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Este fue un artículo que hace años me publicaron en la revista THIS IS ROCK y que me gustaría recuperar para todos los fans de Blackmore que no lo pudisteis leer en su momento por la razón que sea. Desde el principio de los tiempos, este músico huraño, imprevisible, frio y , digámoslo de una vez, desagradable, ha sido objeto de veneración por parte de millones de rockeros  de todo tipo, lugar y condición y no son muchos los músicos y periodistas que hablen mal de él. Teniendo en cuenta la cantidad de desplantes para con cualquiera, las bromas pesadas que ha gastado a propios y extraños, la gente a la que ha dejado colgada de la brocha y el sin fin de situaciones embarazosas y violentas que ha provocado, resulta extraño que se haya llevado un solo elogio por parte de sus ex-compañeros. Seguramente, su infinito talento ha compensado las malas vibraciones que desde siempre le han acompañado. Centrémonos pues en ese talento y hagamos cuatro pequeñas aproximaciones a esa legendaria figura.

Este artículo se completa con un dosier cuyo contenido y forma de conseguir vienen reseñados al final del mismo

.:: CUATRO APROXIMACIONES A UN MITO::.

Aproximación 1ª

UN POCO DE HISTORIA. LOS AÑOS PRE-PURPURA

Weston-Super-Mare vio nacer, un lejano 14 de abril de 1945, a Richard Harold Blackmore, prácticamente con la guitarra en las manos. Sus padres abandonaron aquella ciudad costera del oeste de Inglaterra para instalarse en Heston, un barrio londinense, en una de cuyas academias nuestro hombre descubrió la música, gracias en parte a que su padre supo ver el potencial que escondía el pequeño Richard:

“Mi padre me hizo tomar lecciones de guitarra clásica, simplemente para tener una buena base. Es muy importante aprender la teoría cuando se empieza a tocar un instrumento, porque evita los malos hábitos de por vida. Solo de esa forma pude aprender a manejar todos los dedos, cuando la mayoría de los bluesmen solo utilizan tres…”

No obstante su verdadera pasión estaba en el rock and roll de la época, especialmente en personajes como Hank Marvin o Tommy Steele, muy populares en la Inglaterra de aquellos días:

“Había escuchado a artistas como Elvis, así que supongo que mis primeras influencias fueron de Scotty Moore. También oía a Tommy Steele, que era grande en mi país. Quería tocar como él desde que le oí en un show llamado “Six-Five Special”, un programa de rock and roll en plan el “Shindig” americano. Solía verlo y luego practicar con mi acústica…¡Aunque no era capaz de tocar un acorde, aquello parecía guay!”

Esta inspiración le llevó junto a otros chicos a montar su primera banda: 21’S COFFEE BAR JUNIOR SKIFFLE GROUP, nacidos al abrigo del 21’s Coffee Bar, un mítico pub donde se reunía la flor y nata del rock londinense como CLIFF RICHARD y lo que serían THE SHADOWS o el propio TOMMY STEELE. No tardó en darse cuenta que su formación clásica debía completarse con un poco de teoría sobre los nuevos estilos, por lo que empezó a tomar lecciones con otro habitual del 21’s Coffe Bar, nada menos que el mejor músico de sesión de Inglaterra por aquel entonces.”Big” Jim Sullivan le enseñó los trucos y desarrolló los recursos innatos de Blackmore hasta el punto en que tuvo que admitir que ya no tenía nada que enseñar a aquel muchacho.

THE DOMINATORS fue el siguiente paso en su carrera. Lo dio  junto a Mike Underwood, cuando a los quince años ambos dejaron de estudiar. Ritchie  consiguió un trabajo en el aeropuerto de Heathrow que podía combinar con la banda, que no duraría gran cosa, vagabundeando de aquí a allá en grupos como TWICKENHAM o MIKE DEE AND THE JAYWALKERS y acudiendo a audiciones de bandas profesionales, como la de THE SAVAGES, una banda que acompañaba a Screamin’ Lord Stuch, la réplica inglesa de SCREAMING JAY JAWKINS. Carlo Little tocaba la batería en aquel grupo en 1961:

“Ritchie llegó con su novia y su padre. Escuchamos a siete u ocho guitarristas y los mejores nos parecieron Blackmore y Roger Mingay que habían llegado juntos, aunque terminamos dándole el puesto a este último porque tenía más experiencia que Ritchie…”

Roger Mingay, que había sido compañero de Blackmore en THE SATELLITES, (momentos incestuosos del rock and roll) abandonó poco después, y tras probar a otra gente, Lord Stuch decidió darle el puesto a Ritchie en el 62, cuando este contaba diecisiete años.

