINBOW durante tres semanas y a 38 SPECIAL en un montón de fechas por el sur que se vieron interrumpidas por otro de los momentos importantes: su aparición en histórico Festival de Reading.

No era la primera vez que lo hacían, sino que ya habían formado parte del cartel en 1980, pero en esta ocasión había varios cambios. En apenas dos años ya no estaba Dennis Straton, quien había sido sustituido por Adrian Smith, y también faltaba Paul Dianno, en cuyo lugar aparecía Bruce Dickinson. Lo mejor era que a pesar de sufrir dos cambios tan traumáticos como el del guitarra solista y el cantante, en aquella ocasión cerraban el segundo día del festival. Mientras la mayor parte de los grupos seguramente hubieran desaparecido de haber pasado por semejantes cambios en tan poco tiempo, ellos pasaban de ser una banda más del cartel a actuar como las estrellas de la noche. Como anécdota decir que un día antes de su actuación, Bruce Dickinson intervino personalmente  para que nuestros BARON ROJO pudiesen actuar. Recordemos que durante estos mismos días, Bruce había colaborado en la traducción de las letras de “Volumen Brutal” y había subido al escenario en un par de ocasiones a hacer un par de temas con los de Castro y compañía y se habían hecho bastante amigos. Llegado el momento de Reading, BARON ROJO iban a estar allí pero por causas ajenas a ellos, sufrieron un retraso y fueron tachados de la lista en el último momento. Fue el nuevo cantante de IRON MAIDEN quien intercedió por la banda ante el showmanager, gracias a lo cual BARON ROJO pudo actuar. ¿Hubiese hecho lo mismo Axl Rose, por ejemplo?. Creo que entiendes lo que quiero decir…

“El artwork”

Creo que no deberíamos terminar de hablar de este disco sin referirnos a uno de sus más importantes elementos: su portada. Que IRON MAIDEN ha cuidado el aspecto visual de sus trabajos no es nada nuevo, y que a día de hoy resulta bastante chocante ver a estos señores que pasan de los cincuenta publicando discos con portadas como la de “The final frontier” también es verdad, pero si ocurre así es porque somos nosotros los que hemos cambiado. Estoy seguro que ninguno de los que andamos por aquí quedó indiferente ante la visión de Eddie y el Diablo en la portada de este álbum en su momento.

Derek Riggs hizo uno de sus mejores trabajos en “The number of the Beast”, y lo curioso es que aquella ilustración no estaba pensada para ese disco. Rod Smallwood pidió a Derek Riggs una portada para el maxisingle de “Purgatory” y además lo hizo con un plazo de tiempo ridículo: de viernes para lunes. Derek tuvo que pasarse los dos días con sus noches trabajando sin apenas descanso para cumplir el plazo, pero finalmente lo consiguió. Cierto es que la idea ya la tenía, dado que esa portada está (según sus palabras) basada en una portada de un viejo comic del Doctor Extraño (“La derrota del Dr. Extraño” publicado por Marvel Comics en 1976) y partir con aquella base le daba cierta ventaja, pero aun así, fue un trabajo que rozó lo heroico. Lo mejor fue que cuando presentó la ilustración Smallwood quedó tan fascinado con él que lo consideró demasiado bueno para un single, y lo reservó como portada de su próximo álbum, teniendo Riggs que continuar trabajando sobre la ilustración de “Purgatory”.

En fin, creo que a nadie se le escapa la enorme importancia que el arte de Derek Riggs ha tenido para la banda. ¿Quién no ha tratado de copiar, (con poca fortuna casi siempre) las diferentes poses de Eddie en las libretas del colegio? Seguramente pocos de nosotros hayamos dejado de intentarlo.

Eddie, IRON MAIDEN, “The number of the beast”… nombres que llevan treinta años ligados a nuestra vida y que será muy difícil que dejen de estarlo en algún momento hasta que la enfermedad o la muerte borre ese recuerdo de nuestra cabeza. Como decía al principio de la reseña: me pregunto si cuando estaban grabando las canciones del álbum, estos cinco ingleses serían conscientes de que algo así iba a suceder.

Miguel.Asturias

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DOSSIER “The number of the  Beast”:

Recopilación de artículos, reseñas y entrevistas aparecidos en revistas y fanzines  relacionados con IRON MAIDEN en la época “The Number of the Beast”.

Para conseguirlo basta con que escribas comentando tu opinión acerca del álbum en particular o el grupo en general. Recibirás un enlace para descargarlo a  vuelta de correo

Contenido:

– Presentación de Bruce Dickinson + Mini-Diario de gira publicado en KERRANG UK. Nº5 en Noviembre de 1981. Tres páginas en inglés.

– Entrevista Steve Harris publicada en KERRANG UK. Nº10 en Noviembre de 1981. Dos páginas en inglés.

-Reseña del disco publicada en KERRANG en el número 13 publicado en Abril de 1982.Una

-Entrevista a Bruce Dickinson y Poster publicado en KERRANG UK. Nº 25 en Septiembre de 1982. Seis páginas en inglés.

-Reseña en POPULAR1 nº107 en Mayo de 1982. Una página en español.

-Reportaje especial READING 82 publicado en POPULAR1 ESPECIAL ESP A42. Cinco páginas en español.

-Reportaje shows en España y entrevista publicados en Popular1 Especial ESP A35 en 1982. Doce páginas en español.

-Reportaje y reseña concierto aparecida en KERRANG UK Nº 12 durante Marzo de 1982. Tres páginas en inglés.

-Entrevista a Martin Birch publicada en KERRANG UK nº 16 en Mayo de 1982

-“The Number of the Beast” en la sección Klassic Kutts de KERRANG nº26 AGOSTO 1982

– “Run to the Hills” en la sección “Lyrics” de la revista SMASH HITS publicado en primera quincena de Marzo de 1982. Una página en inglés.

-Adrian Smith en la sección “Guitar Heroes” de KERRANG en el número 13 publicado en Abril de 1982.

-Entrevista publicada en la revista SMASH HITS en segunda quincena de Marzo de 1982. Dos páginas en inglés.

-Reseña del album publicada en la revista SMASH HITS en la primera quincena de Abril de 1982. Una página en inglés.

-Reportaje Mejores del 82 y Party Popular1 mejores del 83. Aparecido en POPULAR1 115 y 120 en Enero y Junio de 1983. Siete páginas en español.

– Foto reportaje anunciando gira americana. Publicado en KERRANG UK número 18 en Junio de 1982. Dos páginas en inglés.

-Reseña concierto en San Sebastián aparecida en MUSKARIA nº12 en Abril de 1982. Una página en español.

-Nota y foto IRON MAIDEN aparecida en “Mejores del 82” en ROCK ESPEZIAL nº 16 en Diciembre de 1982. Una página en español.

-Reseña retrospectiva en TERRORIZER MAG nº 87. Dentro del reportaje “The albums of the eighties” publicado en Marzo de 2001. Una página en inglés.

-Mejores del 82 según la revista KERRANG nº 33 publicada en diciembre de 1982