Fue en esta banda donde Blackmore lo aprendió todo sobre cómo debe un artista comportarse sobre las tablas, ya que una de las bazas más importantes de Lord Stuch era precisamente lo llamativo y agresivo de la puesta en escena y aunque en nuestro país, poco o nada se ha oído hablar de tal artista, sorprende la lista de músicos que formaron parte de su banda, entre los que aparte del propio Blackmore o el bajista Nick Simper (original de Deep Purple) estuvieron nada menos que Jeff Beck o Jimmy Page. Ritchie sin embargo fue el único que consiguió que su jefe le dejase su momento de gloria en las tablas permitiéndole hacer un solo de guitarra de vez en cuando.

Aun así, Blackmore era un culo inquieto y durante sus días en The Savages también flirteaba con otras bandas, como THE CRUSADERS, THE OUTLAWS o THE WILD BOYS. El fallecido Lord Stuch hablaba sobre el asunto con muy buen humor:

Ritchie se largaba de vez en cuando a tocar con otros grupos, pero al final siempre volvía. Al regresar fingía buscar trabajo como guitarra rítmico, pero no tardaba en conseguir que el otro guitarrista que había sido contratado precisamente para sustituirle a él, se pusiese nervioso y abandonase el barco.”

Con alguna de estas bandas, concretamente THE OUTLAWS (no confundir con la banda de rock sureño) grabó un par de singles y consiguió un cierto éxito, llegando a participar en la película “Live It Up” donde el grupo interpretaba ‘Law And Order’. Las cosas no parecían ir del todo mal en aquel combo que salía a escena caracterizados como forajidos del salvaje oeste, incluso llegaron a ser la banda de acompañamiento de mitos como Jerry Lee Lewis en una gira inglesa, que tuvo lugar en junio del 63, o Gene Vincent en dos tours entre julio y septiembre del mismo año por Francia, Inglaterra y Alemania, pero al final abandonó aquel grupo:

“Dejé a los OUTLAWS porque nadie en el negocio nos hacía caso, nos consideraban como criminales y nos echaban de todas partes… nuestro sentido del humor no gustaba.”

También con THE WILD BOYS dejó constancia de su talento en otro par de sencillos (‘Country Joe’ y ‘Just Little Eddie’) aunque fue en 1965 cuando vio cumplido uno de sus mayores deseos: grabar un single en solitario, a instancias del productor Derek Lawrence. Bajo el nombre de Ritchie Blackmore Orchestra, y acompañado ente otros por Mike Underwood y Nicky Hopkins al piano, registrando los temas ‘Getaway’ y ‘Little Brown Jug’.

En el mes de mayo de ese mismo año fue cuando de nuevo con THE SAVAGES, volvió a convertirse en el guitarrista del “killer” por excelencia. Jerry Lee Lewis quemaría Alemania con su gran bola de fuego y allí estaba nuestro hombre dispuesto a avivar las llamas, pero al terminar, descubre que no solo hay cerveza en aquel hermoso país, sino una escena musical igual o mejor que la inglesa, por lo que Hamburgo se convierte en su hogar durante una larga temporada formando una banda a la que llamó THE 3 MUSKETEERS y tras la que se uniría a NEIL CHRISTIANS AND THE CRUSADERS y luego a THE TRIP, antes de formar su siguiente proyecto serio llamado MANDRAKE ROOT (tal vez te suene de algo).

Mientras tanto, en las islas se fraguaban los cimientos de la banda que cambiaría la historia del rock duro. La llamada telefónica del fallecido Chris Curtis para que Ritchie formase parte de su nuevo proyecto llamado ROUNDABOUT, junto a Nick Simper y un tal Jon Douglas Lord, estaba a punto de producirse, pero eso, naturalmente, ya es otra historia…

Aproximación 2ª

LA TRASCENDENCIA DE UN GENIO

Tengo el absoluto convencimiento de que la inmensa mayoría de los amantes del rock duro que alguna vez decidieron aprender a tocar la guitarra perdieron su virginidad con ‘Smoke On The Water’. Ese riff inmortal ha sido el principio de muchos sueños, y quién sabe cuántos triunfos y decepciones, lo que supone quizá la mayor meta que un músico pueda perseguir, y es prueba más que suficiente de su influencia en las carreras de tantos guitarristas.

  También parece estar más que claro que si Eric Clapton, Jimmy Page o Jeff Beck son siempre citados como la quintaesencia de la guitarra en detrimento de Blackmore, a quien el gran público no conoce ni de lejos en igual medida, ha sido porque éste siempre hizo lo que le dio la gana, huyendo del mainstream y de la música entendida como industria.

Abandonó a unos multimillonarios DEEP PURPLE para embarcarse en una aventura junto a unos desconocidos creando RAINBOW. Cuando consiguió tocar el cielo con este grupo creando un estilo y un sonido inconfundible, giró 180 grados dejando estupefactos a propios y extraños y cambiando por completo la dirección de la banda, y no hablemos de su ya larga última etapa renacentista, en la que se permite el lujo de hacer giras por castillos y grabar álbumes de música medieval. Está claro que no hay muchos artistas del “Hall Of Fame” que se hayan mantenido fieles a sí mismos y a lo que su corazón les dicta.

No obstante, sin la huella de Blackmore y su Fender, no podríamos entender el desarrollo del rock duro en la forma que se ha llevado a cabo, algo de lo que muy poquitos músicos pueden hacer gala. Para entender tal evolución es absolutamente indispensable centrar nuestra mirada en un disco concreto, aquel en el que Ritchie Blackmore decidió tomar las riendas del asunto y poner firme a medio mundo, empezando por sus compañeros. Me refiero, como no, al histórico ‘In Rock’.

Cuando Ritchie Blackmore se encerró junto a los suyos en 1970, en el Hawnell Comunity Centre a escribir los temas del nuevo álbum de lo que ya era prácticamente su banda, llevaba en mente la idea de cortar de raíz con todo lo relacionado con la psicodelia, los devaneos clásicos de Jon Lord y los experimentos de fusión. Simplemente, estaba decidido a crear un disco de rock en crudo que dejase tal huella que quedaría establecida de una vez por todas la línea a seguir por DEEP PURPLE en el futuro. Sin embargo,  fue tanto el empeño que el hombre de negro puso en conseguirlo, que trascendió sus intenciones de largo y terminó dando vida a un disco con el que cambió definitivamente el rumbo en la historia de la música rock.  

La textura global del álbum, tejida a base de estructuras nunca antes vistas, el talento hecho simpleza en los riff de ‘Into The Fire’ o ‘Living Wreck’, el efecto avalancha abriendo el disco con ‘Speed King’ o el contraste obtenido al introducir un medio tiempo como ‘Child In Time’ en aquella muralla sónica, son solo algunos de los patrones clásicos que las bandas de rock duro han venido utilizando en sus discos desde hace treinta y cinco años.

El impacto que ese disco hizo que la mayor parte de bandas de la época variasen su estilo hacia los parámetros que marcó. STEAMHAMMER abandonan el jazz rock que tenían como bandera desde su debut del 68 para, a partir de su álbum ‘Mountain’ de 1970, adentrarse en el campo del hard rock progresivo. Algo similar  sucedió con ATOMIC ROOSTER y ‘Death Walks Behind You’ o los COLOSEUM de John Hiseman, una banda que intentó el mismo viraje “falleciendo” en el intento.

Otras bandas con más solera que las citadas también cayeron bajo el influjo de las composiciones de Blackmore. HUMBLE PIE, CLIMAX BLUES BAND o STATUS QUO, pasaron por un mayor o menor mimetismo desde el pop psicodélico o el blues al rock en su lado más duro e incluso grupos como PROCOL HARUM con un clásico inmortal en su haber (‘A Winter Shade Of Pale’) se enraizaron en el hard rock con sus entregas ‘Home’ y ‘Broken Barricades’ que presentaban al guitarrista Robin Trower. Otras bandas insistieron en conservar su estilo, pero pagaron su precio y debieron abandonar la vieja Inglaterra que se había entregado a DEEP PURPLE o simplemente desaparecer. Los casos más notables son, quizá, por un lado el de los míticos SAVOY BROWN que sólo triunfaban en Estados Unidos, a donde tuvieron que emigrar tras un bajón en la demanda por parte del público británico. Peor suerte corrieron FREE, que contra todo pronóstico, veían como su aportación comenzaba a caer en saco roto y desaparecían en el 71 tras el declive comercial de sus dos anteriores entregas.

Con el paso del tiempo y la aparición a partir de los ochenta de la figura del “guitar hero”, el asunto se centra más aun en la propia figura de Blackmore que en la de su banda. Todos tenemos en mente a los personajes clónicos como el sueco Yngwie Malmsteen o Chris Impelliteri, que parecen haber dedicado su vida al maestro, llegando incluso a formar parte de la saga junto a Joe Lynn Turner y Graham Bonnet, y plagando sus carreras de continuas referencias a Ritchie.

Con todo,  hay otros casos que no por menos evidentes se hacen menos palpables en cuanto rascas un  poco. Desde Norteamérica podríamos citar a George Lynch o Tony Macalpine como ejemplos del sonido Blackmore dentro de dos estilos diferentes entre sí. Más similar a la vieja escuela está el argentino Walter Giardino, que al frente de RATA BLANCA está considerado por muchos fans como el que podría haber sido un recambio perfecto para DEEP PURPLE, y tiene el honor de contar con la admiración del mismísimo David Coverdale. No obstante quizá podemos afirmar que ha sido en Europa donde más se ha desarrollado la influencia de Blackmore. Desde el alemán Axel Rudi Pell o Dario Mollo en Italia, que ha acompañado a Glenn Hughes y Graham Bonnet, las referencias en la carrera de los músicos de rock europeo son incontables, Dave Murray, Kai Hansen, Timo Tolkki o, cómo no, nuestro enorme Armando de Castro, junto a su hermano Carlos llevan en su sonido el estigma de Ritchie Blackmore, algo de lo que, a buen seguro, se sienten orgullosos.

Aproximación 3ª

JECKYLL AND HIDE

No se puede entender la vida de este genio sin hacer un pequeño apunte a su personalidad. Al igual que Marlon Brando, Van Gogh o el mismísimo Ludwig Van Bethoween, Ritchie Blackmore se ha visto acompañado durante toda su carrera por una gran fama de huraño, antipático e intratable. Bien es cierto que no ha hecho gran cosa por quitarse tal sambenito de encima, aun diría más, no le faltan méritos para tenerlo más que merecido, pero hay que decir en su favor que quienes han sufrido sus ataques de ira, sus desplantes y unas bromas que de puro pesadas rozaban el delito, han sido las más veces promotores, técnicos y miembros de sus bandas, y en muy pocas ocasiones el público o los fans directamente.

Algunos de sus peores momentos han quedado inmortalizados como parte de la historia del rock and roll. La mítica “California Jam” de 1974 es un buen ejemplo. En un festival de aquella envergadura, la imprevisible ausencia de incidentes hizo que la actuación de DEEP PURPLE se adelantase una hora sobre lo previsto, algo a lo que Blackmore, sencillamente, se negó en redondo. El promotor, desquiciado porque había una hora de vacío donde los fans podrían llegar a Dios sabe qué extremos, intentó presionarle diciendo que iniciaría una cuenta atrás desde 30 a 1, y que si él no salía, sería echado de allí perdiendo sus 200.000 dólares. Ritchie se limitó a sentarse tranquilamente esperando a que terminase de contar advirtiendo que si algún miembro de la banda salía a escena, dejaría Deep Purple en aquel mismo instante.

En el último momento, alguien de la cadena ABC, que retransmitía el evento, consiguió convencerle. El enfado con el que salió a escena se refleja perfectamente en su cara durante todo el concierto, pero afortunadamente canalizó esa agresividad en un show verdaderamente memorable llevando a sus compañeros al límite, especialmente a un David Coverdale que no se atreve ni a soltar el pie de micro en toda la actuación. En la última canción Blackmore lanza su guitarra dejando que se destroce contra el suelo, y recordando que ABC le había pedido que se acercase mucho a las cámaras de televisión, decide tomarlo al pie de la letra estrellando los trozos de la guitarra contra una de las cámaras:

“Realmente no había planeado ir a por la cámara. Sólo pensaba en asesinar al tío que se puso a amenazarme y a hacerme la cuenta atrás en el camerino. Me imaginaba que la cámara era él. No me gusta la violencia, pero esa noche estaba muy cabreado.”

Algo parecido debió sucederle durante la gira de presentación de ‘On Stage’ en el 77. Tras un show que se celebró en Viena, el dieciocho de octubre, hubo un problema entre Blackmore y uno de los miembros de seguridad que terminó con la mandíbula de este último rota. Lo que Ritchie ignoraba es que aquel tipo era un policía que hacía horas extra, así que dio con sus huesos en la cárcel, hasta que cuatro días después salió bajo fianza de 5.000 libras. El día de su excarcelación llegó tarde, y en unas condiciones en las que nadie se atrevía a aguantarle la mirada, al show que con R. J. Dio al frente la banda ofrecía en la capital de Baviera, el mítico ‘Munich 77’.

Los problemas con los miembros de seguridad han sido un clásico en la carrera de Blackmore. Otro de ellos tuvo lugar en septiembre del 75, en el Hammersmith Odeon, en una de las primeras actuaciones londinenses de la banda, cuando un par de matones se excedieron en sus funciones, golpeando a varios fans durante el show. Ritchie se sintió tan molesto por aquello que al romper la guitarra, no se le ocurrió otra gracia que tirar los trozos a los pies de los gorilas, que sufrieron la avalancha de docenas de fans, mientras Blackmore les vació encima varias botellas de cerveza desde el borde del escenario.

Ni siquiera las personas más cercanas a él, sus propios compañeros, se libraron de su carácter. Para la historia quedan las peleas entre Blackmore y Gillan, empeñados en hundirse constantemente el uno al otro, o las bromas pesadas que padeció el bueno de Joe Lynn Turner, una de las víctimas más sufridas. En Francia, por ejemplo, mientras Joe presentaba uno de los temas, comenzó a recibir una lluvia de hortalizas desde el público. Mientras murmuraba algún insulto contra aquel público tan hostil, miró hacia atrás buscando el apoyo de sus compañeros, para descubrir que estaba completamente solo sobre el escenario y que eran Ritchie y compañía quienes desde el foso de los fotógrafos le estaban haciendo quedar en ridículo. Don Airey tampoco se libró del sentido del humor de Blackmore. En un show que se celebraba en Hawai durante la gira de ‘Difficult To Cure’ al terminar su solo en el teclado, vio que nadie se dignaba a regresar al escenario y continuar con la canción, por lo que siguió alargando su set improvisando durante más de media hora, para terminar descubriendo a sus compañeros entre bambalinas riéndose de los apuros que él estaba pasando. Quien no se lo tomó tan bien fue Tom Carey, teclista del grupo hasta el 78, que vio entre indignado y estupefacto cómo durante su solo en un show que se celebraba en Japón, el resto del grupo, comandados por Ritchie, salió a escena con sendas tumbonas de playa ¡y se pusieron a leer el periódico! Carey entendió la indirecta y nunca más quiso saber nada de RAINBOW o Blackmore.

Son incontables las anécdotas protagonizadas por Ritchie Blackmore, desde inocentes sacos de harina arrojados desde el autobús en sus conciertos con Lord Stuch en los primeros sesenta, a las peleas destrozando bares y hoteles junto a amistades tan “poco” recomendables como las de Ian Hunter, John Bonham o Keith Moon, pero como decía, el público y sus fans normalmente han gozado de su atención.

Como prueba cercana a nosotros, comentar que el título ‘Spanish Nights (I Remember It Well)’, que aparece en el segundo álbum de Blackmore’s Night, está dedicado al Clube de Adictos a Deep Purple de Vigo, del cual varios socios fueron recibidos por Ritchie y Candice en las habitaciones de su hotel madrileño en diciembre del 97, compartiendo fiesta y champán hasta altas horas de madrugada… y todo a raíz de los fax que enviaron a su oficina protestando por anteriores cancelaciones. Semejante muestra de respeto, educación y amabilidad es la némesis de la imagen que siempre hemos tenido del malhumorado guitarrista.

Quizá podríamos usar como cierre una frase de Pete Way, el bajista de UFO, que es un perfecto resumen de una personalidad tan retorcida y desconcertante.

“Durante la gira de UFO y Rainbow en el 81, una noche descubrí que Ritchie Blackmore, el mítico “Hombre De Negro”, ¡dormía con pijamas que llevaba su nombre bordado!… una leyenda se rompió en mil pedazos aquella noche”.

Aproximación 4ª

MAN IN BLACK GUITAR IN WHITE

¿Puedes imaginar a Angus Young rasgueando los riffs de ‘Highway To Hell’ con una Flying V colgada en su cuello? ¿Y a Michael Schenker atacando ‘Desert Song’ con una Fender Telecaster? Seguramente te costará trabajo, porque hay guitarras que se han fundido con las manos de los músicos formando un solo cuerpo como es, en el caso de Ritchie Blackmore, su eterna Fender Stratocaster blanca. Un instrumento que el paso del tiempo ha convertido en el icono de sus días eléctricos, y que asociamos a su figura como la Gretch de caja a Malcom Young o la Gibson SG a Toni Iommi. Naturalmente hubo un pequeño camino para llegar hasta ese punto, que es simplemente una prueba más de la inquietud de un músico, que podríamos comparar a la del artesano que busca una herramienta ideal para materializar con sus manos lo que tiene en la cabeza.

Con once años, consiguió que su padre le comprase una “Framus” acústica negra, la misma con la que empezó Paul McCartney. Esa fue su primera “compañera” a la que Ritchie recordaba en una entrevista a Vintage Guitars:

“Cuando tenía once años aburrí a mi padre para que me comprase una guitarra, así que fuimos a la tienda de instrumentos del barrio y me compró una Framus acústica. Creo que costó alrededor de siete guineas, que equivaldrían a unos veinte dólares, lo cual era mucho dinero en aquellos días, y recuerdo que me dijo: ‘¡Como no aprendas a tocar esta cosa, te la rompo en la cabeza!'”

  Las cosas eran difíciles en aquella época, por lo que el talento de Blackmore hubo de desarrollarse durante algunos años con aquella vieja acústica, a la que él llegó a añadir hasta tres pastillas y un control de tono y volumen hasta cuatro años después, cuando con quince, se hizo con su primera guitarra eléctrica, una “Höfner 50 Club”, idéntica al modelo usado por Jimi Hendrix o Joe Brown, a la que acompañaba con una amplificador Watkins Dominator que le dio serios problemas, como él mismo recuerda: “Tocábamos una vez por semana, con suerte, y cada vez que lo enchufaba se estropeaba en el primer o segundo tema, así que tenía que ir a Londres de vuelta con él a la tienda, donde me daban otro… ¡Una vez a la semana durante seis semanas! Al final decidieron que viniese con la guitarra y tocase allí, delante de ellos, y lo hice hasta que el ampli se estropeó… la razón era que aquel trasto estaba diseñado para tocar a medio volumen y yo lo ponía al diez!”.

La Höfner sin embargo era una guitarra con muy buen aspecto, muy bien construida y de calidad, pero sus pastillas no eran demasiado potentes. Ritchie había conseguido entrar a formar parte del mundo profesional de la música y necesitaba algo con mucho más ataque, así que a principios de los sesenta se decidió por una “Gibson ES 335” de color rojo cereza. Era un modelo bastante común por aquellos días, quizá en parte porque Eric Clapton la usaba en CREAM, y eso inclinó a muchos músicos a hacerse con ella, aunque otros artistas como Chuck Berry lo habían hecho anteriormente. La ES 335 se desarrolló a lo largo de toda la década con continuas mejoras por parte de la casa, pero el propio Ritchie también hizo las suyas añadiéndole un puente diferente al que traía, ya que buscaba la manera de añadir un vibrato para sus solos, y aunque podamos pensar que Ritchie llevaba una enorme cantidad de efectos, en realidad, su equipo quedaba limitado a la ES 335, un amplificador Vox-200, un Fuzzbox artesano y un Wha Wha de la casa Vox. Naturalmente, la maestría y la técnica las tenía en sus manos.

Resulta verdaderamente sorprendente el status que nuestro “hombre de negro” había alcanzado a  estas alturas, cuando apenas DEEP PURPLE habían empezado a rodar. El mismísimo Jim Marshall creaba el prototipo del “JTM 45”, un amplificador que ha hecho historia en la música rock, y ¿en quién diríais que confió J. Marshall para el desarrollo de sus amplificadores?, seguramente lo habrás adivinado ya, pero mejor dejemos que lo recuerde él mismo:

“En un comienzo se habían preparado seis prototipos, cinco de ellos los descarté ya que no consideraba que estaban listos, el sexto me pareció que estaba bien y se lo di a Pete Townshend y a Ritchie Blackmore para que lo probasen”.

Efectivamente, cuando DEEP PURPLE ni siquiera había alcanzado éxito fuera de Inglaterra, el criterio de Blackmore era tenido en cuenta a la hora de desarrollar un amplificador como el mítico Marshall que todos conocemos, formando parte del banco de pruebas:

“Empecé con la ES 335 y mi Vox AC-30, que combiné con el Marshall porque no estaba al 100% satisfecho con aquellos amplis de un cuerpo. Probablemente volví loca a toda la gente de la fábrica Marshall, porque siempre estaba probando cosas por aquel entonces y lo hacía a todo volumen. De hecho, la oficina de Jim estaba calle abajo de la fábrica, en la otra acera de la calle, pero Jim decía que siempre sabía cuándo estaba yo por allí, porque podía oírme desde aquella distancia.”

Los años fueron pasando hasta llegar a la década de los setenta, en la que Blackmore selló su alianza definitiva con la Stratocaster. Tras la publicación del capricho de Jon Lord ‘Concerto For Group And Orchestra’, Ritchie buscaba un sonido agresivo y con mucho ataque que devastara la escena rock cambiándola para siempre. Paradójicamente fue Eric Clapton, su archienemigo del alma, quien le facilitó los medios para hacerlo, aunque no de un modo directo, naturalmente, si no a través de un roadie a quien se la había regalado y que a su vez era amigo de Blackmore:

“Me gustaba la Strato porque sonaba afilada, agresiva, pero realmente era mucho más complicada de tocar, no solo por la mayor tensión, sino por su propio sonido. Cuando tocas con pastillas Humbuckers tienes siempre ese sonido gordo que te ayuda a sobresalir, pero le falta sustain. La Strato suena hiriente, pero no te permite fallos, no puedes fallar notas, mientras que la Gibson era mucho más permisiva”.

Por fin el artesano había encontrado la mejor herramienta para materializar su talento. Desde los primeros setenta hasta el fin de sus días eléctricos, la Fender Stratocaster ha sido su esposa más fiel, la que se ha dejado romper en pedazos en un ceremonia tantas veces repetida y la que, dirigida con sus manos, ha hecho reír, soñar y llorar a millones de personas en todo el mundo.

Miguel.Asturias.

.::DOSSIER RITCHIE BLACKMORE::.

¿Que hay en el dosier?

Bueno, en esta ocasión he intentado hacer un totum revolutum que consiste básicamente en una serie de entrevistas y reportajes que han tenido como figura central a Ritchie Blackmore a través de los años. No hay un criterio concreto, ni una fecha o un evento especial. Simplemente se trata de que ‘el hombre de negro’ protagonice los papeles en cuestión.

¿Como lo consigo?

Si eres asiduo, no pierdas el tiempo leyendo. Si acabas de descubrir este espacio, decirte que tienes que escribir un post relacionado con la figura de Ritchie en cualquiera de sus innumerables momentos musicales. Qué te parece su técnica, que opinas de su carácter, cualquier anécdota, si lo has visto en ‘carne mortal’, cual es el trabajo que más te gusta de cuantos ha grabado… en fin lo que se te ocurra. Recibirás el enlace de descarga a vuelta de correo.

– Reportaje sobre la carrera de Ritchie publicado en la revista THIS IS ROCK nº22 en Abril de 2006. Se trata de este mismo reportaje. Catorce páginas escritas en español.

– Reportaje sobre la carrera de Ritchie publicado en la revista ROCK-FOLK en Mayo de 1975. Ocho páginas escritas en francés.

– Entrevista publicada en la revista PELO en 1983. Tres páginas en español

– Entrevista publicada en la revista KERRANG en 1987. Tres páginas en inglés.

– Reportaje publicado en la revista METAL HAMMER en Marzo de 1988. Cuatro páginas en español.

– Reportaje publicado en la revista METAL HAMMER en Marzo de 1988. Cuatro páginas en alemán.

– Entrevista publicada en la revista POPULAR1 nº 65 en Noviembre de 1978. Siete páginas en español.

– Nota grandes guitarristas publicada en CIRCUS MAGAZINE en Septiembre de 1976. Una página en inglés.

– Entrevista publicada en la revista CRASH en Mayo de 1987. Tres páginas en alemán.

– Entrevista publicada en la revista ENFER en Abril de 1987. Seis páginas en francés.

– Reportaje publicado en la revista GUITAR HEROES nº2 en 1982. Cuatro páginas en inglés.

– Reportaje publicado en la revista GUITAR PLAYER en Septiembre  de 1978. Nueve páginas en inglés.

– Entrevista publicada en la revista HEAVY ROCK en Marzo de 1988. Tres páginas en español.

– Entrevista publicada en la revista POPULAR1 nº 83 en Mayo de 1980. Siete páginas en español.

 

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